De Scaloni a Queiroz: Los entrenadores que dirigieron a selecciones sin vivir en el país que los contrató
Lionel Scaloni, Jürgen Klinsmann o Carlos Queiroz son algunos de los entrenadores que dirigieron selecciones mientras mantenían su residencia fuera del país que los contrató. El caso de Marcelo Gallardo, que negocia para asumir el mando de Ecuador, vuelve a poner sobre la mesa cuánto influye la residencia de un DT en el trabajo de un equipo.

Los entrenadores Lionel Scaloni, Jürgen Klinsmann y Carlos Queiroz durante partidos con selecciones.
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El fútbol de selecciones tiene una particularidad que lo diferencia de cualquier club: el entrenador no trabaja todos los días con sus futbolistas, ya que están repartidos por distintos países, compiten cada fin de semana en ligas diferentes y solo se reúnen durante las ventanas internacionales.
Por eso, la residencia del seleccionador puede ser importante, pero no necesariamente determinante. Y existen varios casos de éxito, como el de Lionel Scaloni con Argentina.
El debate se instala en Ecuador de la mano de Marcelo Gallardo. El argentino negocia con la Federación Ecuatoriana de Fútbol para convertirse en el sucesor de Sebastián Beccacece y asumir las riendas del equipo por los próximos cuatro años, hasta el Mundial 2030.
Las negociaciones han avanzado en las últimas semanas y, en principio, existe un acuerdo en el aspecto deportivo, aunque todavía quedan detalles por resolver. Entre ellos está el económico y la instalación del entrenador en Ecuador.
La discusión no es nueva. De hecho, en el fútbol internacional hay varios ejemplos de entrenadores que dirigieron a sus selecciones sin convertir al país de trabajo en su residencia permanente. Y algunos de ellos tuvieron éxito.
Scaloni: Mallorca como base, Argentina como centro de trabajo
El ejemplo más evidente es Lionel Scaloni. El entrenador vive con su familia en Mallorca, España. La isla se convirtió en su residencia habitual después de sus años como futbolista y desde ese lugar construyó buena parte de su rutina mientras dirige a Argentina.
Eso no significa que Scaloni haya dirigido a Argentina a distancia; viaja constantemente para observar futbolistas, reunirse con integrantes de su cuerpo técnico y trabajar durante las concentraciones. España, en su caso, funciona como base residencial, no como frontera laboral.

Scaloni puede vivir en Europa y, al mismo tiempo, mantener un seguimiento cercano de una selección cuyos principales futbolistas también actúan en Europa. De hecho, su ubicación le permite estar relativamente cerca de buena parte de los jugadores argentinos que compiten en las grandes ligas.
El resultado es evidente: desde que asumió en 2018, Scaloni condujo a Argentina a una etapa histórica que incluyó los títulos de Copa América en 2021 y 2024, una Finalissima y el Mundial 2022. Y en 2026 volvió a llevar al equipo hasta la final de la Copa del Mundo.
Klinsmann: Desde California hasta Alemania
El alemán Jürgen Klinsmann llevaba años viviendo en California cuando Alemania lo contrató para dirigirla antes del Mundial 2006. Se había instalado allí con su familia después de retirarse como futbolista y no tenía intención de abandonar esa vida.
En Alemania se cuestionaba que el nuevo seleccionador viviera al otro lado del Atlántico y que, además, tuviera poca experiencia como entrenador. La prensa llegó a presentar su residencia californiana como uno de los elementos poco convencionales de su nombramiento.
Klinsmann, sin embargo, viajó regularmente a Alemania y mantuvo contacto permanente con su equipo de trabajo. El experimento terminó con Alemania en el tercer lugar del Mundial 2006.

Cúper: El entrenador que quiso estar cerca
El argentino Héctor Cúper pasó buena parte de su vida profesional fuera de su país y se convirtió en un entrenador acostumbrado a trabajar en distintos continentes. Dirigió a Georgia, Egipto, Uzbekistán, República Democrática del Congo y Siria, entre otras selecciones.
En 2023, cuando estaba al frente de Siria, Cúper explicó que regresaba a Palma de Mallorca cada vez que tenía tiempo libre, pero que prefería vivir en Siria porque quería estar cerca de la gente, conocer sus costumbres y adaptarse al entorno.
Para Cúper, la residencia no era una simple cuestión logística. Formaba parte de su método de trabajo. Quería conocer el contexto social y cultural de los futbolistas, además de entender desde dentro el país que representaba su selección.

Hiddink: Vivir fuera tampoco fue un impedimento
Guus Hiddink mantuvo su residencia en Países Bajos cuando fue contratado como seleccionador de Rusia en 2006. La fórmula fue clara desde el principio: viviría en Holanda y se desplazaría a Rusia durante el proceso.
Y el experimento funcionó. Hiddink llevó a Rusia a las semifinales de la Eurocopa 2008, uno de los mejores resultados de la selección rusa en el fútbol moderno.
Hay, además, un elemento común con el caso de Scaloni: Hiddink no confundió residencia con presencia. No vivir permanentemente en el país no significaba estar desconectado de él.
Queiroz y el seleccionador global
El portugués Carlos Queiroz ha construido una carrera esencialmente internacional. Dirigió a Portugal, Irán, Colombia, Egipto y, más recientemente, Ghana en la Copa del Mundo 2026.
La Federación de Ghana volvió a contratarlo en septiembre de 2026 después de su participación en el Mundial, precisamente por su experiencia acumulada en diferentes continentes.

Cuando llegó a Colombia en 2019, por ejemplo, uno de sus primeros desafíos fue establecer contacto directo con los principales referentes. Su proceso incluyó viajes y seguimiento a futbolistas que actuaban en Europa, además de su presencia en Colombia para observar el fútbol local.
Queiroz pertenece a una generación de entrenadores para quienes el cargo de seleccionador se convirtió en una profesión global. Y es que si los jugadores están repartidos por el mundo, el entrenador también debe estar dispuesto a moverse por el mundo.
Vivir en el país puede facilitar tres tareas fundamentales: seguir el campeonato local, mantener contacto con los futbolistas que actúan allí y conocer de primera mano el entorno de la selección.
¿Y en el caso de Ecuador?
El campeonato nacional sigue siendo una fuente de jugadores para la Selección y existen futbolistas que pueden aparecer en el radar desde clubes como Independiente del Valle, Liga de Quito, Barcelona, Emelec y otros equipos del torneo.
Un técnico instalado en Quito tendría más facilidad para ir a un estadio un fin de semana, conversar con entrenadores, reunirse con dirigentes y observar personalmente a un jugador.
Lo cierto es que una residencia en Ecuador no garantiza que Gallardo conozca mejor a Ecuador. Del mismo modo, una residencia en Buenos Aires, Madrid o cualquier otra ciudad no impediría que pueda dirigir correctamente a la Tri.
La clave estará en el tiempo que dedique al fútbol ecuatoriano, la calidad de su cuerpo técnico, su red de scouting, la relación con los clubes y su capacidad para estar cerca de los jugadores cuando el calendario lo permita.
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