María Sol Naranjo: De hacer historia en París a superar obstáculos hacia Los Ángeles 2028
María Sol Naranjo, quien hizo historia al clasificarse a París 2024, atraviesa su mejor momento deportivo. En este nuevo ciclo, la joven pentatleta quiteña se adapta a los cambios en su disciplina, con la mirada firme hacia sus segundos Juegos Olímpicos.

María Sol Naranjo, durante un evento del Team Banco Pichincha en Guayaquil, el 18 de marzo de 2026.
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Con apenas 18 años, la quiteña María Sol Naranjo ya sabe lo que es codearse con la élite del deporte mundial. Su irrupción en el pentatlón moderno fue inmediata y sorpresiva, lo que la llevó a cumplir el sueño máximo de cualquier atleta cuando la mayoría de chicos de su edad apenas están atravesando clases en el colegio.
A los 16 años, logró una hazaña impensada: se clasificó a los Juegos Olímpicos de París 2024. Lo hizo tras brillar como la segunda mejor sudamericana en los Juegos Panamericanos de Santiago 2023. Fue en aquel momento donde su nombre se escuchó por primera vez a nivel continental.
En la máxima cita del deporte en la capital francesa, la ecuatoriana no se dejó intimidar por el escenario y alcanzó un meritorio puesto 17. Pero ese debut olímpico, lejos de ser la meta final, se convirtió apenas en el primer capítulo de una historia que sigue sumando páginas de gloria.

En 2025, María Sol demostró que su talento no conoce de límites al colgarse medallas de plata y bronce en los Juegos Bolivarianos. Y en este inicio de 2026, revalidó su espectacular momento al coronarse campeona nacional.
Detrás de los podios, las preseas y las clasificaciones, hay un relato profundo de crecimiento personal. Su camino en el pentatlón fue producto de una exigente disciplina, proveniente de su familia.
Su padre, un militar ahora en servicio pasivo, fue quien la introdujo al deporte. Tras su jubilación, buscó actividades extracurriculares que forjaran el carácter de sus hijos más allá de las aulas. "Él siempre ha creído que no solo debemos ser buenos estudiantes, sino fortalecer mente y cuerpo", recuerda la deportista en una entrevista con PRIMICIAS.
Las prácticas iniciales pronto se transformaron en pasión y María Sol hizo un 'clic' inmediato, enamorándose de un deporte aún desconocido que exige versatilidad y resistencia.
Luego de París 2024, la quiteña tuvo que acostumbrarse a los eventos, las entrevistas, a mostrarse más en redes sociales. Este ámbito la empujó a salir de su caparazón y enfrentarse al mundo con una nueva perspectiva.
"Antes de los Juegos Olímpicos era una persona más tímida, tanto en el ambiente deportivo como en el personal. Pero a través de las competencias, del reconocimiento y todo lo demás, siento que he crecido inmensamente como persona y como deportista".
El pentatlón combina cinco disciplinas totalmente distintas (esgrima (espada), natación (200m estilo libre), carrera de obstáculos, tiro láser y carrera a pie), lo que supone un desgaste mental y físico. Sin embargo, en medio sus diversos entrenamientos, la quiteña tiene un refugio claro: la esgrima.
Para ella, combatir con espada se han convertido en su mejor terapia. "Creo que es una buena forma de desfogue para todo el día, con cada gotita de sudor se va todo lo malo", relata con una sonrisa.

En la actualidad, su disciplina atraviesa una transición que ha causado cierta polémica: la equitación ha sido reemplazada por una carrera de obstáculos. Para muchos fue un golpe duro, pero María Sol asume este nuevo reto con entusiasmo.
"En lo personal, estoy muy de acuerdo con esto, porque creo que los obstáculos dependen única y exclusivamente de ti. Ya no dependes tanto de ese otro ser impredecible que es el caballo".
No niega que la transición ha tenido sus complicaciones, desde encontrar espacios adecuados para entrenar en Ecuador hasta el factor psicológico. "Lo más complicado es animarse a intentarlo. Te da miedo saltar a la barra, cogerte, o caer, pero ese proceso de superar miedos es justamente lo divertido".
Al ser una disciplina nueva, sabe que tiene margen para perfeccionar su técnica y marcar la diferencia en el circuito internacional.
Sus logros y su proyección han hecho que María Sol sea una de los nuevos integrantes del Programa de Fomento Deportivo de Banco Pichincha, que tiene el apoyo de Crisfe.
En este equipo, la quiteña ha podido compartir experiencias con atletas de primer nivel, como los medallistas olímpicos Daniel Pintado y Glenda Morejón, y otras pentatletas ecuatorianas, como Marcela Cuaspud y Lucianna Aroca.
"En el tiempo que he podido pasar con el equipo me he sentido muy cómoda. Son personas espectaculares, cada uno con su historia, me inspiran un montón. Son muy humanos, te entienden, te comprenden y te dan hasta consejos valiosos".

Arropada por este apoyo, su mirada ya está enfocada en el nuevo ciclo olímpico. El año pasado, tras una gran actuación en el campeonato panamericano juvenil, aseguró su cupo para los Juegos Panamericanos de Lima 2027.
Ese evento continental será la oportunidad perfecta para conseguir la clasificación a Los Ángeles 2028 y vivir la experiencia de lo que serían sus segundos Juegos Olímpicos, pero ahora con mayor madurez.
"Hasta el momento estoy muy bien, creo que estoy en mi mejor momento deportivo", asegura con convicción. "Por haber llegado tan joven a unos Juegos Olímpicos, siento que todavía puedo explotar muchísimo más mi potencial y lograr cosas inmensas en el futuro".

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