"Confianza es creer", el proyecto de Esteban Enderica que transforma las vidas de los niños cuencanos
En su complejo deportivo, Esteban Enderica y sus hermanos dan clases de natación a niños y niñas cuencanos. El proyecto va más allá del deporte y ha sido un antes y después para estos chicos y sus familias.

Esteban Enderica con los niños y niñas de su proyecto "Confianza es Creer", en Cuenca, el 13 de octubre de 2025.
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"Confianza es creer que el deporte transforma vidas" es el nombre con el que Esteban Enderica bautizó a su proyecto. Es un lema largo, ambicioso, soñador, pero que, a pocos meses de su creación, ha cumplido claramente con su objetivo.
La idea surgió en los últimos años, cuando el nadador olímpico y sus hermanos se pusieron a reflexionar sobre su legado, sobre aquello que podrían aportar a las nuevas generaciones de su natal Cuenca.
"Nuestra ilusión y nuestro propósito siempre ha sido,-aparte de impartir clases de natación, involucrarnos con chicos que tienen talento, que pudieran tener un gran desarrollo deportivo, pero que lamentablemente no tienen las condiciones económicas para hacerlo", explica Esteban en una entrevista con PRIMICIAS.
La idea estaba en el aire, pero faltaba poco para concretarla. Llegó 2025 y el nadador estaba renovando su vínculo con el Programa de Fomento Deportivo de Banco Pichincha y la Fundación Crisfe. En ese momento, le preguntaron a Esteban: "¿Cuál es tu propósito, cuáles son tus nuevas metas?".
El cuencano entendió que debía aprovechar esta oportunidad y presentó su iniciativa. La respuesta no se hizo esperar: "De una, vamos Esteban con el proyecto, te vamos a apoyar".

El sueño se hizo realidad. Desde septiembre de 2025, 60 niños y niñas de entre 8 y 12 años asisten a clases de natación en las piscinas del complejo del Club Hermanos Enderica Salgado. Son chicos provenientes de escuelas fiscales de Cuenca, que reciben todo lo necesario para comenzar y desarrollar sus carreras deportivas.
Esteban se emociona al describir el éxito del proyecto. "Ha sido algo grandísimo, están involucrados y han mejorado los aspectos técnicos y tácticos de la natación. Ya están en el tercer estilo, han perfeccionado el libre y el espalda y estamos introduciendo el pecho y el mariposa".

Los jóvenes nadadores cuentan con un soporte que no tiene nada que envidiarle a deportistas de alto rendimiento. Ellos han recibido apoyo de un médico deportólogo -que les hizo un análisis de electrocardiograma-, una nutricionista y una psicóloga.
"Es muy importante la parte psicológica. Creo que muchas veces lo descuidamos, lo dejamos a un lado, pero nosotros como deportistas sabemos que eso realmente es lo que nos puede potenciar".

Pero más allá de lo que ocurre dentro del agua, el cambio se ha visto en las vidas personales de cada uno de estos chicos.
"En temas de notas en la escuela, de conducta, han mejorado muchísimo. ¿Por qué? Porque el deporte da eso, hace que sean responsables con todas sus cosas, que tengan mayor madurez".
Según Esteban, el impacto también se ha sentido en el entorno familiar. "Había padres que se peleaban, se separaban, pero verle a su hijo cumplir su sueño ha hecho que se unan, que vivan en comunión. Repercute en toda la comunidad: en los abuelitos, los primos, los tíos, los compañeros de colegio..."
El orgullo se nota en la voz del nadador al relatar estas historias. "No es mentira el nombre del proyecto, en verdad estamos cambiando vidas".

Y cada vez más personas preguntan cómo integrarse a este programa. Actualmente, son 60 niños y niñas, pero Esteban espera que, con el apoyo de Banco Pichincha y Crisfe, el proyecto pueda extenderse y recibir hasta 180 chicos.
"Confianza es creer", un lema potente, soñador, pero que se tornó realidad, porque gracias a Esteban Enderica y sus hermanos, 60 familias en Cuenca han vuelto a creer.

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