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Investigar y diagnosticar. El rol de las universidades en la gestión sanitaria de la crisis está siendo decisivo. De ahí que su papel sea central en la red de #SumarJuntos. Para el mundo académico, el apoyo de la iniciativa privada no solo ha supuesto un incremento en la capacidad de los laboratorios, sino que ha reforzado los recursos necesarios para futuras crisis sanitarias.

REDACCIÓN #SUMARJUNTOS

El equipo investigador del Dr. Fernando Espinoza Fuentes, director general de Investigaciones de la Universidad Espíritu Santo (UEES), comenzó en enero a estudiar lo que estaba sucediendo en China. Cuando contactó con las autoridades sanitarias para interesarse por el número de pruebas de diagnóstico disponibles, calcularon que tenían unas ochenta con previsión de ampliar hasta diez veces más. La realidad trajo unas necesidades radicalmente mayores.

La llegada de la pandemia a Ecuador ha dejado patente que la ciencia en nuestro país necesitaba un refuerzo. La iniciativa #SumarJuntos ha dado la oportunidad a ocho centros universitarios de recomendar, sobre una base científica, cuáles debían ser los equipos de prevención y tratamiento que los hospitales necesitaban para afrontar la crisis. Pero su implicación ha ido mucho más allá de la consultoría y ha generado un impacto vital en la gestión de la pandemia.

También la difusión de la información es imprescindible. Las universidades se han unido para comunicar y prevenir el contagio. #SumarJuntos y varios centros de educación superior del país han trabajado en diversos materiales de comunicación acerca del coronavirus que distribuyen en los establecimientos de barrio para que llegue al máximo número de personas.

Más tests para la emergencia

Los investigadores han guiado al fideicomiso #SumarJuntos a la hora de invertir el dinero de las donaciones en equipos y material adecuados, en los momentos oportunos y con total transparencia. Además, la comunidad universitaria también ha sido destinataria de las ayudas.

El doctor Espinoza explica cómo, gracias a las donaciones, fortalecieron el laboratorio de la UEES hasta poder realizar ciento cincuenta pruebas PCR diarias, muchas de ellas de forma gratuita para la población más vulnerable.

Es una historia que se repite en otros centros, como en el Laboratorio de Investigaciones Biomédicas de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL). Su director, Wáshington Cárdenas, recuerda cómo el haber recibido materiales para hacer tests de COVID-19 le permitió colaborar en la «gratificante» labor de que un grupo de decenas de colonos de las islas Galápagos pudieran regresar desde el continente.

Inversión destinada a la capacidad de diagnóstico de las universidades

Ayudar sin dejar de investigar

«La donación de #SumarJuntos nos ayudó a comprar equipos, ordenar reactivos, a contratar personal», resume el doctor Cárdenas. Con todo este incremento en la infraestructura, no solo se ha impulsado la capacidad de testeo del país, sino también el conocer mejor al enemigo común: el virus Sars-Cov-2.

Estamos en la misma tormenta, pero en diferentes barcos; unos muy equipados y otros menos. Con la solidaridad, ayudamos a la gente que solo tiene una boya donde agarrarse”.

Con el financiamiento de #SumarJuntos, el Centro Nacional de Acuicultura e Investigaciones Marinas (CENAIM) de la ESPOL va a poder determinar cuál es el verdadero riesgo epidemiológico de la inserción laboral en comunas rurales de Santa Elena y Manabí que no tienen acceso a pruebas de detección. «¿Es por el virus o por la persona?», se preguntan los investigadores. Las nuevas fuerzas en el sector académico ayudarán a responder a esta pregunta, sumando al conocimiento mundial sobre el COVID-19.

#SumarJuntos ha propiciado que diferentes universidades se sentaran en la misma mesa para entender la pandemia desde todos sus ángulos y hacer un análisis de impacto económico y social”.

Gracias al impulso de #SumarJuntos, el centro de investigaciones de la UEES está estudiando el caso de la parroquia Atahualpa, conocida como la “Capital del Mueble“, en Santa Elena. Tan solo en el mes de abril se registró una tasa de mortalidad similar a la de todo un año y el 43% de los adultos estaban infectados por COVID-19. La investigación ha revelado, por el momento, que las condiciones de hacinamiento es uno de los factores de riesgo que propicia el contagio exponencial.

Un estudio pionero de la UEES con el apoyo de #SumarJuntos.

La ilusión por sumar

Cuando el Dr. Espinoza, director general de Investigaciones de la Universidad Espíritu Santo (UEES), comunicó a su equipo que la propuesta para participar en #SumarJuntos era ya una realidad, uno de los jóvenes investigadores no pudo contener sus lágrimas. “Son personas que durante estos meses trabajan de lunes a lunes, doce horas diarias. Le han puesto a su trabajo un cariño indudable y contar con la posibilidad no solamente de diagnosticar, sino de tener fondos para investigar, hace que su pasión sea inmensa”, cuenta.

La aportación de la iniciativa ha servido para atender las necesidades inmediatas, pero también para apostar por la investigación del futuro.

Es algo en lo que coinciden en la ESPOL de Guayaquil, donde además están investigando nuevos mecanismos de vacunación para el COVID-19. Los investigadores ansían poder sumarse a los esfuerzos para sentirse útiles en el mayor reto científico de las últimas décadas.

Esta es la mayor muestra de agradecimiento, entrega y labor de la comunidad universitaria y científica para la sociedad ecuatoriana.