Adiós a Alfredo Bryce Echenique, el eterno joven de humor irónico que marcó la literatura hispanoamericana
Después de un 'exilio' voluntario, Alfredo Bryce Echenique regresó a Lima porque le dio la "volvedera" y falleció en su ciudad natal, dejando un legado en la literatura hispanoamericana.

El escritor peruado Alfredo Bryce Echenique en la presentación de su libro 'Entre la Soledad y el Amor', en Lima, el 12 de enero de 2006.
- Foto
AFP
Actualizada:
Compartir:
El escritor peruano Alfredo Bryce Echenique, uno de los principales representantes de la narrativa hispanoamericana, falleció el martes 10 de marzo de 2026, en Lima, a los 87 años, informó la Casa de la Literatura Peruana.
Bryce Echenique, autor de "Un mundo para Julius" y "No me esperen en abril", entre otros títulos, fue distinguido con numerosos premios a lo largo de su carrera. Era considerado el narrador peruano más exitoso después del premio Nobel Mario Vargas Llosa, fallecido en abril del año pasado.
Había cumplido seis jóvenes décadas cuando decidió volver a su ciudad natal tras 34 años de "exilio voluntario" en Europa, porque le agarró "la volvedera", como aseguró que decía uno de sus grandes amigos, el también escritor guatemalteco Augusto Monterroso. Nació en Lima un 19 de febrero de 1939 y vivía apartado de la atención pública en los últimos años.
Dueño de un humor fino, afilado como un estilete, y entrañable hasta el tuétano, Bryce deleitó a sus lectores con sus libros, pero también a los que tuvieron la suerte de conversar con él o escuchar alguna de sus conferencias en las que la ironía nunca fue escasa ni ajena la sonrisa melancólica.
Alguna vez, en diciembre de 2003, aseguró que el humor irónico "hace la vida más soportable, te hace más tolerante ante lo intolerante".
El escritor regresó a Perú el 17 de febrero de 1999 con la intención de retomar un diálogo "interrumpido, pero jamás cortado" con su país, tras ganar poco antes el Premio Nacional de Narrativa de España, por su obra 'Reo de nocturnidad'.
Al bajar del avión, miró a su gran amigo y editor Germán Coronado y, como si se tratara de su entrañable personaje Martín Romaña, dijo: "34 años después estoy aquí de vuelta, hermano". Su equipaje de mano incluyó un libro de Monterroso y un búho que le regaló un amigo español para desearle buena suerte.
El equipaje "pesado" fue enviado en un barco: su biblioteca, una discoteca cargada de boleros y el famoso sillón Voltaire que le regalaron los libreros franceses y que sirvió para fraguar el díptico 'La vida exagerada de Martín Romaña' y 'El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz'.
Pocos días después contó a EFE que ese regreso lo había dejado "despalabrado y desarticulado", al encontrarse una ciudad "caótica y desordenada" que le obligó a convertirse "en un observador". Luego, en Chile agregó que su reencuentro con Lima fue un "vértigo" y un "terremoto interno", y de ahí fue que le agarró "la volvedera".
Un vínculo indestructible
Así, en medio de ese tumulto de impresiones y sentimientos encontrados, Bryce decidió volver a vivir en 2001 durante un tiempo a caballo entre Lima y Barcelona, pero su vínculo con su ciudad natal fue tan complejo como grato, como cuando convocó a 35.000 personas en la Feria del Libro de Lima para firmar ejemplares de 'El huerto de mi amada', con la que había ganado el premio Planeta.
Después de una carrera de casi cinco décadas, con más de 30 títulos publicados, y ya con su residencia permanente en Lima, Bryce anunció a EFE en mayo del 2019 su decisión de retirarse de la literatura con 'Permiso para retirarme. Antimemorias 3'.
Se veía en su ciudad natal "como las ballenas que se alejan mucho de la costa, pero para venir a morir ahí, definitivamente", para hacerlo al lado de sus amigos de la escuela, y se mostró satisfecho de haber cumplido los presagios de sus maestros, que le decían "cuentacuentos".
En una entrevista con la AFP en 2009, Bryce Echenique declaró haber tenido desde niño una enorme facilidad para inventar historias.
"Yo era un cuentacuentero; a mí en el colegio mis compañeros me esperaban para que les contara un cuento, lo contaba con mucha gracia y mucha ironía, y me hice famoso en el colegio", dijo a la AFP en ocasión de la publicación de uno de sus últimos libros de cuentos, "La esposa del Rey de las Curvas".
En una de sus últimas apariciones, el escritor entregó en noviembre pasado el manuscrito original de su novela 'Un mundo para Julius' a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes.
En ese momento de volver la mirada hacia atrás, Bryce recordó su amistad con Julio Ramón Ribeyro y Mario Vargas Llosa, los otros dos buques insignia de la narrativa peruana contemporánea, y dijo que esa "fue una época muy feliz" de su vida, que terminó este 10 de febrero en la Lima de sus penas y tristezas, pero también de la amistad y los momentos entrañables.
En España el rey Felipe VI reaccionó desde la cuenta en la red social X de la Casa Real donde calificó a Bryce Echenique como "uno de los referentes de las letras iberoamericanas, maestro y relator de experiencias humanas, del amor, de la soledad, de la enfermedad y de la felicidad".
Cine y viudas
Bryce Echenique murió sin haber podido ver publicada una biografía que preparaba para este año el periodista Daniel Titinger, quien lo visitaba asiduamente.
"Me da mucha pena su partida, tengo la frustración de no haberle dado a leer el manuscrito", dijo a la AFP Titinger. El narrador había colgado la pluma hace un lustro por decisión propia.
"No quería escribir, se había retirado del todo, pasaba sus días viendo películas en casa, en especial las de Orson Welles que le fascinaban", recuerda Titinger.
En su semana "tenía un día para reunirse con los amigos del colegio, otro para los amigos literatos y uno en el que se juntaba con las viudas de sus amigos".
El autor peruano se movilizaba en los últimos años en silla de ruedas y estaba superando un cáncer. "Había rejuvenecido los últimos años: el amor y sus amigos lo ayudaron" señala Titinger.
Compartir: