Bulgaria entra en la Unión Europea, en medio de temores a subidas de precio y sin Gobierno
Bulgaria abandona oficialmente su moneda nacional, el lev, para adoptar el euro, en una transición que afecta a sus 6,3 millones de habitantes.

Ciudadanos búlgaros en su supermercado en el que se pueden ver los precios de productos en euros y lev, el 30 de diciembre de 2025.
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AFP
Autor:
EFE / Redacción Primicias
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Bulgaria se convirtió, el 1 de enero de 2026, en el vigésimo primer miembro de la zona euro, un paso histórico para el país más pobre de la Unión Europea (UE) que llega en un contexto marcado por el entusiasmo de una parte de la sociedad, los temores de otra y una profunda crisis política interna.
19 años después de su entrada en la UE, Bulgaria abandona oficialmente su moneda nacional, el lev, para adoptar el euro, en una transición que afecta a 6,3 millones de personas.
"El euro no es solo una moneda, es un símbolo de pertenencia", afirmó en un mensaje el gobernador del Banco Nacional de Bulgaria (BNB), Dimitar Radev, minutos antes de medianoche.
"Bulgaria no está en la periferia"
El gobernador afirmó que asumir la moneda única significa que Bulgaria "no está en la periferia, sino en un espacio de normas comunes, confianza y responsabilidad porque Bulgaria es Europa. Y Europa es Bulgaria", enfatizó.
El cambio se produce con un Gobierno interino, tras la dimisión del Ejecutivo hace tres semanas, sin presupuesto aprobado y con la perspectiva de celebrar las octavas elecciones anticipadas en cinco años a finales de marzo.
Durante todo enero, los búlgaros podrán pagar tanto en levas como en euros, aunque en el cambio se devolverá solamente la nueva moneda.
Desde el 1 de enero hasta el 30 de junio, los bancos del país balcánico cambiarán billetes y monedas de levas a euros sin comisiones y al tipo de cambio fijo de 1 euro por 1,95583 levas.
Según la Asociación de Bancos de Bulgaria, todas las cuentas se convertirán automáticamente a euros. Y, desde el pasado 1 de diciembre de 2025, las sucursales bancarias ofrecen kits iniciales con monedas de euro con el diseño nacional búlgaro.
Economistas coinciden en que la adhesión a la eurozona representa el último paso hacia la integración europea. “La moneda única reduce los riesgos cambiarios y los costes de transacción, algo que beneficiará a todos los que participan activamente en la economía”, afirmó el economista Stefan Rumenov.
No obstante, advirtió que el euro no es una solución mágica.
“Abre puertas y crea oportunidades, pero las reformas estructurales, el aumento de la productividad y la educación son los factores que aportan beneficios reales. El euro es solo una herramienta”, concluyó.
De hecho, el presidente del país, el prorruso Rumen Radev, trató sin éxito de someter a referendo la entrada en la eurozona, a la que se refirió como "el último hito en la integración de Bulgaria en la UE", en su mensaje de Año Nuevo.
"Estoy convencido de que la eliminación de nuestra moneda nacional debería haberse tomado tras consultar al pueblo, pero los gobernantes no quisieron escuchar a los ciudadanos", enfatizó.
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