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En la primera línea, el personal sanitario trabaja duro para contener la pandemia. Gracias a #SumarJuntos están recibiendo más que agradecimiento de la sociedad ecuatoriana. La ayuda del fideicomiso les ha dado fuerzas y recursos para tratar a sus pacientes, pero también para protegerse e, incluso, para mantenerse hidratados.

REDACCIÓN #SUMARJUNTOS

Si algo está dejando claro la pandemia del COVID-19 es la entrega incondicional del personal sanitario ecuatoriano. Con hospitales saturados y la necesidad urgente de ampliar camas en las UCI, ventiladores, tapabocas, equipos de protección personal y material médico variado, su entrega en cuerpo y alma es incontestable.

#SumarJuntos ha impulsado que la ayuda llegue a los profesionales y hospitales de forma muy concreta en función de las demandas del colectivo médico. Llegar a la primera línea de combate contra el coronavirus ha sido uno de los grandes logros de esta iniciativa.

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Dr. Manuel Jibaja
JEFE DE LA UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS DEL HOSPITAL EUGENIO ESPEJO DE QUITO

En el caso específico de terapia intensiva y no solo acá, en general en todo el hospital, una de las cosas importantes que el personal requiere es el equipo de protección personal justamente y que este sea el apropiado y que sea completo para evitar los contagios. Ante tanta cantidad de pacientes, esto empieza a escasear. Aquí y en todos lados. Y en la salud pública y en un hospital como el nuestro de la salud pública esto se puede manifestar. Entonces, uno de los apoyos que hemos encontrado al comienzo en estos grupos es este, el de ayudarnos a solventar la falta de los equipos de protección personal.

Protección del personal, una prioridad esencial

Una de las preocupaciones del personal sanitario es no contagiarse para poder tratar a todos los pacientes posibles. Y, precisamente, los equipos de protección apropiados han sido una de las ayudas que han recibido en primera instancia gracias al fideicomiso #SumarJuntos, cuenta el Dr. Manuel Jibaja, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Eugenio Espejo de Quito.

A su hospital también llegaron ventiladores, equipos de monitoreo para los pacientes críticos y recursos que han permitido, por ejemplo, habilitar diez camas adicionales para una UCI que estaba ocupada al 100%. Con ese aumento de equipamiento, la confianza de médicos y enfermeros también se ha equilibrado. El doctor, quien tuvo que aislarse tras haber contraído COVID-19, explica que el estado anímico del personal ha evolucionado en una curva, como el virus: «lo que primaba era el miedo, pero hemos ido controlando la situación poco a poco y ya nos hemos acostumbrado».

”Me dio miedo terminar siendo uno de mis propios pacientes. Yo los había visto en la UCI”.

Según Manuel Jibaja, quien se encuentra plenamente recuperado, #SumarJuntos ha impulsado una ayuda que va más allá de la pandemia. Para él es imprescindible que el sistema sanitario esté dotado de los equipos, materiales e insumos necesarios para no caer en el déficit nuevamente.

La dureza del trabajo del personal sanitario

Juan Pablo Rojas, médico de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Policlínico de Riobamba, cuenta que algo tan primario como los filtros de agua han sido una salvación para las duras condiciones de trabajo en los hospitales, ya que las horas que pasan los sanitarios dentro de los equipos de protección provocan deshidratación: «estando en toque de queda, los médicos ni siquiera podíamos salir a comprar agua. Con el filtro podemos beber agua las veces que queramos. Parece una cosa de chiste, pero no lo es».

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Dr. Juan Pablo Rojas
MÉDICO DE LA UNIDAD DE CUIDADOS INTENSIVOS DEL HOSPITAL POLICLÍNICO DE RIOBAMBA

La donación que hemos recibido es realmente excelente. Es una donación que ayuda a manejar a los pacientes de una mejor manera. Y que es básico, ¿no? Nos ha dado un equipo que se llama gasómetro, es un aparato que analiza los gases arteriales. Y, bueno, pues para nosotros esto es sumamente útil porque los pacientes con coronavirus que están en situación grave tienen un trastorno de la oxigenación muy importante, del oxígeno que pasa a la sangre (…)

Lo que nos han dado es medicaciones, fármacos, el filtro del agua y el gasómetro, que realmente, créamelo, no tienen ni idea de la alegría que es para la gente poder tomar agua. Y esto realmente deshidrata, porque tú estás metido sobre tela antifluidos, por ejemplo, entonces esto evita que transpires y pues realmente se condesa todo y pierdes un montón de líquido. Y sí afecta. Hay gente que se ha desmayado ahí dentro, ¿no?

#SumarJuntos ha permitido recibir la ayuda necesaria, en el lugar adecuado y de forma urgente. En el Hospital de Riobamba se pudo utilizar desde el primer momento un gasómetro que mide los gases en la sangre, material muy necesario, según Rojas.

Los momentos críticos de la pandemia se traducen en agotamiento y estrés en toda la comunidad sanitaria. «Es un trabajo muy duro y el insomnio es cada vez más común entre los compañeros». Y también en la preocupación individual que aparece en las noches de las interminables jornadas de trabajo: «cuando un médico se acuesta por las noches piensa en la dureza del trabajo y en los riesgos que entraña, después de que sus hijas le pregunten cada día: ¿has curado ya a un paciente de coronavirus?», afirma.

Horas llevando los trajes de protección dejan al personal deshidratado. Disponer de agua para beber les ha cambiado la vida.

Un equipo especialista en trasplantes entregado a los pacientes con COVID-19

El Hospital Luis Vernaza de Guayaquil concentra un gran número de especialidades médicas y una importante unidad de trasplantes que lo convierten en una referencia en Ecuador. Su situación inicial no se alejó mucho del resto de hospitales del país: avalancha de enfermos, poco material para afrontar tantas pruebas diagnósticas, necesidad de ampliar las camas de UCI, etc. Muchas de esas carencias quedaron cubiertas con creces gracias a las donaciones del fideicomiso #SumarJuntos.

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Candela Ceballos
DOCTORA DEL HOSPITAL LUIS VERNAZA

Nosotros somos un hospital privado, pero que está regentado por una junta de beneficencia cuya misión y visión es justamente ayudar a los más necesitados. En este tipo de cosas no hay sistema de salud que aguante, por lo tanto, poder recurrir a entidades, o a fundaciones, o a este fideicomiso que puede obtener recursos es muy importante.

A pesar de las dificultades y que el pico de la pandemia hiciera muy difícil el trabajo, lograron revertir la situación y habilitaron una parte del hospital exclusiva para pacientes enfermos de COVID-19. Algunos miembros del equipo médico sufrieron en primera persona el contagio y, finalmente por una acumulación de circunstancias, ha sido el equipo de trasplantes el que ha liderado el área de hospitalización de pacientes con coronavirus, con la Dra. Candela Ceballos coordinadora de la unidad a la cabeza.

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Candela Ceballos
DOCTORA DEL HOSPITAL LUIS VERNAZA

Hemos aprendido, en primer lugar, cómo debemos manejarnos si vuelve a pasar otra vez. Creo que esta organización de comités hospitalarios con líderes a la cabeza o la dirección de ciertas áreas, tanto en el tema de tener una persona que se dedique a ver el stock de los insumos, que tengamos un especialista que nos diga qué insumo o para qué cosas son las que vamos a necesitar. Y, por supuesto, alguien que se encargue de generar estas compras.

Cobertura a pacientes de todo el país y sin cobertura médica

El Hospital Luis Vernaza de Guayaquil ha atendido a más de tres mil personas en esta crisis entre los pacientes ambulatorios a los que se prestó asistencia gracias a la telemedicina -consultas online- y a los que entraron por la puerta de emergencias. Pero además, la Dra. Candela Ceballos afirma que cada uno de los médicos ha atendido de forma individual, y sin llevar una contabilización, a un número indeterminado de personas por WhatsApp, videollamada o por teléfono que aumentaría enormemente ese total.

”Nuestra misión y visión es ayudar a los más necesitados. Recibimos pacientes que no tienen ninguna cobertura de salud”

Pasadas las peores semanas de la pandemia, ha disminuido el número de admisiones por emergencias de pacientes de Guayaquil, pero el hospital sigue acogiendo a enfermos derivados de otras provincias de Ecuador. A veces llegan por patologías diversas y cuando se les practica la prueba dan positivo en COVID-19, por lo que las áreas dedicadas a estos pacientes siguen activas.

”En una situación como la vivida no hay sistema de salud que aguante, por eso tener acceso a unos recursos que nos ayuden es muy importante”

Subiendo la curva

No en todo Ecuador se ve el peligro como algo pasado. En el Hospital de Macas, en Morona, regresaron al semáforo rojo durante el mes de julio, debido al alto índice de contagios. Así lo cuenta Cumandá Lituma, directora médica del centro sanitario, quien reconoce que se respira un miedo que solo se supera con “amor y trabajo arduo”.

Es precisamente en la fase ascendente de la enfermedad, la que hizo aún más necesario que #SumarJuntos continúe con su recorrido y haga llegar más insumos médicos a centros como el de Macas. “Llegaron en el momento en el que lo que teníamos comenzaba a agotarse, nos cayó muy bien”, asegura Lituma.

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Cumandá Lituma
HOSPITAL GENERAL DE MACAS

A pesar de todo, de todas las limitaciones en cuanto al inicio, fue el atuendo de protección, cómo nos protegemos, qué es lo que vamos a hacer… Entonces, sí hemos tenido ese poquito de miedo. Pero siempre hay una mano amiga, siempre hay esos corazones nobles, siempre hay gente solidaria. Y creo que #SumarJuntos no está apartado de esta situación. Creo que ha palpado muy claramente cómo estamos nosotros trabajando en el hospital, cómo hacemos el esfuerzo. Y, bueno, y si hay alguien que se sume más a esto, que nos ayude, créanme que no somos mal agradecidos.