Pelileo ya no viste de azul a su popular avenida, pero rearma la estrategia para mantener viva la industria del jean
La popular avenida en Pelileo ha dejado atrás su característico color azul. Los locales comerciales buscan sobrevivir con la venta de ropa importada. Pero la industria reconfigura su estrategia.
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Autor:
Santiago Ayala Sarmiento
Actualizada:
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Es verdad, la "Ciudad Azul" ya no está pintada con ese color. Los jeans se confunden ahora entre ropa, calzado y accesorios de vestir importados desde Colombia, China e incluso Estados Unidos. Hace dos años, hubo un intento por recolorear a Pelileo con una feria internacional, pero el brillo no llega.
La popularmente conocida avenida Confraternidad, en el barrio El Tambo, que por años fue el símbolo de Pelileo, hoy luce opaca, con alrededor de 250 locales comerciales buscando cómo atraer clientes. En las vitrinas se exhibe y se mezcla cada vez más otra mercadería junto, o sobre, el jean.

En "Todo 5 Open Store", Amanda, su dependiente, cuenta cómo han cambiado las cosas a lo largo de la vía por la que deben cruzar obligatoriamente turistas o visitantes que van o vuelven de Baños y Ambato.
"San Antonio de Pelileo antes era reconocida por los jeans. Pero la crisis económica, en especial después de la pandemia, obligó a muchos comerciantes a buscar otras actividades como las artesanías o el calzado. Hoy hay productores de zapatos deportivos en Pelileo, por ejemplo, en calidad 'uno punto uno', es decir, que no es original, pero que ofrece comodidad y durabilidad".
Amanda explica que en su local se encuentran prendas desde USD 5, hechas con material nacional. Además, en Pelileo, dice, se incursiona en la producción de tejidos. Por eso, ahora se pueden identificar más locales que dotan de hilo a los productores.
De Pelileo para Ecuador
Mientras algunos apuestan por producir tejidos o calzado, otros han optado por importar ropa, zapatos y accesorios. Es el caso de la tienda Johan, donde el jean prácticamente ha desaparecido de las perchas y ha sido reemplazado por prendas importadas desde Medellín.
El panorama se repite en la mayoría de locales a lo largo de la otrora famosa avenida. La ropa proveniente de Colombia, China e incluso Estados Unidos se muestra junto a letreros de USD 5, que son los más característicos ahora. Otros espacios han incluido, por ejemplo, gafas, gorras y carteras.
Cabe recalcar que no todos los almacenes que allí funcionan pertenecen a una fábrica de jeans, sino que en su mayoría son propiedad de comerciantes o intermediarios.
Por esa razón, esta dinámica comercial contrasta con lo que ocurre por fuera de la avenida Conquistadores: una industria del jean que, pese a los problemas, sigue luchando por mantenerse.
"Los productores saben ahora que el negocio está más allá de Pelileo. Por eso, todos los días de la semana realizan un recorrido por varias ferias de distintas provincias, llevando su producto", explica Orlando Mena, vocero de la Fundación de Desarrollo Comunitario Fundhies.
Así, los lunes salen al mercado mayorista de Ambato; los martes van a Quito, al centro comercial de negocios andinos; los miércoles se dirigen a Durán; los jueves viajan a Cuenca y al sur del país; los viernes van a Santo Domingo y a Esmeraldas; los sábados vuelven a Quito. Esos son los puntos más importantes, pero hay productores que se dirigen a ferias en Pastaza, Sucumbíos, El Oro y otras zonas.
Incluso, añade, los propios fabricantes, junto a sus pares de Ambato, Otavalo y otros centros productivos de textiles, se abren mercado en diferentes partes del país, adquiriendo terrenos y construyendo ahí sus lugares de feria, desde donde comercializan.
En total, se estima que actualmente hay 4.500 fabricantes alrededor de la industria del jean, entre maquiladores, talleres y fábricas. En ese encadenamiento hay decenas de negocios que se dedican a proveerles insumos, materias primas, telas, botones o cierres. Y hay 45 procesadoras de lavado y tintorería que les dan servicio a los fabricantes.
Pero no solo eso. Existen, además, emprendimientos familiares y pequeñas empresas que se están esmerando en crear prendas nuevas.
Unos 200 fabricantes sacan colecciones nuevas de forma permanente. Y esa innovación se da en el segmento de prendas para damas y niños.
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