"Una inversión de vida": Esta es la historia de una hincha brasileña que acompaña a Brasil en los Mundiales
Para la mayoría de las personas, el Mundial de fútbol es un evento apasionante que ocurre cada cuatro años. Pero para la brasileña Ynara Correa da Costa es el motor que organiza su vida. Y tiene los sellos en el pasaporte para demostrarlo.

2 de febrero de 2026, Ynara Correa da Costa posando junto a las mascotas del mundial durante una entrevista en Sao Paulo (Brasil).
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EFE
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Mientras otros ahorran para una casa o un carro, esta analista de sistemas de 54 años tiene una prioridad clara: "Mi inversión de vida es esta. Todo mi dinero" va destinado a seguir a la selección brasileña en un Mundial.
Con seis Copas del Mundo en la espalda y el séptimo en el horizonte, Ynara se define como una "hincha con experiencia" y prefiere que no la llamen “profesional”, porque da la sensación de que recibe dinero.
Desde sentir el estruendo de la vuvuzela en Sudáfrica en 2010 hasta la concentración de los partidos en Qatar en 2022, que le permitió asistir a un total de 20, solo ha faltado a dos citas mundialistas desde la edición de Estados Unidos 1994 y en junio viajará a la tierra de las oportunidades a la par de la delegación dirigida por el italiano Carlo Ancelotti.

Esta fanática ha convertido el seguimiento de la selección brasileña en su mayor proyecto personal, y su círculo íntimo ya sabe que, durante al menos un mes cada cuatro años, no comparten el mismo huso horario.
“Perdón, cada dos años”, se corrige, ya que también acompaña a Brasil a sus duelos por la Copa América y los Juegos Olímpicos y su casa, un museo privado lleno de recuerdos y mascotas deportivas de peluche, no la dejan mentir.
Su método es la disciplina: apenas termina el evento futbolístico, ya empieza a ahorrar para el siguiente, y reserva todo con años de antelación para mitigar los costos de un evento cada vez más “elitizado”.
El comienzo de su historia con el fútbol, a sus 16 años
Aunque hoy es una figura activa en las gradas, Ynara no creció en un ambiente futbolero. Su pasión despertó a los 16 años cuando asistió a un clásico entre Corinthians y Palmeiras para decidir a qué equipo apoyar.
Aquel día su corazón latió por Corinthians y, poco después, ese amor se extendió a la selección brasileña.
Su debut en las citas mundialistas fue en 1994. En ese entonces era una joven pasante y, ante el elevado costo del viaje a Estados Unidos, pagó un paquete en 20 cuotas que le permitió presenciar el tetracampeonato de Brasil, una experiencia que describe como el "ápice" de su vida como aficionada.
“Desde entonces, para mí los mundiales son un viaje obligatorio. No hay manera de que no vaya. Tengo que estar allí”, afirma.

Recuerda, con nostalgia, cuando las entradas a los partidos eran "físicas, no digitales", las cuales guarda en unos grandes álbumes de fotos.
Hoy, con los recuerdos desplegados en sus redes sociales, Ynara se convirtió en una influencer importante para todos los brasileños que quieren asistir a eventos deportivos.
“Mucha gente está consultando ahora mismo por las entradas”, cuenta. Los costos, cómo comprar y dónde conviene hospedarse se han convertido en una preocupación para aquellos que aún sueñan con acceder a algunos de los partidos en Estados Unidos.
Ynara comenta que, por primera vez, la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) ha dejado disponible para las hinchadas oficiales del equipo nacional, como el 'Movimiento Verde Amarelo', al cual ella pertenece, lotes de entradas a 60 dólares para cada partido, una cifra drásticamente inferior a los 200 dólares mínimos que exige el mercado convencional de la FIFA.
Pero, para el Mundial 2026 en EE.UU., México y Canadá, la logística se presenta como un rompecabezas de tres países y exigirá desplazamientos masivos que no sabe si económicamente podrá afrontar.

“Solo conseguimos organizarnos para la primera fase, que será en Nueva Jersey, Filadelfia y Miami. No da para programar más, porque no sabremos si Brasil será primero o segundo”.
En este último caso, jugaría en México. “Eso lo cambia todo”, dice, "no sé si iré para México. Dependerá del valor del pasaje, porque comprar sobre la hora es más caro”.
Su ritual para cada partido no cuenta con conjuros, simplemente consta de vestir la camiseta, llenarse de accesorios verdeamarelos y dejar la garganta en la grada.
Espera que la coincidencia de que el próximo mundial se dé en el mismo terreno donde Brasil levantó uno de sus cinco trofeos a pesar del camino rocoso que la Canarinha ha atravesado en los últimos años.
De darse, Ynara promete que grabará la Copa para siempre en su piel. “Voy buscando un buen tatuador”, bromea.
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