Marco Rodríguez, presidente de la Corte Nacional, respalda al juez presionado por la Judicatura de Mario Godoy
Un día después de su designación, los jueces Marco Rodríguez y Alejandro Arteaga fueron presentados oficialmente como presidente encargado y subrogante de la Corte Nacional de Justicia (CNJ). La presentación se hizo en un evento público ante los demás magistrados y servidores del organismo.

Marco Rodríguez y Alejandro Arteaga, nuevos titulares de la Corte Nacional de Justicia. Quito, 15 de enero de 2026.
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Mario González / Primicias
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En su primera intervención como presidente de la Corte Nacional de Justicia, Marco Rodríguez, destacó un sentido de pertenencia con la institución, a la cual describió como su "primer hogar" tras haber iniciado su carrera en la década de los 90, época en la que los procesos se manejaban con máquinas de escribir y papel carbón.
El magistrado enfatizó que su principal eje de trabajo será velar por la independencia judicial interna y externa, advirtiendo que sin este principio la administración de justicia se convierte en una "quimera" o una "entelequia" que resquebraja el sistema.
En este contexto de defensa de la autonomía, Rodríguez expresó su solidaridad y respaldo al juez Carlos Serrano, manifestando que un juez debe ser siempre valiente y mantenerse apegado al derecho.
Este respaldo surge tras las denuncias de Serrano por presiones de Henry Gaibor, exfuncionario cercano a Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura; sobre este tipo de situaciones, Rodríguez fue tajante al señalar que, si bien debe existir colaboración con el Consejo de la Judicatura y otros poderes, "la justicia jamás debe estar supeditada a ningún otro órgano del Estado".
El presidente encargado Rodríguez insistió en que la visión de la Corte debe ser horizontal y no vertical, de modo que "ningún juez de la patria actúe con miedo o temor", sino que obedezca únicamente a la Constitución y la ley.
Asimismo, hizo un llamado a la unidad de todos los servidores judiciales, desde ayudantes hasta magistrados, para fortalecer la estabilidad institucional y garantizar que la justicia no viva en una incertidumbre permanente.
Rodríguez también subrayó la importancia de la integridad ética, mencionando que los funcionarios deben vivir del sueldo que reciben del Estado y trabajar con orgullo por la labor que realizan. Finalmente, reafirmó su compromiso de escuchar las críticas de la ciudadanía y trabajar para que la Función Judicial sea un espacio de "transparencia, confianza y respeto absoluto a los derechos".
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