Evacuados y sin clientes, "todo se ha marchitado" | Así se vive en la 'zona cero' tras el incendio del edificio Multicomercio en Guayaquil
Respirar humo, vender sin clientes y vivir en casa ajena. Esa es la realidad que enfrentan comerciantes y residentes de la zona cero del Multicomercio, donde el incendio continúa impactando la rutina diaria.

Locales comerciales permanecen cerrados dentro del perímetro de seguridad tras el incendio del edificio Multicomercio, en el centro de Guayaquil, el 26 de febrero de 2026.
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Mercedes Suéscum ha vivido 50 años en un edificio ubicado en la intersección de la calle Eloy Alfaro y León de Febres Cordero. Desde el día del incendio del Multicomercio, tuvo que abandonarlo.
“El humo era asfixiante. No podíamos quedarnos”, relata. Ella y su familia salieron esa misma jornada y ahora permanecen en casa de conocidos, sin una fecha clara para regresar.
Su edificio está justo en el inicio del perímetro de seguridad establecido tras el siniestro. Aunque no sufrió daños directos por las llamas, quedó dentro de la zona restringida.
Además de su vivienda, Mercedes alquilaba cuatro departamentos en el mismo inmueble. Los inquilinos salieron de manera repentina y sus pertenencias permanecen dentro. Desde entonces, la incertidumbre se prolonga.
En la planta baja funcionan locales comerciales —restaurantes y tiendas de variedades— que también sienten el impacto.
“Nunca había visto a la señora del restaurante sentada”, comenta, en referencia a la caída en la afluencia de clientes.

Dos cuadras en pausa
El cierre de la calle Eloy Alfaro, desde León de Febres Cordero hasta Brasil —dos cuadras completas—, mantiene restringido el tránsito vehicular y peatonal.
Aunque el edificio Multicomercio fue el epicentro del incendio, el impacto se extendió hacia los alrededores. De acuerdo con registros del Municipio de Guayaquil, hasta 70 negocios comerciales ubicados en las zonas aledañas permanecen cerrados como consecuencia del perímetro de seguridad.
Comerciantes que no se incendiaron tampoco pueden operar con normalidad. Geovanni Landucci vive y trabaja frecuentemente en los alrededores de la zona cero. Tiene un negocio en la calle Pedro Carbo y asegura que el cierre de la arteria Eloy Alfaro golpeó directamente sus ventas.
“Las ventas han bajado por los suelos. No solo es mi negocio; desde los cubículos de la Bahía en adelante, todo se ha marchitado”.
Geovanni Landucci, morador del sector.
Desde el día del incendio, sostiene, no ha sido posible retomar la normalidad. Describe el ambiente como “cansado y angustiante”, marcado por el olor persistente en el sector y la incertidumbre.
Además de la caída en ventas, señala que ha tenido que asumir gastos adicionales en transporte para movilizarse entre sus actividades, lo que lo ha llevado a recurrir a ahorros y préstamos para sostener sus negocios. “Antes el 90% de los locales estaban activos, con clientela constante. Hoy la zona es lúgubre”, resume.

Un incendio que no terminó en el edificio
La denominada “zona cero” no solo es un espacio cercado por seguridad. Es una franja del centro donde la rutina quedó suspendida.
Hay residentes que no perdieron sus viviendas, pero que no pueden habitarlas. Hay comerciantes cuyos locales no se incendiaron, pero que venden menos o no venden. Y hay negocios abiertos que dependen de un flujo de clientes que hoy no existe.

Mientras las autoridades mantienen el perímetro de seguridad ante el riesgo estructural del edificio siniestrado, la vida en estas dos cuadras del centro permanece en pausa.
El incendio, para muchos, no terminó con las llamas. Continúa en forma de calles cerradas, ventas en caída y hogares vacíos.
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