Barcelona SC pierde en la cancha, en los escritorios, en las gradas y hasta en los desayunos, ¡qué desastre!
¿Habrá alguien dentro de Barcelona SC que se levante ante este caos y decida liderar un verdadero proceso transformador? ¿O seguirá este continuo empequeñecimiento del ídolo?

Miguel Montalvo, presidente de Barcelona Sporting Club, durante una rueda de prensa el 12 de agosto de 2026.
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El 2026 de Barcelona SC ha sido horrible, pero los dos últimos meses fueron el punto culminante de una crisis que ha hecho polvo el mito de que el club amarillo es lo más grande que hay en el fútbol de Ecuador. Algo se rompió, no dentro de Lotso, sino dentro del alma de los canarios, que ya ni siquiera tienen ganas de llamarle ídolo a los retazos que han quedado de tiempos mejores.
Perder en los escritorios frente a Liga de Portoviejo por Copa Ecuador, lo cual deja a BSC sin opción a títulos este año, es solamente el cierre de una serie de eventos que resultaron más demoledores que los avatares que afrontó Odiseo en su viaje a Ítaca (a propósito,vayan a ver la película de Christopher Nolan antes de que salga de cartelera).
BSC ya venía golpeado por perder en la cancha de su torneo más codiciado, la Copa Libertadores, al no superar la fase de grupos luego de una heroica clasificación en la fase previa, que al final solo fue un espejismo. Otra vez, la Libertadores fue una quimera, algo que se ve y no se toca. Barcelona acabó en el sótano, con cinco derrotas y nada de olor a caramelo.
Además, todo se fue complicando en la LigaPro, con los canarios pasando del segundo lugar al quinto (a vergonzosos 26 puntos del líder IDV), lo que terminó por liquidar el poco piso que tenía el sanguíneo entrenador César Farías, ¡el séptimo DT de Barcelona SC desde 2022! Esa inestabilidad en el banquillo, con estrategas muy diferentes llegando cada ocho meses, refleja lo mal que trabaja la dirigencia amarilla.
Y ese es otro campo de batalla perdido: el administrativo. La gestión de Antonio 'Chimichurri' Alvarez fue afectada por la pelea de su hermano Aquiles contra el Gobierno Nacional y la Justicia, pero también por decisiones que no sirvieron para ganar títulos, promover jugadores o lograr asistencia en las gradas. Alvarez renunció a la presidencia del club desde la clandestinidad, implicado en líos judiciales.
¿Dijimos gradas? Ese es otro lugar para la derrota para Barcelona, que hace tiempo no es el equipo más taquillero del Campeonato. ¿Puede llamarse ídolo un equipo que solamente convoca a 529 aficionados, como ocurrió en el partido con Guayaquil City en julio? Y, los pocos que van, arman relajo.
Los dirigentes que han quedado a cargo, sin embargo, se tienen mucha fe. En lugar de llamar a elecciones o, mejor aún, en lugar de convocar a todos los socios para discutir el futuro del club y tomar las decisiones estructurales necesarias, se están promoviendo para quedarse con la excusa de una reestructuración.
Incluso se convocó a un desayuno con 12 comunicadores (y otras hierbas) y no hace falta ser Jaime Durán Barba para saber qué se busca en esos espacios: construir una red de portavoces receptivos al mensaje de la dirigencia ("me quiero quedar y construir el Mallnumental") sin la tensión formal de una rueda de prensa tradicional. Es más barato brindar huevitos revueltos y café que invertir en las formativas.
¿Habrá alguien dentro de Barcelona SC que se levante ante este caos y decida liderar un verdadero proceso transformador? ¿O seguirá este continuo empequeñecimiento del aún llamado ídolo del Ecuador? Se verá.
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