¿Qué está pasando en Quito? La ciudad tuvo más crímenes violentos en 2025 y estas son las zonas más peligrosas
Quito cerró 2025 con un cambio drástico en la dinámica criminal: mientras las riñas callejeras y el consumo de alcohol en plazas disminuyeron; los ataques con armas de fuego y la violencia del crimen organizado ganan terreno en zonas periféricas.

Imagen de operativos de seguridad en el Distrito Metropolitano de Quito, diciembre de 2025.
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Policía Nacional
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2026 ha irrumpido en la capital con una brutalidad que no da tregua: nueve muertes violentas se han registrado en Quito en apenas once días. La Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) reportó casos que estremecen por su crueldad, como el hallazgo, el 9 de enero, de un cuerpo mutilado y con heridas de bala. El hecho ocurrió en el sector de Guamaní, en el sur, y un adolescente de 17 años es investigado.
A esta tragedia se sumó el asesinato de una persona dentro de un vehículo en la vía a Papallacta, al nororiente de Quito, el 10 de enero; y una riña familiar en La Mena, al sur de la ciudad, al día siguiente, en la que una madre mató a un hombre que, presuntamente, intentaba abusar de su hijo.
Incluso el corazón bancario y comercial, en el norte de la ciudad, se ha visto vulnerado, como ocurrió en la calle Irlanda, donde un guardia de seguridad fue asesinado durante un asalto en una cafetería.
Esta dinámica violenta que vive Quito es parte de la crisis de inseguridad que vive el país desde hace unos tres años. Ecuador cerró 2025 como el año más violento en su historia, con una tasa de 51 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes. En la capital, la tasa se ubicó en 9 homicidios por cada 100.000 habitantes, un punto más que 2024, que cerró en tasa de 8 homicidios.
La mutación del delito
La inseguridad en Quito ha cambiado de "forma", según un informe de la Secretaría de Seguridad del Municipio de Quito —basado en datos de la Policía Nacional y el ECU-911—.
Los homicidios intencionales en la ciudad subieron de 248 en 2024, a 264 en 2025, pero el dato revelador es el origen de esa violencia. Mientras que la violencia interpersonal (peleas y riñas) pasó de 69 casos en 2024 a 60 en 2025, la violencia criminal vinculada a la delincuencia organizada escaló de 179 en 2024 a 204 muertes en 2025.
Este fenómeno viene acompañado de una mayor letalidad: las armas de fuego fueron usadas en 143 casos en 2024, mientras que en 2025 fueron usadas en 163 ocasiones, lo que sugiere un crimen más planificado.
Para entender este cambio, imagine que la inseguridad en Quito ha dejado de ser una "fiebre común" producto de conflictos entre vecinos, para convertirse en una "infección focalizada y resistente" (crimen organizado con armas) que requiere de intervenciones quirúrgicas y tecnológicas.
Geografía del miedo y un oasis de recuperación
La violencia no se distribuye de manera uniforme en Quito. Los datos del ECU-911 muestran que los incidentes contra la convivencia ciudadana (escándalos, personas bebiendo alcohol en la vía pública, venta y consumo de drogas, daño a la propiedad y eventos clandestinos) han migrado hacia los extremos de la ciudad. Las administraciones zonales de Calderón, en el norte (+9,21 %), Tumbaco, al nororiente (+5,12 %) y Quitumbe, al sur (+3,59 %) registraron incrementos en eventos de inseguridad.
En el Centro Histórico, perteneciente a la administración zonal Manuela Sáenz, se registró una reducción de incidentes contra la violencia ciudadana del 14,94 %. Durante 2025 se reportaron 14.842 casos, frente a 17.449 casos ocurridos en 2024.
De hecho, en las plazas emblemáticas del casco colonial, como la Plaza del Teatro o San Francisco, los escándalos y robos han caído entre un 25 % y un 57 %, dicen las cifras oficiales.
El Municipio estableció zonas recuperadas, como la Plaza Grande, San Francisco, las calles García Moreno, Rocafuerte, Ambato, Borrero y Loja. Estos lugares tienen presencia de policías municipales, árboles y veredas recuperadas. Sin embargo, después de las 22:00 son zonas abandonadas.
La secretaria de Seguridad, Carolina Andrade, ofreció extender el polígono de recuperación en el casco colonial, pero hasta la fecha de publicación de esta nota informativa, no existe un proyecto consolidado en zonas como La Marín, Santo Domingo, San Juan, San Roque y otras que rodean a las plazas y que todavía son consideradas zonas inseguras.
La mayor expresión del abandono se traduce en La Mariscal, zona que también registró una disminución en los incidentes contra la convivencia ciudadana. En 2024 fueron 8.544 casos y en 2025 se reportaron 7.444 eventos.
“La Zona”, como era conocido este sector, no ha logrado recuperarse aunque ha sido un ofrecimiento de varias administraciones, incluyendo la de Pabel Muñoz. Y aunque ha disminuido en la cantidad de incidentes, después de las 21:00 sus calles se convierten en puntos desolados, olvidados, evitados por los visitantes.
Qué ofrece el Municipio para 2026
La oferta municipal para 2026 se centra en la consolidación del Centro de Comando Estratégico (C5Q), un sistema inteligente que, según el Municipio, busca compensar la falta de recursos estatales mediante videovigilancia con lectura de placas y geolocalización de agentes en tiempo real.
Los agentes municipales no pueden usar armas letales y no letales; la ley no les faculta realizar intervenciones o aprehensiones. Lo que sí pueden hacer es detener a una persona y esperar que llegue personal de la Policía Nacional para ejecutar una detención oficialmente.
Este es uno de los pedidos que ha realizado en reiteradas ocasiones el alcalde, Pabel Muñoz: que el Ministerio del Interior permita reformar la ley para que puedan dotar de armas a los agentes municipales y que puedan colaborar con el control.
Mientras tanto, el Municipio informó que seguirán entregando equipos a las fuerzas encargadas de la seguridad. El plan incluye una inversión proyectada de USD 12,8 millones para la Policía Nacional (hasta 2029) y USD 1,8 millones para las Fuerzas Armadas (2025-2026) destinados a vehículos, equipos de comunicación y el mantenimiento de 108 unidades de policía comunitaria UPC.
Según el Municipio, esta tecnología se enfocaría en 26 polígonos priorizados, atendiendo directamente las zonas donde el crimen organizado ha desplazado a la convivencia barrial tradicional.
El violento inicio de año marcó el tono de la sesión extraordinaria del Concejo Metropolitano celebrada el 12 de enero. En el pleno, el alcalde Pabel Muñoz justificó la urgencia de la reunión ante “pedidos de auxilio de representantes de barrios de Quito”.
Un ciudadano denunció que en barrios como Toctiuco, en el norte y San Juan, en el centro, la Policía Nacional incluso les solicita "colectas" para combustible y mantenimiento de patrulleros.
La sesión no estuvo exenta de críticas a la gestión municipal. El concejal Michael Aulestia cuestionó que la ejecución presupuestaria de la Secretaría de Seguridad fue de apenas el 51%, en 2025, y aseguró que las presentaciones que hicieron los dirigentes parecieron "discursos armados" que distan de la realidad barrial.
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