UEFA, Concacaf y otras organizaciones cuestionan el nuevo proyecto comercial de la FIFA
La propuesta de la FIFA de crear una empresa para gestionar sus actividades comerciales y atraer inversores privados provocó una ola de críticas de confederaciones, federaciones, dirigentes y organismos internacionales, que cuestionaron la falta de transparencia y de consulta en el proceso.

Gianni Infantino, con el trofeo del Mundial de la FIFA, el 31 de mayo de 2026.
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AFP
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La FIFA anunció su intención de incrementar la inversión destinada al desarrollo del fútbol a más de USD 10.000 millones mediante la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva empresa que estará bajo el control del organismo y que se encargará de gestionar sus actividades comerciales y la organización de eventos.
Tras la propuesta UEFA, que reúne a las federaciones europeas, en un comunicado detalló: "El alma y la gobernanza del fútbol no son activos con los que se deba especular, sobre todo sin transparencia sobre el destino de los beneficios financieros. Ninguno de nosotros es propietario del fútbol. No es tarea de la FIFA venderlo".
Concacaf, confederación de Norte, Centroamérica y Caribe tampoco se mostraron de acuerdo tras la decisión de la entidad de impulsar FIFA Forward Enterprise (FFE).
"La Concacaf solo se ha enterado de este asunto a través de medios de comunicación y, después, tras un comunicado. Estamos profundamente preocupados por la ausencia de un proceso reglamentario. Compartimos la decepción de muchos actores de nuestra región y del mundo del fútbol por el hecho de que este nivel de detalle haya sido elaborado y publicado antes incluso de que se hayan mantenido conversaciones con las instituciones dirigentes y las partes implicadas".
Mientras que la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) afirmó que "no fue consultada sobre esta propuesta y está decepcionada porque un asunto de semejante importancia se haya hecho público antes de que los miembros que forman la familia de la AFC tuvieran la oportunidad de examinar y conversar sobre el proyecto, a través de los canales de gobernanza apropiados y establecidos".
Joseph Blatter, predecesor de Gianni Infantino en la FIFA (1998-2015), dejó en un mensaje en la red social X (antes Twitter) sobre lo que piensa al respecto. "La estrecha relación entre el presidente de la FIFA y el presidente de Estados Unidos ha adquirido una dimensión financiera que causa un grave perjuicio al fútbol. Nadie tiene derecho a vender nuestro deporte".
La Federación Inglesa de Fútbol (FA) también expresó su preocupación por la iniciativa. En un comunicado aseguró que no fue informada previamente sobre la propuesta y afirmó que desconoce los detalles del proyecto. Además, cuestionó la falta de un proceso de gobernanza y transparencia antes de presentar públicamente una iniciativa que considera trascendental para el futuro del fútbol.
Desde el Reino Unido, el primer ministro Andy Burnham rechazó la posibilidad de que el fútbol se convierta en un activo para inversionistas privados. En una publicación en X sostuvo que este deporte pertenece a los aficionados que llenan los estadios cada semana y afirmó que "el Mundial no es un producto" ni una competición que pueda ponerse en venta.
Philippe Diallo, presidente de la Federación Francesa (FFF) en la radio France Inter aseguró que: "Hemos descubierto a través de un comunicado de prensa un proyecto muy importante sobre el que no teníamos ningún detalle. Y que (...) genera muchos interrogantes sin que las federaciones, que son miembros (de la FIFA), dispongan de ningún elemento particular para poder pronunciarse sobre asuntos que son, evidentemente, fundamentales para el futuro del fútbol".
Las críticas también llegaron desde España. Javier Tebas, presidente de LaLiga española, se pronunció en X (antes Twitter) diciendo que "las competiciones y los derechos comerciales de FIFA no son patrimonio personal de Infantino. Quien mezcla política, disciplina, dinero y poder sin transparencia no puede liderar nada. Infantino no es la solución a la gobernanza de FIFA. Es el problema".
La Unión Europea también mostró reservas frente al proyecto. El comisario de Equidad Intergeneracional, Juventud, Cultura y Deporte, Glenn Micallef, señaló que la propuesta plantea interrogantes en materia de competencia y anunció que la Comisión Europea analizará el caso dentro del marco de sus competencias. Su mensaje concluyó con una frase contundente: "No toquen nuestro deporte".
A las críticas se sumaron representantes demócratas de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, quienes cuestionaron los vínculos entre Gianni Infantino y el entorno del presidente Donald Trump.
"Parece que el falso Premio de la Paz y el gigantesco alquiler acordado en la Trump Tower no fueron suficientes. Ahora, Gianni Infantino intenta el hat-trick buscando un acuerdo con el hermano de Jared Kushner para vender partes de los derechos comerciales del Mundial a inversores privados. Los fans del fútbol, que ya quedaron privados del Mundial por los precios excesivos, ven ahora cómo los intereses de oligarcas y grandes empresas empañan todavía más la belleza del juego", comentaron en redes sociales.
Finalmente, la Asociación de Aficionados del Fútbol (FSA) calificó la propuesta como un nuevo golpe para los seguidores del deporte. En su comunicado aseguró que "muchos aficionados volvieron del Mundial pensando que la FIFA no podía hacer mucho más para terminar de destruir lo que aman en la competición más grande del fútbol. Menos de dos semanas después del pitido final, demuestra que siempre se puede caer más bajo. Haremos todo lo que esté en nuestro poder para combatir esta nueva decisión y todas aquellas que pongan en grave peligro el futuro del fútbol en beneficio de ganancias comerciales a corto plazo. Este producto no debe convertirse en una nueva etapa del intento de Gianni Infantino por remodelar el fútbol sin tener en cuenta ni a los aficionados ni al interés general del juego".
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