¿Beccacece debe ser despedido antes del Mundial, o nos estamos poniendo nerviosos sin razón?
Desde Reinaldo Rueda, los entrenadores de Ecuador no han sido populares y dirigen a la Selección con mucho ruido en contra, incluso cuando hay buenos resultados. ¿Qué pasa con BKCC?

El entrenador de Ecuador, Sebastián Beccacece, firma autógrafos en el Estadio Municipal de Butarque en Leganés (Madrid), el 24 de marzo de 2026.
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EFE
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Hay una parte de la afición con micrófono y megas gratis de TikTok (?), muy bulliciosa y muy necesitada de atención, que insiste en que el entrenador Sebastián Beccacece debe ser despedido antes de que el Mundial 2026 empiece. ¿Cuál es la razón para tan tremenda conclusión? Una muy poderosa: que no les gusta el juego de la Selección de Ecuador. Y ya.
¡Ojalá todo en la vida fuese tan fácil como decidir por el gusto particular! Pero, lamentablemente, esto no se trata de un patio de comidas, donde cada uno puede elegir un platillo y luego cambiarlo si algo no se ajusta a su paladar.
Es verdad que Ecuador no aprobó totalmente en los amistosos con Marruecos y Países Bajos (los nostálgicos le seguiremos llamando Holanda): de 6 puntos en juego, solamente se ganaron 2, además de que persisten los problemas en la definición, que parecen no tener remedio, independientemente de quién sea el DT. Se mostró un volumen de juego interesante y satisfactorio, pero no se ganó.
Y también es cierto que, en vísperas del Mundial, equipos como Ghana y el mismo Marruecos han perdido a sus entrenadores por los malos resultados después de las eliminatorias. O sea, despedir al estratega es posible.
Pero maticemos. Primero, no somos africanos y los procesos de nuestras selecciones siempre se han caracterizado por respetar el tiempo previsto hasta el Mundial. No hay razón imitar a los africanos, que siempre se ponen nerviosos y decapitan entrenadores. La Selección de Ecuador no puede, y no debe, separar a un entrenador nacional en vísperas de un Mundial, incluso si los amistosos no resultan auspiciosos, como estos empates a diestra y siniestra.
Segundo, tampoco hay razón para darles un ápice de credibilidad en este aspecto a los cazadores de likes. En realidad, es muy fácil decir "cambiemos de entrenador porque solo empatamos" o "no desperdiciemos a esta generación" y obtener réditos de eso. Es sencillo y también peligroso porque hacen creer que realmente todo esto se reduce a que los dirigentes, tan testarudos, no escuchan a estos sabios tiktokeros.
Desde Reinaldo Rueda, los entrenadores de Ecuador no han sido populares y dirigen a la Selección con mucho ruido en contra. Esto en parte se debe, no a los apasionantes temas tácticos que deberían animar el debate, sino a que los periodistas (y ahora los influencers) comenzaron a formar parte del juego de poder de los dirigentes. Con BKCC ha pasado lo mismo.
Y no solo eso. Le están echando la culpa de la supuesta falta de expectativa del público con respecto a la Selección. "Yo no me siento representado por esta Selección y muchos opinan igual", llegan a decir, sin percatarse de lo pernicioso que resulta atar el respaldo que debe recibir la Tri al resultado.
Ahí radica el enorme daño que esta nociva manera de pensar le ha hecho al fútbol ecuatoriano, mentalidad que ha parido hinchas que solamente van al estadio en coyunturas noveleras, que van a silbar y no a apoyar.
Finalmente, no se puede adivinar qué pasará en el Mundial. Lo único objetivo es que el equipo de BKCC parece haber llegado a un límite de rendimiento y que necesitará una dosis extra de esfuerzo para romper su techo. Quizás se pueda proyectar que Ecuador empatará dos partidos y ganara el duelo con Curazao. Quizás pierda dos veces. A lo mejor se firma la mejor actuación de la Tricolor de todos los tiempos. Se verá.
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