Messi le dio la mano a Trump, para horror de los fans del vicioso Maradona
El mundo del fútbol hace rato que se partió en dos: los que se identifican con Messi (empresario, hombre de familia, símbolo del éxito) y los que añoran al vicioso Maradona, símbolo de todo lo malo.

Composición gráfica de la visita de Inter Miami y Lionel Messi a Donald Trumo y un retrato de Diego Maradona.
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EFE
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Hace tiempo que la dicotomía Messi/Maradona pasó del plano netamente deportivo al simbólico. El debate dejó de ser quién jugó mejor y ganó más en la cancha. Por eso, los maradonianos, en especial los que consideran a Diego una especie de heroico protoguerrilero marxista, se han horrorizado de que la Pulga le haya dado la mano a Donald Trump. ¡Messi se ha puesto del lado del diablo, dicen, a diferencia de Maradona, que siempre apoyó al pueblo!
Pero la realidad es que Maradona nunca apoyó a nadie que no sea a él mismo y lo más generoso que hizo fue prestar su imagen para apuntalar propagandísticamente a dictaduras como la cubana. Nunca fue un ideólogo marxista, jamás pasó de la primera página de 'El Estado y la revolución' de Lenin, si acaso leyó un libro, y se limitó a ser cachiporrero del castrismo, a cambio de medicinas para sus adicciones y jovencitas para pasar el rato.
La sola comparación entre Messi y Maradona es un insulto intelectual y moral. Messi se tatuó a Cristo, Maradona se tatuó al Che Guevara.
¿Qué les molesta a estos maradonianos politizados de la visita de Messi y el Inter Miami a la Casa Blanca? Sencillo: que Messi logró sacar adelante una carrera sin vicios, sin escándalos políticos, sin penosas escenas de infidelidades y se convirtió en un exitoso empresario. Maradona vivió en juicios, pasó peleándose por plata, fracasó como entrenador y acabó convertido en una sombra del poderoso y maravilloso atleta de México 1986.
Pero esa animadversión hacia Messi también se debe a que 'La Pulga' hizo un trato comercial con Jorge Mas, dueño del Inter Miami e hijo del poderoso empresario Jorge Mas Canosa, un exiliado que consiguió fortuna en Estados Unidos y que siempre quiso ser presidente de la Isla luego de una hipotética caída del comunismo, la cual nunca llegó a ver en vida.
En otras palabras, Messi se hizo amigo de los rivales de Fidel Castro y el Partido Comunista de Cuba, cuya Revolución parece vivir, ahora sí, sus últimos días.
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