Nicolás Maduro enfrenta su segunda audiencia judicial por narcotráfico en Nueva York este jueves
Nicolás Maduro y Cilia Flores intentarán que se desestimen los cargos de narcoterrorismo en su contra y que les permitan pagarles a sus abogados, bloqueados por las sanciones a Venezuela.

Fotografía de un dibujo en el que aparece el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, junto a su esposa, Cilia Flores, en una audiencia en el Tribunal Federal de Nueva York, el 5 de enero de 2026.
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Jane Rosenberg / EFE
Autor:
Redacción Primicias /Agencias
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El derrocado mandatario venezolano Nicolás Maduro enfrenta este jueves 26 de marzo de 2026 su segunda audiencia judicial ante un tribunal federal de Nueva York, a casi tres meses de la histórica operación militar estadounidense que lo capturó en Caracas.
En medio de un fuerte operativo de seguridad, Maduro intentará que se desestimen los cargos de conspiración por narcoterrorismo en su contra, mientras su defensa libra una batalla legal para poder cobrar honorarios bloqueados por las sanciones de Washington.
"Prisionero de guerra"

Maduro, de 63 años, y su esposa, Cilia Flores, de 69, están detenidos en una cárcel de Brooklyn desde su captura en Caracas.
Solamente salieron el 5 de enero pasado para su primera audiencia. En esa ocasión, Maduro se declaró "prisionero de guerra" y "no culpable" de los cargos de narcotráfico en su contra en Estados Unidos.
Maduro gobernó Venezuela desde marzo de 2013 y a su caída asumió la presidencia interina Delcy Rodríguez, su vicepresidenta, quien ha dado un vuelco en las relaciones de Venezuela con Estados Unidos, país que ahora denomina como "socio y amigo", en referencia específica al presidente Donald Trump.
Contra Maduro pesan cargos de:
- Conspiración por "narcoterrorismo"
- Conspiración para importación de cocaína
- Posesión de ametralladoras y artefactos destructivos
- Conspiración para la tenencia de dichas armas
En la audiencia del jueves, prevista para las 11:00 de la mañana locales, Maduro posiblemente también presione para que se desestime su caso, mientras los abogados se disputan sobre quién pagará sus honorarios.
El gobierno de Venezuela intenta cubrir los gastos, pero debido a las sanciones estadounidenses, el abogado de Maduro, Barry Pollack, debe obtener una licencia de la administración Trump para poder cobrar.
En una presentación ante el tribunal, Pollack alegó que exigirle esa autorización viola el derecho constitucional de Maduro a escoger a su abogado y pidió que el caso sea desestimado por razones procesales.
Al frente del caso está el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, reconocido por su larga trayectoria en el estrado.
"Están muy bien, muy fuertes"

Maduro está recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus condiciones extremas, donde permanece supuestamente aislado en una celda sin internet ni periódicos.
Según una fuente cercana al gobierno venezolano, Maduro lee la biblia y algunos de sus compañeros en la prisión le llaman "presidente".
Solo se le permite hablar por teléfono con su familia y con sus abogados por un máximo de 15 minutos, agregó la misma fuente.
"Están muy bien, fuertes, muy bien, con mucho ánimo, con mucha fuerza", aseguró el lunes Nicolás Maduro Guerra, hijo del depuesto mandatario.
Maduro y Flores fueron sacados a la fuerza por comandos estadounidenses en las primeras horas del 3 de enero de 2026, con apoyo de ataques aéreos contra la capital venezolana y un importante despliegue naval.
En el operativo murieron al menos 83 personas y más de 112 resultaron heridas, de acuerdo con funcionarios venezolanos. Ningún efectivo estadounidense murió.
Presión de Estados Unidos

En su primera audiencia ante la corte, Maduro adoptó un tono desafiante y se identificó como presidente de Venezuela.
Bajo presión estadounidense, Delcy Rodríguez lucha por dirigir un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero con una economía en ruinas.
La mandataria interina impulsó una ley de amnistía para liberar a prisioneros políticos.
También reformó la ley de hidrocarburos, en línea con las exigencias de Estados Unidos para acceder a la vasta riqueza de gas y petróleo venezolanos, y presiona por que se apruebe una nueva ley de minas para abrir la industria a inversiones privadas y extranjeras.
El secretario estadounidense del Interior, Doug Burgum, dijo hace varias semanas que empresas mineras estadounidenses están "deseosas" de operar en Venezuela.
Estados Unidos y Venezuela también aceleran la normalización de sus relaciones diplomáticas.
Washington levantó ciertas sanciones económicas contra Venezuela esta semana para facilitar la reapertura y funcionamiento de la embajada venezolana en Estados Unidos, mientras Caracas enviará esta semana una delegación diplomática a Washington para seguir negociando.
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