El Mundial no deja de crecer: Del récord en 2026 a la revolución de los 64 equipos en 2030
Apenas días después de que el Mundial 2026 cerró sus puertas como el torneo más grande de la historia (48 equipos y 104 partidos), la FIFA y la Conmebol ya visualizan una expansión más radical.

Gianni Infantino, con el trofeo del Mundial de la FIFA, el 31 de mayo de 2026.
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AFP
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El pitazo final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey no solo coronó a España y cerró el telón del Mundial 2026, sino que también marcó el fin del torneo que, hasta ahora, ostentaba el título del más grande de todos los tiempos.
Con 48 selecciones, 104 partidos, una duración récord de 39 días y la introducción de los 16avos de final, la logística detrás del certamen norteamericano fue titánica.
Sin embargo, la ambición de la FIFA parece no tener techo. Lo que parecía un límite físico y operativo en 2026, quedará eclipsado por la monstruosidad que sería en 2030.
El legado de 2026: Cuando 48 equipos parecían el límite
El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá demostró que la expansión era económicamente viable, pero deportivamente agotadora. Pasar del histórico formato de 32 equipos (vigente hasta Qatar 2022 con 64 partidos) a 48 naciones obligó a acomodar 104 partidos.
Esta estructura cumplió su propósito de inclusión, abriendo la puerta a asociaciones con menor tradición. Hubo sorpresas gratas, como los casos de Cabo Verde, RD Congo (ambos llegaron hasta 16avos de final) y Egipto (que avanzó hasta octavos de final).
También hubo historias que resonaron más allá de los resultados, como el estrellato de Tim Payne con Nueva Zelanda, el debut de Curazao (con su primer gol ante Alemania y su primer punto ante Ecuador) o el viaje mágico de Noruega y Erling Haaland (que llegaron a cuartos de final con su 'remo vikingo').
No obstante, sentó un precedente de máximo desgaste físico: los equipos finalistas jugaron ocho partidos en lugar de siete, y los calendarios de los clubes europeos y sudamericanos sufrieron modificaciones significativas para acomodar un mes y una semana de parón.
Las dificultades geográficas y climáticas de 2030
Para conmemorar el centenario del primer Mundial (Uruguay 1930), la FIFA aprobó un modelo de seis sedes compartidas que transforma el certamen de 2030 en un reto transatlántico.
Inicialmente, habría tres partidos inaugurales en Sudamérica. Uruguay, Argentina y Paraguay albegarían ceremonias de apertura bajo el frío del invierno, con temperaturas que rondarían entre los 8 y 15 grados centígrados. Sin embargo, se ha abierto la posibilidad de que más partidos, o incluso grupos enteros, se jueguen en esta región.
El resto del torneo se llevará a cabo en España, Portugal y Marruecos, donde los futbolistas afrontarán el calor del verano mediterráneo (entre 30 y 40 grados centígrados).
Este cambio radical implica que los planteles que inauguren el torneo deberán cruzar el océano en vuelos de más de 10.000 kilómetros, enfrentando no solo el cambio de huso horario (jet lag), sino un choque térmico extremo en cuestión de días.
La matemática de los 64 equipos: ¿Cuántos partidos durará?
La sugerencia reciente del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, de elevar el cupo a 64 selecciones para 2030, llevaría los números a niveles astronómicos.
De aprobarse, el formato abarcaría 16 grupos de cuatro selecciones, con un incremento a 96 partidos en la fase de grupos. Los dos mejores de cada grupo avanzarían a 16avos de final (es decir, no habría una instancia extra, en comparación con 2026).
Sería un total de 128 encuentros —24 más que en 2026 y exactamente el doble que en 2022—. Para acomodar esta cantidad de cotejos, la duración del Mundial pasaría a un rango de 44 a 48 días, superando el mes y medio de competencia.
Además, esto reconfiguraría el sistema de Eliminatorias. Sudamérica, por ejemplo, podría pasar a tener hasta ocho o nueve cupos, lo que significaría que casi toda la Conmebol (que cuenta con 10 selecciones) clasificaría directamente.
La magnitud de este cambio histórico radica en su inusitada velocidad. En tan solo ocho años y dos ediciones, el Mundial habrá pasado de ser una competencia concentrada y exclusiva de 32 países, a un monstruo global de 64 selecciones disputado en tres continentes.
Una expansión acelerada que, si bien promete mayores ingresos y más participación de nuevas naciones, pondrá a prueba hasta el último recurso físico de los jugadores y la capacidad logística de los organizadores.
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