Hermanos, primos y padres e hijos: Los nexos familiares más emblemáticos en la Serie A del fútbol ecuatoriano
Cañarte, Cevallos, Guerrón, Bolaños, Julio, Chalá e Ibarra son algunos de los apellidos que se repiten en las canchas ecuatorianas. Hermanos, padres e hijos y hasta primos han compartido vestuario y protagonismo en una tradición que atraviesa generaciones.

Estas son las parejas de hermanos que jugaron juntos en clubes ecuatorianos.
- Foto
Primicias
Autor:
Actualizada:
Compartir:
En el fútbol, los apellidos también cuentan historias. En Ecuador, algunos de ellos se repiten una y otra vez en las alineaciones, en las camisetas y en las páginas de los campeonatos nacionales.
Hay familias que dejaron un jugador en la historia de la Serie A y otras que construyeron verdaderas dinastías futbolísticas.
Hermanos que compartieron equipo, padres que vieron a sus hijos continuar el camino que ellos habían iniciado y primos que coincidieron en el profesionalismo forman parte de una particular tradición del fútbol ecuatoriano.
No se trata de una lista definitiva. Hay más casos y seguramente existen otros vínculos familiares que se remontan a distintas épocas y categorías.
Pero los registros más emblemáticos permiten identificar una característica que distingue al fútbol nacional: en Ecuador, el talento muchas veces parece viajar de generación en generación.
De los Cañarte a los Ibarra
Uno de los primeros apellidos que aparece en esta historia es el de los Cañarte. Clímaco y Simón fueron protagonistas de los primeros años del fútbol nacional.
Simón fue goleador del campeonato del Guayas en 1954 y máximo goleador del primer campeonato nacional, disputado en 1957. Clímaco, en cambio, permaneció durante 15 temporadas en Barcelona y ganó dos títulos de Serie A.
Décadas después, otros apellidos comenzaron a ocupar ese mismo espacio. Los Valdez dejaron su huella en Emelec. Jorge fue campeón nacional con el club en 1980 y, un año después, Wellington se incorporó al equipo. Incluso protagonizaron un capítulo inolvidable: ambos fueron expulsados durante un Clásico del Astillero.
Los Bolaños también tuvieron una historia particular. Álex y Miller coincidieron en Barcelona SC, aunque posteriormente terminaron defendiendo camisetas rivales.

El episodio más recordado llegó en la final de 2014, cuando Álex, con Barcelona, fue expulsado tras cometer dos faltas sobre su hermano Miller, que jugaba para Emelec.
Los Patta y los De Jesús representan otra forma de esta tradición. Elvis y Henry Patta compartieron vestuario en Universidad Católica y posteriormente volvieron a coincidir en Técnico Universitario.
Bryan y Marlon de Jesús, por su parte, se formaron en El Nacional, jugaron en el fútbol mexicano y llegaron a compartir equipo en el conjunto 'militar'.
Y hay casos que incluso se convirtieron en una imagen difícil de olvidar. En 2018, Anderson y Jhojan Julio fueron parte del Liga de Quito que conquistó el campeonato ecuatoriano. Ambos fueron titulares en las finales ante Emelec y Anderson marcó el gol de la victoria en Casa Blanca.

En Orense ocurrió algo todavía menos habitual. El 10 de septiembre de 2022, Steeven, Bryan y Óscar Quiñónez se convirtieron en el primer trío de hermanos que disputó un mismo partido durante la era LigaPro, en el triunfo 4-1 sobre Gualaceo. Los tres surgieron de las formativas del club.
Los Ibarra, por su parte, llevaron el vínculo familiar incluso más allá del campeonato ecuatoriano. Renato y Romario compartieron Selección desde 2017 y posteriormente coincidieron en Independiente del Valle, después de construir buena parte de sus carreras en el extranjero.
Apellidos que se multiplican
Entre los registros aparecen familias como los Cevallos, con José Francisco Cevallos y sus hijos José Francisco Jr. y Gabriel; los Reasco, con Néicer y Djorkaeff; los De la Cruz, con Ulises y Daniel, y además el vínculo de primos entre Daniel y Maiky.
También aparecen los Guerrón, con Raúl y Hugo; los Anangonó, Juan Luis y Juan Carlos; los Bone, Elvis y Adrián; los Perlaza, Flavio y Pedro Pablo; los Cedeño, con varios hermanos vinculados al profesionalismo; los Merizalde y los Chalá, entre otros.

Los apellidos no solo se repiten entre hermanos. En algunos casos, la continuidad es directamente generacional.
Ermen Benítez y Christian Benítez representan uno de los vínculos padre-hijo más reconocidos del fútbol ecuatoriano. También están Javier y Luca Klimowicz, Óscar y Diogo Bagüí, Patricio y Diego Hurtado, Carlos y Romario Caicedo y Ricardo, Cristian y Hernán Pellerano.
En este último caso, el apellido Pellerano incluso atraviesa dos generaciones: Ricardo fue futbolista y sus hijos Cristian y Hernán también construyeron sus carreras profesionales, incluyendo etapas IDV y Liga.
Una tradición que va de generación en generación
El fútbol mundial tiene ejemplos célebres de familias que compartieron vestuario, desde los hermanos Neville en Inglaterra hasta los hermanos de Boer en Países Bajos.
Pero en Ecuador la repetición de apellidos en el fútbol profesional resulta especialmente visible. Hay familias que aparecen en distintas décadas, clubes y generaciones, y que convierten un apellido en una referencia futbolística.
En esta lista, proporcionada por Daniel Costa, estadígrafo de PRIMICIAS, se reúnen 50 casos de vínculos familiares relacionados con jugadores de la Serie A: 36 corresponden a hermanos, 13 a relaciones entre padres e hijos y uno a primos.

Es apenas una muestra de una historia mucho más amplia, porque el fútbol ecuatoriano ha tenido otros casos de familiares que coincidieron en distintas categorías, clubes o momentos de sus carreras.
En un país donde el fútbol ocupa un lugar central en la cultura popular, no resulta extraño que un niño crezca viendo jugar a su padre, a un hermano mayor o a un primo y termine intentando recorrer el mismo camino.
De esta forma, en la Serie A de Ecuador no solo han competido jugadores contra jugadores. También han existido familias enteras compitiendo contra el tiempo, tratando de mantener vivo un apellido dentro de la cancha.
Compartir: