¿Kendry Páez tiene salvación o River Plate será una nueva fuente de decepciones?
Jugar en una liga ruda como la argentina y en un club con una hinchada exigente puede ayudar a Kendry Páez a crecer y recuperar el enfoque profesional. Pero, ¿resistirá la vida nocturna de Buenos Aires?

Primer entrenamiento de Kendry Páez en River Plate, el 31 de enero de 2025, en Buenos Aires.
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River Plate es la nueva oportunidad que el dios del fútbol le otorga a Kendry Páez para demostrar que no es un jugador sobrevalorado, que posee fuego en sus botines y que su visión de juego es digna de cualquier equipo top del mundo, algo que hoy está en duda tras su pésimo desempeño en Francia.
Desde aquella nefasta jornada de 2024 en que fue sorprendido en un night club de Nueva York, Kendry Páez ha experimentado un lento y constante hundimiento, al punto que ahora se lo compara con Iván Kaviedes, jugador repleto de talento, pero también de malas decisiones que poco a poco convirtieron su carrera en clubes como un monumento a la intrascendencia.
Hasta ahora, la sensación es que Kendry Páez camina el mismo sendero, y en parte se debe a que este mediapunta ha sido demasiado mimado. Lo que pasó en la Gran Manzana, por ejemplo, no fue merecedor de sanción alguna y quedó el sinsabor de la injusticia. Por mucho menos se ha expulsado a otros jugadores de la Tricolor.
Además, fue nominado a Mejor Jugador de la LigaPro de 2024, cuando fue precisamente en esa temporada que perdió la titularidad en Independiente del Valle y, desde entonces, ya no vimos una campaña estable de Kendry Páez. ¿Mejor jugador?
Tampoco dejó de ser llamado para integrar la Selección Nacional, a pesar de que falló en el Sudamericano Sub 20 y de que tampoco alcanzó la meta de jugar entre 30 y 35 partidos con el Estrasburgo antes de regresar al Chelsea, el club dueño de sus derechos.
Al contrario, Kendry Páez jamás se ganó la titularidad en el Estrasburgo y apenas sumó 700 minutos repartidos en 21 partidos, pero sí se mereció la reputación de poco profesional luego de arrasar en discotecas y en los parques de Disney, los lugares que la prensa francesa afirma fueron los favoritos del ecuatoriano. Imposible enfocarse si la vida oscila entre el eurodance y el Pato Donald.
Por eso, el Chelsea puso punto final a su estancia en Francia y lo mandó a Argentina, una medida entre desesperada y radical. Jugar en una liga ruda como la argentina, donde todos los equipos son muy competitivos, y en un club con una hinchada absolutamente exigente, puede ayudarlo a crecer y recuperar el enfoque profesional.
Lamentablemente, Kendry Páez también llega a una ciudad con una vida nocturna magnética. En Buenos Aires no funcionan los parques de Disney, pero la bohemia es particular, atractiva, pegajosa, adictiva. Se verá si Kendry Páez, que de niño le exigieron cosas de adultos sin la guía correcta, encuentra en River Plate la estabilidad que desesperadamente necesita para afianzar su carrera en la cancha.
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