Las inundaciones comprometen contención del Fusarium en El Oro | Lluvias rebasaron un muro en El Quemado
El agua superó un muro de contención en el sector El Quemado, donde se ubica la zona cero de detención del hongo Fusarium en Ecuador, alertan productores. Las bananeras vecinas trabajan con normalidad, pero en alerta ante el riesgo de que inundaciones arrastren el suelo contaminado.

Cintas amarillas forman un cerco en la finca bananera La Carolina, sector El Quemado, cantón Santa Rosa (El Oro), zona cero de la presencia del hongo Fusarium Raza 4 Tropical en Ecuador.
- Foto
API
Autor:
Actualizada:
Compartir:
Las intensas lluvias encienden alertas en el sector bananero de El Oro, donde inundaciones recientes comprometieron parcialmente los mecanismos de contención del hongo Fusarium Raza 4 Tropical (R4T), detectado en diciembre de 2025 en la finca La Carolina, ubicada en el cantón Santa Rosa.
Las lluvias están poniendo a prueba las medidas de contención del hongo que se propaga por partículas del suelo infectado, en una de las mayores amenazas para la producción de banano a escala global.
En el sector rural de El Quemado, donde se localiza la finca La Carolina -zona cero del primer brote confirmado en Ecuador- el agua rebasó uno de los muros de contención construidos para reducir el riesgo de dispersión del devastador fitopatógeno.
Productores de la zona le confirmaron a PRIMICIAS que, tras las lluvias del pasado lunes 23 y martes 24 de febrero de 2026, parte del muro de contención levantado por la Prefectura de Los Ríos para mitigar los riesgos de dispersión del hongo fue sobrepasado por las aguas acumuladas. (En esos mismos días comenzaron las inundaciones de la vía Panamericana, en el tramo Machala–Santa Rosa).
Los agricultores temen incluso que la inundación haya comprometido el muro. Se trata de un área con propensión histórica a inundarse cuando se registran lluvias prolongadas, por más de ocho horas.
“Estamos trabajando con normalidad, pero bajo alerta”, señaló Carlos Espinoza, productor bananero y cacaotero a kilómetro y medio de la finca afectada. “Sabemos que el hongo se esparce a través de partículas de suelo comprometido o infectado y que el agua puede llevarlo a otros sitios. Eso nos preocupa porque es una plaga que en otros lugares se ha vuelto prácticamente incontrolable”.
Riesgo latente por la temporada invernal
El Fusarium R4T, también conocido como “mal de Panamá”, fue confirmado oficialmente en Ecuador en diciembre de 2025, tras detectarse en la finca La Carolina, en Santa Rosa.
Desde entonces, Agrocalidad activó un cerco sanitario con controles de bioseguridad, desinfección de vehículos y calzado, y vigilancia técnica permanente en la zona.
No obstante, la temporada invernal 2025-2026 incrementa el riesgo. Un funcionario de Agrocalidad le explicó a PRIMICIAS que el hongo “se disemina a través del suelo y el agua lo puede llevar a otro lugar, en especial si hay inundaciones”, una condición que se ha repetido en El Oro durante febrero.
Entre el 22 y 23 de febrero, lluvias de más de nueve horas provocaron inundaciones en el vecino cantón Machala y en el propio Santa Rosa, provocando el desbordamiento del río Pital y la inundación de la vía Panamericana, en el tramo Machala–Santa Rosa, principal corredor hacia Huaquillas y la frontera con Perú. Estos eventos se sumaron a las inundaciones registradas a inicios de mes en la provincia.
Productores extreman vigilancia y medidas sanitarias
Pese a la preocupación, los productores vecinos a la zona cero aseguran que, hasta ahora, no han detectado nuevos focos del hongo en sus plantaciones.
“No ha pasado nada, estamos trabajando normal”, afirmó otro bananero vecino de la finca afectada, quien prefirió el anonimato y explota cerca de 100 hectáreas de banano. “Ponemos cal en la entrada y desinfectamos todos los vehículos con amonio cuaternario”.
El productor explicó que el periodo de incubación del Fusarium R4T puede ir de tres a seis meses y que ya han transcurrido alrededor de cinco meses desde que se levantaron las primeras sospechas, en septiembre de 2025. “No hemos visto ningún indicio en las plantas, pero seguimos pendientes”, añadió.
Sin embargo, los agricultores advierten falencias en los controles. Señalan que la desinfección en los accesos al sector El Quemado se realiza solo hasta las 18:00, mientras que durante la noche circulan motos y vehículos sin pasar por el punto de control ubicado al ingreso a la zona. “El hongo puede diseminarse en las partículas de polvo y tierra que llevan los vehículos”, advirtió uno de ellos.

Un sector históricamente inundable
El Quemado es un sector bajo que recibe aguas del estero Medina y que, según relatan los productores más antiguos de la zona, al menos cada cinco años sufre inundaciones severas.
En inviernos pasados, el agua ha permanecido estancada por semanas, afectando la sanidad de las plantaciones. En 2025, la finca La Carolina permaneció inundada durante más de un mes, una condición que, según dirigentes del gremio, pudo contribuir al deterioro del suelo.
No existe confirmación oficial sobre el origen del brote. “Se presume que un trabajador peruano que había laborado en plantaciones del norte del Perú ingresó a la finca y pudo traer el hongo en sus botas o herramientas”, indicó Segundo Solano, presidente de la Asociación de Bananeros Orenses (ABO).
La Prefectura de Los Ríos levantó muros de contención para mitigar el riesgo de inundaciones en la zona cercada y reducir precisamente la amenaza de propagación del Fusarium, pero los productores consideran que estas obras están resultando insuficientes frente a la magnitud de las lluvias recientes.

Una amenaza para una actividad clave
- Según Agrocalidad, en Ecuador existen cerca de 9.200 productores de banano y unas 194.000 hectáreas sembradas. En El Oro se concentran alrededor de 3.810 productores y entre 48.000 y 50.000 hectáreas cultivadas, lo que convierte a la provincia en una de las más sensibles frente a la expansión del Fusarium R4T. Es decir, en la provincia se cultiva el 25% del banano del país.
- La FAO ha advertido que el hongo se propaga a través de material vegetal infectado y partículas de suelo adheridas a animales, ropa, herramientas y vehículos, y que la irrigación y el agua de drenaje juegan un papel decisivo en su dispersión. En un contexto de lluvias intensas, el riesgo se multiplica.
- El fusarium afecta las plantaciones de banano y plátano verde atacando el sistema vascular de las plantas. El hongo ingresa por las raíces y coloniza los vasos que transportan agua y nutrientes y, al obstruirlos, la planta pierde capacidad de hidratación, se interrumpe la nutrición interna y se produce marchitez irreversible
- Entre los signos más comunes de infección con el hongo están el amarillamiento de hojas inferiores que avanza hacia arriba, marchitez y colapso de hojas, rajaduras en el pseudotallo, decoloración café-rojiza en el interior del tallo y muerte progresiva de la planta.
Compartir:


