La historia de la pata 'Filomena' que recorre países junto a un migrante
'Filomena', una pata blanca y grande, está ahora herida de una pata y cojea, porque un perro la mordió. Conozca su historia junto a un migrante venezolano.
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'Filomena' es una pata de tres años y medio que acompaña al migrante venezolano Luis Miguel desde que salió de México en su ruta por tierra hacia Venezuela, y ahora en Panamá esperan juntos una embarcación humanitaria para que los lleve por mar a Colombia, en su camino de vuelta al sur.
Luis Miguel, que no dio su apellido y al que mucha gente conoce ya como 'Pato', explicó a EFE esta semana, desde la población portuaria de Miramar, que conoció a la pata en un trabajo que tuvo en México, cuando el animal tenía apenas seis meses, y durante los próximos tres años se fue encariñando con ella, hasta que el patrón que tenía se la regaló.
"Yo veía que la soltaba y corría para donde estaba yo. Le daba comida y así a diario, como hasta por un año, y ya después el señor decidió que si la quería, porque no tenían tiempo para ella, pues. Y yo le dije que sí. (...) Después me dijo que si la quería matar. Y le dije que sí, que yo sabía matar a los animales", relató Luis Miguel.
Pero cuando llegó el momento de sacrificarla, no pudo: "En el momento que yo agarré, que abrí la puertica, ella salió corriendo donde estaba yo. Yo le dije al señor que no, que no la iba a matar. Que me iba a quedar con la pata".
Después a 'Filomena' se la llevaba a diario a su casa y al trabajo en México, hasta que decidió que lo acompañara en su camino de regreso a Venezuela.
Sin papeles sanitarios del animal y permisos, tuvo "tropiezos" durante la ruta, para el transporte en autobús e incluso con la policía, que llegó a arrestarlo en Guatemala.
"Estuvimos presos, nos dejaron presos en Guatemala. Nos tuvieron ahí por no tener los papeles. Y decidí caminar, atravesar el país a pie, para no tener inconveniente con los buses ni con los policías. Y bueno, esa es la historia del 'patico'", afirmó.
'Filomena', blanca y grande, está ahora herida de una pata y cojea, porque un perro la mordió, casi no puede caminar.
"Que se componga la 'patica' rápido, me siento mal porque está así. Ha venido caminando conmigo y casualmente aquí se me le vino. Y me ha pesado, ¿me entendés? (...) Ha estado conmigo en todas", lamentó.
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