“Estoy harto de vivir así”, el clamor de adictos en las calles de Guayaquil, donde el consumo crece
A diario se observa a decenas de jóvenes consumiendo drogas en veredas, parques o buscando entre los desechos en Guayaquil. Muchos han sido cooptados por los grupos delictivos.

Jóvenes consumen sustancias adictivas en el sur de Guayaquil, el 19 de enero del 2025
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La presencia cada vez más frecuente de jóvenes, varones y mujeres, buscando en el suelo materiales para preparar una ‘pipa’ que les sirva para aspirar un polvo blanco conocido como ‘H’ muestra la problemática del consumo de drogas que crece expuesta en las calles de Guayaquil.
Manolo camina desorientado. Da cinco pasos y regresa a recoger una caja de fósforos, pero luego la arroja porque está húmeda. No le sirve para guardar las dosis de ‘H’ que le cuestan USD 2, mediodía de ‘trabajo’, recorriendo, buscando algo que compren los recicladores.
No recuerda la edad que tiene. “Creo que 25”, dice sin dejar de caminar dentro de un parque en el suburbio de Guayaquil. Manolo cuenta que tiene ‘muchos años’ en la calle, que duerme bajo un plástico sobre cuatro palos en el parque lineal de la calle 29, en el suroeste de la ciudad. “No estoy solo, somos más”, advierte.
La gente le regala comida y se viste con la ropa que a veces encuentra entre los desechos. “No molesto a nadie”, dice con fastidio, con resentimiento. No siempre fue así, pero Manolo prefiere guardar sus recuerdos. Con la mirada fija en el suelo, dice en voz baja: “Estoy harto de vivir así”.

En el Guasmo sur, en las Malvinas, en el Cristo del Consuelo, en el barrio del Salado, en la calle Padre Solano, en la Alborada octava etapa, en La Prosperina, en Socio Vivienda y así en la mayoría de las zonas de Guayaquil aumenta la población de adictos en situación de calle.
Sin embargo, no hay cifras actualizadas que dimensionen esta problemática en Guayaquil. Las más cercanas datan de 2022 y señalan que las provincias más afectadas son Guayas, Pichincha y Azuay, donde el Ministerio de Salud superó el millón de atenciones.
Por las denuncias reportadas al ECU-911 en 2023 se estima que los distritos de Guayaquil que presentaron la mayor cantidad de llamadas (42%) por consumidores de licor o drogas en los espacios públicos fueron 9 de Octubre, Portete, Modelo, Sur, Florida y Esteros.
Tampoco hay estadísticas que dimensionen el impacto creciente del consumo de drogas en las mujeres. En grupos conformados antes solo por hombres, hoy se ve a una o dos mujeres, algunas menores de edad, sentadas en las veredas, preparando dosis de drogas como ‘Plo, Plo’.
“Ha aumentado porque las familias ya no creen en ellas, es un círculo vicioso de daños, de enfermedades, de muerte, muchas mueren en el intento por salir, con sobredosis accidental. Si una mamita me escucha, haga lo que pueda por salvar a su hija, así como la llevó obligada a vacunar, haga lo posible”.
Julieta Sagñay, siquiatra experta en adicciones.
En su consultorio, durante 2025, Julieta Sagñay, siquiatra experta en adicciones, atendió a 253 embarazadas con problemas de adicciones, “la mitad de ellas en situación de calle”, y que provenían de sectores como la calle Padre Solano, de parques del centro y de la llamada Bahía de la Droga, en la calle Décima y Diez de Agosto.
“El tratamiento debe durar mínimo un año, además de la parte sicológica en la familia, porque hay muchas que consumen droga. Un médico de emergencia puede iniciar la atención y luego hacer una interconsulta a sicología, siquiatría, porque ellos ya tienen daño neurológico”, dice.

En el país, la infraestructura sanitaria no está preparada para tratar las adicciones, critica Sagñay, y los centros de atención públicos no ofrecen las facilidades a los pacientes. “Obstáculo tras obstáculo hizo que los chicos se cronificaran y cayeran en situación de calle”, cuestiona.
En esas condiciones, una recaída fue el detonante -lamenta Sagñay- para que muchos se volvieran recicladores, delincuentes, sicarios de los Grupos de Delincuencia Organizada (GDO) que los reclutan y les pagan con sustancias, o que se prostituyan por droga.
Aumento del 145% de atenciones
En Guayaquil, “uno de los desafíos más apremiantes es el tratamiento integral a personas con consumo problemático de alcohol y otras drogas, especialmente hombres en situación de calle o vulnerabilidad”, señala un informe de la Dirección de Salud e Higiene de la municipalidad.
“La falta de infraestructura especializada y de espacios adecuados para su atención ha generado vacíos en el sistema de salud pública y en mecanismos de reinserción social”.
Informe Dirección de Salud Municipal
En 2025, el municipio dio 51.272 atenciones en sus cuatro centros médicos:
- Hospital Bicentenario: 29.804 atenciones (Calles Pedro Pablo Gómez y Seis de Marzo)
- Cetad (Centro Especializado en el Tratamiento a Personas con Consumo Problemático de Alcohol y Otras Drogas) Mujeres: 14.440 atenciones (Bloque 9 de Bastión Popular)
- Hospital Posorja: 4.044 atenciones (cabecera parroquial, calle Juan Colán y 9 de Octubre)
- Hospital Zumar: 2.984 atenciones (Av. Isidro Ayora, junto a 7ma etapa de Mucho Lote)
La cifra de 2025 superó en el 145% la cantidad de atenciones (20.961) dadas en 2024, una tendencia que se prevé se mantenga en el 2026. En enero de este año, hasta el día 20, se han dado 2.800 consultas en el programa municipal ‘Guayaquil sin adicciones’.
“Con este programa hemos podido tener 32 pacientes insertados en diversas compañías y 55 pacientes han logrado volver a estudiar”, destaca Juan Carlos González, director de Salud e Higiene municipal, al lamentar que no haya cifras para tener un panorama de la situación.
Sobre su escritorio, González muestra una caja con un centenar de pruebas médicas para detectar la presencia de fentanilo, una droga 100 veces más potente que la morfina y que se utiliza para combatir el dolor en pacientes con enfermedades crónicas. Él cree que el fentanilo -50 veces más fuerte que la heroína- se consume en las calles.
“El ministerio de Salud dice que no hay casos, yo creo que sí hay por la forma como se comportan ciertas personas. Si en farmacias clandestinas afuera de los hospitales encontraron fentanilo en ampollas, puede ser que también esté en las calles, y estén usando, pero no está comprobado”.
Juan Carlos González, director de Salud municipal
El municipio, anuncia el funcionario, hará en mayo una campaña denominada ‘Guayaquil sin adicciones: Hablemos claro’, para dar charlas a estudiantes y personal docente de 50 colegios particulares y populares, en la que espera llegar a 25.000 menores de edad.
La prevención surge como una alternativa ante la falta de centros completos donde el paciente pueda desintoxicarse, tratarse (médica, sicológica y socialmente) y reinsertarse a la sociedad. Más aún cuando los ingresos dependen de la voluntad de los pacientes.
“La DASE (Dirección de Acción Social) hace recorridos nocturnos por si hay alguno que quiera entrar al programa, pero no se puede obligar al paciente. Los Cetad no son como las clínicas clandestinas donde al paciente lo encierran y no sale. Aquí si el tratamiento es de 20 días y al tercero el paciente quiere irse, se puede ir”, explica González.

Nuevo Cetad para hombres
En septiembre de 2021, en la alcaldía de Cinthya Viteri, se inauguró el primer Cetad o centro gratuito de desintoxicación de drogas para mujeres, que se construyó en el noroeste de Guayaquil, en Bastión Popular, con capacidad para 30 internas, con tratamiento y terapias.
Entre las áreas que tendrá el primer Cetad de hombres de Guayaquil constan la de desintoxicación supervisada, atención sicológica, rehabilitación y prevención de caídas, vida comunitaria y desarrollo psicosocial (progresiva reinserción) y seguimiento pos-tratamiento.

González dijo que la creación del Cetad se produce “justamente por la necesidad que hay en la ciudad y por el aumento de casos. Cómo puede haber un Cetad de mujeres y no de hombres, la capacidad que va a tener este nuevo Cetad es de 20 pacientes”.
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