Refugio, barómetro, casus belli... Son muchos los símiles que los expertos en economía utilizan para adornar la narrativa de lo que por sí mismo no necesita adornos: el Oro. Ese dichoso metal es, por excelencia, el activo del miedo, la respuesta emocional al caos, el refugio cuyo valor se eleva cuando todo lo demás cae.
Refugio, barómetro, casus belli... Son muchos los símiles que los expertos en economía utilizan para adornar la narrativa de lo que por sí mismo no necesita adornos: el Oro. Ese dichoso metal es, por excelencia, el activo del miedo, la respuesta emocional al caos, el refugio cuyo valor se eleva cuando todo lo demás cae.
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