A casi 100 días del Mundial, la violencia y las polémicas envuelven a Estados Unidos y México
A tres meses del inicio del Mundial 2026, un torneo que contará por primera vez con 48 participantes y organizado en tres países (Estados Unidos, México, Canadá), no faltan las interrogantes, alimentadas por la tensión en Oriente Medio, la política de Donald Trump y la violencia en México.

Gianni Infantino y Donald Trump, durante el sorteo de la fase de grupos del Mundial, el 5 de diciembre de 2025.
- Foto
AFP
Actualizada:
Compartir:
Cuatro años después de un Mundial disputado en Qatar, diminuto emirato del Golfo, la competición cambiará por completo de dimensión y se jugará en 16 estadios repartidos a lo largo de 4.000 kilómetros, para un total de 104 partidos.
Desde el encuentro inaugural, el 11 de junio en el estadio Azteca, en Ciudad de México, hasta la final prevista el 19 de julio en el MetLife Stadium, en East Rutherford (Nueva Jersey), en Norteamérica se conocerá al sucesor de la Argentina de Lionel Messi, coronada en 2022.
Para dar una medida del acontecimiento, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, prometió "104 Super Bowls" (en referencia a la tradicional final de la NFL) y unos ingresos del orden de USD 11.000 millones para la institución.
El dirigente italo-suizo, que no deja de exhibir su cercanía con el presidente estadounidense Donald Trump, también estimó el impacto sobre la economía de Estados Unidos —donde se disputará la mayoría de los partidos (78, incluidos todos los encuentros a partir de cuartos de final)— en "unos USD 30.000 millones en términos de turismo, restauración, seguridad e inversiones".

Más allá de las cifras astronómicas avanzadas por los organizadores, el buen desarrollo del torneo está lleno de incertidumbres desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025.
El millonario pretende convertir este Mundial, que se celebrará en plena conmemoración de los 250 años de la independencia del país, en uno de los momentos fuertes de su segundo mandato.
Pero su política aduanera, especialmente hacia sus vecinos, sus amenazas de convertir a Canadá en estado estadounidense, sus ataques contra los aliados europeos o sus medidas para limitar la inmigración invitan a la preocupación, aunque hasta ahora los llamados a boicotear la Copa del Mundo han sido bastante discretos.

La operación militar de Estados Unidos e Israel lanzada el sábado contra Irán, uno de los equipos clasificados, que acabó con la muerte del ayatolá Alí Jamenei, ha oscurecido aún más el horizonte y podría plantear la cuestión de la presencia en suelo estadounidense de la selección nacional iraní, que en teoría debe disputar sus tres partidos de la fase de grupos en la costa oeste (Los Ángeles y Seattle).
"Hemos mantenido una reunión, pero aún es pronto para entrar en detalles; seguimos con atención la evolución de la situación en todos los frentes, en todo el mundo", declaró este domingo el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom.

Hasta ahora, el hecho que más preocupaba era la política antimigratoria del presidente republicano, que ha polarizado el debate político en Estados Unidos.
Los expeditivos métodos de la policía de inmigración (ICE) y la muerte de dos manifestantes estadounidenses por disparos de agentes federales en Mineápolis (Minesota), provocaron una ola de protestas en diversas ciudades del país.
A mediados de enero, Washington también anunció la congelación de visas a los ciudadanos de 75 países en el marco de la lucha contra la inmigración ilegal.
Entre las naciones afectadas figuran Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil, cuatro de las selecciones participantes en el Mundial.

Teóricamente, esta medida no afecta a los aficionados que tengan entradas, pero puede acabar disuadiendo a muchos hinchas extranjeros de viajar a Estados Unidos, donde se esperan, además de siete millones de espectadores en los partidos, entre 20 y 30 millones de turistas, según Infantino.
A este panorama poco alentador se ha sumado la situación de inseguridad en México, donde la muerte del jefe de uno de los cárteles de la droga más importantes, abatido en una operación militar, ha desencadenado una ola de violencia en varias zonas del país, incluida Guadalajara, que debe acoger cuatro encuentros del Mundial.
Preguntado el martes por la AFP, Infantino se mostró "muy tranquilo" con respecto al normal desarrollo del torneo y la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, aseguró que no existía "ningún riesgo" para los aficionados.
Compartir: