Bad Bunny le tuvo miedo a Trump y bajó el tono de su mensaje político en el Super Bowl
La presentación del puertorriqueño Bad Bunny defraudó a los que esperaban un potente mensaje político en el Super Bowl. ¿Qué clase de Copa América fue esto?

Bad Bunny baila durante su presentación del medio tiempo del Super Bowl, el 8 de febrero de 2026.
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EFE
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No fue la gran cosa. Al final, Bud Bunny se llenó de terror y no ofreció en el Super Bowl de los 250 años de creación de Estados Unidos el espectáculo disruptivo y potente que se esperaba, luego de que en el premio Grammy arremetió en contra del ICE y puso nervioso al mismísimo Donald Trump. El reguetonero puertorriqueño, reconvertido en salsero de segunda categoría (para ser de primera, le falta voz), fue solamente un hippie más en el estadio.
En lugar de centrarse en la inmigración y la injusticia que han creado las redadas, Bad Bunny destacó la cultura hispanoamericana (mal llamada 'latina') y cómo aquella forma parte de la cultura estadounidense. Y la función terminó con un desfile de banderas del continente, como si estuviéramos presenciando la inauguración de la Copa América.
Quizás fue lo mejor para su salud. El ambiente en su contra ya estaba muy crispado para que Bad Bunny, en su momento financiado por el chavismo y visto como un agente woke, tomara el escenario para confrontar, dar nombres y ofrecer un momento digno de la guerra cultural que se está viviendo en Estados Unidos. Recordemos que Bad Bunny fue criticado por negarse a ponerse de pie durante la canción “God Bless America” durante un juego de los Yankees en octubre. No se la iba a jugar.
Así que Benito el Conejito Malo optó por algo más sencillo: celebrar las raíces con una puesta en escena coreaografiada. Y ya. Se autocensuró porque seguramente hizo un balance de lo que le hubiera costado pasarse de la raya. Quién diría que la presentación de la superflua JLo, cuando puso niñas en jaulas al son de 'Born in the USA', resultó más comprometida y valiente que este champú caribeño pop de Bad Bunny.
Lo peor es que esta celebración no se entendió (¡Trump lo hizo trizas!) y sus detractores lo acusan de llenar el nacionalista Super Bowl de banderas extranjeras. No hubo clic, seguramente porque a los mismos hispanos/latinos les cuesta entender qué son. Para algunos, es muy difícil asimilar que, si nacieron en Estados Unidos y se criaron allá, son estadounidenses con herencia latina, pero ya no latinos. Lo sabe cualquier estudioso de la sociología: la sociedad en la que se crece forma la identidad.
Por supuesto, estas dudas existenciales, trufadas con la corriente MAGA, no podían ser resueltas en un show de 13 minutos. Pero Bad Bunny tampoco aprovechó el momento para algo más importante: vocalizar un poco mejor, aunque eso ya era pedir un milagro.
PD: Lady Gaga baila salsa con cintura de refrigerador.
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