Montañismo en Ecuador: cómo prepararse para alcanzar cumbres
El auge del montañismo en Ecuador ha incrementado tanto la afición por alcanzar cumbres como las emergencias registradas. Expertos advierten que la preparación física, mental y técnica es clave para reducir riesgos en un entorno tan impredecible como la montaña.

El Rucu Pichincha es un volcán inactivo, con la cumbre más antigua del macizo del Pichincha y el más cercano a Quito.
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Cortesía Felipe Salazar
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El ECU-911 ha reportado 635 emergencias relacionadas con montañas en los últimos seis años, 146 de estas en la provincia de Pichincha. Solo en el primer mes de 2026, la institución atendió 10 emergencias.
El montañismo como actividad deportiva ha alcanzado gran popularidad desde la pandemia del Covid-19, pero no está exento de riesgos.
Existen dos grupos principales de practicantes: montañistas libres y guías certificados, asegura Pablo Chiquiza, miembro de la Asociación Ecuatoriana de Guías de Montaña (ASEGUIM).
Como director de la ASEGUIM entre 2021 y 2024, el grupo de rescate ejecutó cinco operaciones. Chiquiza presenció cinco accidentes fatales con 15 víctimas mortales, un número similar al periodo entre 2000 y 2020.
“Hay gente que, porque ya ha subido dos veces el Cotopaxi, piensa que puede guiar”, critica Chiquiza. Para él, existen dos partes fundamentales de la planificación: el yo y el terreno.
Ecuador es un país húmedo, montañoso y agreste. Es sumamente fácil perderse por los cambios bruscos del clima, cuenta Santiago Quintero, guía certificado de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña.
Quintero fue el primer ser humano en alcanzar la cumbre del Nanga Parbat (Pakistán, 8.126 metros) sin oxígeno y con prótesis en sus mediopiés, siendo esta excursión su noveno ochomil.
Él sufrió amputaciones debido a congelamientos mientras escalaba el Aconcagua (Argentina, 6.961 metros) en 2002. Además de un error logístico, fue una mala decisión relacionada con su equipamiento.
“Yo me quedé sin mis pies por USD 100”, confiesa Quintero, quien había adquirido cubrebotas de cordura no aptas para el terreno. “Un error te puede costar muy caro”.
La profesión del guía de montaña es tan respetada en Europa como la del médico, declara Quintero. “En nuestra cultura, en cambio, se la ve como la de un hippie que sube montañas”.
Entre quienes practican montañismo a nivel intermedio está Nicolás Freire, estudiante universitario. Freire creció rodeado de una fuerte tradición familiar en el montañismo y, aunque escala desde pequeño, reconoce la necesidad de hacerlo acompañado.
“El guía tiene que saber todo: cómo respirar, ver tu ritmo cardíaco, cuándo ponerte o quitarte la chompa. Uno piensa que debe abrigarse desde el principio, pero no es así”, explica.
Freire cuenta su experiencia subiendo el Carihuairazo: “subí con mi tío, pero después bajé solo, sin esperar la neblina. Con la tecnología es más fácil, pero igual tienes que aprender a comportarte en la montaña”.
“El sentimiento de haber hecho cumbre no te lo quita nadie; en la montaña no compites con nadie”, concluye. La preparación técnica, física y mental marcan la diferencia.
Preparación física
Son tres los “mundos” que se deben conocer para alcanzar una cumbre: la roca, el hielo y el mixto. Según el objetivo, el entrenamiento puede requerir desde un mes mínimo hasta seis meses.
El proceso implica dormir en altura para aclimatarse —por ejemplo, en refugios— y preparar los equipos.
También se recomienda realizar una carga de carbohidratos tres días antes del ascenso. Como las subidas implican horas de esfuerzo físico, es esencial alimentarse durante la actividad.
“Es importante llevar comida seca y liviana como chifles, pan o tostado para recuperar energía”, recomienda Mae Moreno, doctora con máster en nutrición y especialista en nutrición deportiva.

Preparación mental
“En el montañismo, desde el inicio queremos darnos la vuelta: está oscuro, hace frío; pero cuando logramos callar esa voz, nuestro cuerpo da mucho más”, cuenta Sebastián 'Zuko' Carrasco.
Carrasco fue guía por más de diez años. En 2015 sufrió un accidente que le causó una lesión medular a nivel cervical, dejándolo con parálisis desde el pecho para abajo.
A pesar de ello, el Ministerio de Turismo cataloga a Carrasco como el primer ecuatoriano con discapacidad en coronar el Kilimanjaro, la montaña más alta de África (Tanzania, 5.895 metros), utilizando 'una handbike' (bicicleta de mano). En 2021 también coronó el Cayambe (5.740 metros).
“En mi caso, mi cuerpo no da. Hubo un momento, tanto en el Cayambe como en el Kilimanjaro, en que no me estaba moviendo”, recuerda. “O me bajo, o busco humildad y ayuda”.
Carrasco recomienda empezar desde lo más bajo: “Sin experiencia, no te lances al Cotopaxi sin haberte puesto crampones.” Carrasco llama a conocerte a ti, conocer la montaña y conocer los equipos antes de buscar una cumbre.
*Escrito por Carmen Helena Jaramillo, estudiante de periodismo de la Universidad San Francisco de Quito.
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