La Navidad ortodoxa en Etiopía se celebra este 7 de enero, entre tradiciones ancestrales y deseos de cese al conflicto
¿Por qué Etiopía celebra la Nochebuena y la Navidad en enero? Conoce las tradiciones de este país de África donde se siguen las tradiciones de la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo.

Tienda de artículos religiosos cerca a la iglesia St. George, en la ciudad de Bahir Dar, en Etiopía, en diciembre de 2025.
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AFP
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Aunque la Navidad ya pasó para gran parte de la humanidad, en Etiopía recién se está celebrando. En este país ubicado en el llamado 'cuerno de África', la fecha tiene marcadas diferencias.
Regidos por el calendario juliano, en Etiopía la Navidad se celebra el día 29 del mes de Tahsas durante tres años y el día 28 en el cuarto año. Así, este 2026, celebraron Nochebuena el 6 de enero y están celebrando la Navidad este 7 de enero.
Pese a los conflictos dentro de Etiopía, especialmente en las regiones de Amhara al norte, Tigré y Oromia, se llevó a cabo la llamada Navidad ortodoxa etíope, un día de unidad para los cristianos etíopes, que refuerza la cultura y los valores del país. En la víspera, miles se reunieron en la Plaza Meskel, considerada el corazón de la capital, Adís Abeba.
En toda esta nación del Este de África, millones de cristianos conmemoraron la ocasión encendiendo velas y entonando cantos espirituales. Los ropajes blancos, símbolos de pureza y protección contra “fuerzas malévolas”, decoran la noche de la capital.

La tradición dictamina el sacrificio de vacas, ovejas y cabras en gratitud y ofrenda a Dios, en un acto colectivo en el que se invita a participar a familiares, amigos y vecinos, con quienes luego se comparte la carne, que usarán para romper el ayuno después de la medianoche.
Es un momento de unión familiar y espiritual en el que se celebra el nacimiento de Jesucristo, y que simboliza la finalización del período de sacrificio y disciplina, así como el inicio de la celebración festiva.
El sacerdote de la Iglesia Selassie en Adís Abeba, Isaias Seyoum, enfatizó que la celebración de la Navidad va más allá de los banquetes y la diversión.
“Nuestra celebración de la Navidad es una oportunidad para la esperanza, la bondad y la paz para nosotros y para todo el mundo. También es un momento para compartir comidas con los necesitados y ayudar a quienes han sido afectados por el conflicto, incluidos muchos que buscan refugio en Adís Abeba”, explicó Seyoum a EFE.

Etiopía celebra la Navidad cada 7 de enero porque la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo (unificado o unido en etíope), la más grande del país, sigue tradiciones litúrgicas antiguas, como el uso del calendario juliano, desfasado 13 días respecto del gregoriano que utiliza la mayor parte del mundo.
“Estamos celebrando el nacimiento de Jesucristo, y nuestros corazones están llenos de felicidad. Esperamos con entusiasmo la organización de más eventos espirituales en el futuro”, agregó a EFE Bethelhem Tesfaye, de 32 años, otra devota que no pudo ocultar su alegría al hablar.
Para el turista estadounidense James Jordan, todo es “colorido”. Es su primera vez en una ceremonia navideña alejada de los costumbrismos de su nación. “Estoy feliz de participar en un evento de Nochebuena tan vibrante”, añadió a EFE.
Pese al ambiente festivo, muchos etíopes expresan dolor y la necesidad de paz es un anhelo colectivo en un país con pérdidas que se cuentan de a cientos de miles y con desplazados que rondan los 2,8 millones internamente y 1,1 millones fuera del territorio, según la Agencia de la ONU para los Refugiados.
“Para ser honesto, no he sentido alegría durante los últimos cuatro años debido a la inestabilidad en diferentes partes del país”, dijo a EFE Takele Desta, una residente de Adís Abeba de 56 años.
“Es cierto que decoramos, pero eso no significa que estemos felices internamente”, admitió.
El comerciante Aster Tadelle, de 41 años, oriundo de Bahirdar, capital de la región de Amhara, relató que los combates registrados desde 2019 entre las tropas gubernamentales y miembros de las fuerzas Amhara Fano le arrebataron amigos e incluso a su hermano.
“Lamentablemente, la guerra ha afectado a todos los hogares; yo mismo he perdido a mi hermano y a amigos”, dijo a EFE Tadelle, vestido de blanco de pies a cabeza, una tradición que también marca el fin de un ayuno de 43 días, además del nacimiento de Jesucristo.
El hombre se refugia en sus creencias para seguir adelante, espera que “esta tragedia llegue pronto a su fin”, para así poder “aprender las lecciones de humildad y amor de Cristo”.
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