Ecuador ante una oportunidad clave y una deuda pendiente: modernizar su sistema de pagos
Kushki, nacida en Ecuador y consolidada como el primer unicornio del país, es una muestra del potencial del talento local y de la capacidad de las empresas ecuatorianas para competir a nivel regional. Al mismo tiempo, su trayectoria evidencia una realidad incómoda que el país aún debe enfrentar.

Imagen referencial de pagos en línea
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Cortesía de Kushki
Autor:
redacción Comercial
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Ecuador se encuentra en un momento decisivo de su evolución económica. Mientras América Latina avanza hacia una nueva generación de servicios financieros digitales, el país continúa operando bajo marcos normativos concebidos para una etapa anterior del ecosistema de pagos. Este rezago regulatorio ya no es solo una brecha frente a la región: se ha convertido en un freno estructural para la competitividad, la inclusión financiera y la modernización de la economía.
La reciente unificación y conformación de una nueva Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria abre una ventana clave para modernizar la normativa vigente que ha impedido que empresas tecnológicas operen con la agilidad necesaria para digitalizar la economía. No se trata de iniciar una discusión nueva, sino de saldar una deuda histórica con los comercios, los ciudadanos y el talento local, que han visto cómo la innovación avanza más rápido fuera de Ecuador que dentro de sus propias fronteras.
En mercados como Brasil, México, Colombia, Perú y Chile, la apertura regulatoria a nuevos actores de pago, incluidos adquirentes y procesadores no bancarios, ha fortalecido la competencia, reducido costos y acelerado la digitalización de la economía. El caso de Pix en Brasil es una prueba clara de cómo la innovación regulatoria puede transformar hábitos de pago y dinamizar la economía en su conjunto.
Estas no son apuestas teóricas, sino decisiones concretas que hoy explican por qué esos países avanzan más rápido en inclusión financiera, formalización y eficiencia.
Ecuador, en contraste, mantiene uno de los modelos más restrictivos de la región en el núcleo del sistema de pagos. Esta excepcionalidad regulatoria tiene consecuencias directas: miles de comercios, especialmente pymes y pequeños emprendimientos, siguen atrapados en el efectivo o en soluciones poco competitivas, mientras los ciudadanos enfrentan menos opciones, mayores fricciones y costos más altos en sus transacciones cotidianas.
A pesar de ello, el país ha avanzado. Casi la mitad de las transacciones bancarias ya se realizan por canales digitales y existe una demanda clara por medios de pago más ágiles, interoperables y de menor costo. El problema ya no es la falta de adopción ni de capacidad tecnológica, sino la persistencia de reglas que no acompañan la realidad del mercado ni las necesidades de la economía digital.
Un punto de inflexión para el ecosistema de pagos en Ecuador

- “Para Kushki, Ecuador es más que nuestro país de origen: es donde nació la idea y el talento técnico que hoy opera en toda la región y es justamente por eso que este debate es tan relevante".
- Aron Schwarzkopf, cofundador y CEO de Kushki
Foto: Cortesía Kushki
"Hoy, Ecuador es el país donde enfrentamos mayores restricciones para operar, pese a ser nuestra casa. Esta es una paradoja que el país no puede seguir normalizando. La nueva Junta Financiera y Monetaria tiene una oportunidad histórica y una responsabilidad para eliminar barreras de acceso, modernizar el ecosistema de pagos y alinear las reglas con el potencial real del país y con lo que ya está ocurriendo en la región”, señaló Schwarzkopf.
Kushki, nacida en Ecuador y consolidada como el primer unicornio del país, es una muestra del potencial del talento local y de la capacidad de las empresas ecuatorianas para competir a nivel regional. Al mismo tiempo, su trayectoria evidencia una realidad incómoda: la innovación ecuatoriana ha tenido que crecer fuera del país para alcanzar su máximo desarrollo, en gran medida por la falta de un entorno regulatorio que acompañe esa innovación a nivel local.
El país se encuentra en un punto de inflexión. La transición hacia una economía digital requiere más que voluntad política: exige decisiones estructurales.
Un sistema de pagos moderno debe garantizar interoperabilidad real entre instituciones, permitir la entrada de nuevos actores bajo reglas claras y promover una reducción efectiva de la dependencia del efectivo, ampliando el acceso a medios de pago electrónicos eficientes y de bajo costo.
En ese camino, el Gobierno Nacional ha manifestado su compromiso con la modernización económica, la digitalización y la generación de mayores oportunidades para las nuevas generaciones. La articulación entre esa visión y la labor de la nueva Junta Financiera y Monetaria será determinante para definir si Ecuador corrige un rezago histórico y asume un rol protagónico en la modernización financiera de la región, o si vuelve a postergar un cambio que ya es impostergable para su desarrollo económico y social.
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