Cambio de época en Chile: José Antonio Kast se prepara para asumir la presidencia chilena
Con José Antonio Kast, que juramentará su cargo este 11 de marzo, la ultraderecha chilena llega al poder por primera vez en democracia.

El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, saluda a su salida de la Casa Rosada, en Buenos Aires (Argentina).
- Foto
EFE
Actualizada:
Compartir:
El líder de la ultraderecha chilena, José Antonio Kast, tomará posesión como presidente este miércoles 11 de marzo de 2026, marcando un cambio de época en un país dominado por gobiernos de centro e izquierda desde el retorno a la democracia en 1990.
Kast asumirá la presidencia con miles de ciudadanos chilenos a la expectativa de si el "Gobierno de emergencia" que ha prometido resolverá las principales preocupaciones que tienen los ciudadanos en temas de seguridad, migración irregular y economía.
El presidente electo, de 60 años, sucederá al progresista Gabriel Boric en una ceremonia el miércoles en el Parlamento chileno, en la ciudad costera de Valparaíso, a la que acuden varios jefes de Estado y Gobierno de América y de Europa, entre ellos el presidente ecuatoriano Daniel Noboa.
También han confirmado su asistencia a la toma de posesión el rey Felipe VI de España; el presidente argentino Javier Milei; el brasileño Lula da Silva; el boliviano Rodrigo Paz; el panameño José Raúl Mulino; el uruguayo Yamandú Orsi, y el hondureño Nasry Asfura, entre otros.
La ultraderecha internacional, ausente

Se esperaba que la cita congregase a los principales líderes de la ultraderecha mundial, a quienes Kast visitó en varios viajes entre diciembre y febrero, pero finalmente ni el húngaro Viktor Orbán, ni el salvadoreño Nayib Bukele ni la italiana Giorgia Meloni asistirán a la ceremonia.
Se había especulado, además, con la participación del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, pero al final viajará a la toma de posesión el subsecretario Christopher Landau.
Más tarde, ya en Santiago, Kast ofrecerá un discurso desde el Palacio de La Moneda, la sede del Gobierno, convertido ya en el noveno presidente en democracia y en el primero en defender el régimen del dictador Augusto Pinochet (1973-1990).
Mano dura contra la inmigración irregular y delincuencia
El exdiputado ultracatólico liderará un gabinete de 24 ministros (13 hombres y 11 mujeres), vinculados en su mayoría al sector privado y al académico, y entre los que hay dos antiguos abogados de Pinochet.
Kast reservó pocos ministerios para miembros de su partido, el Republicano, y para las formaciones políticas de la derecha tradicional que le apoyaron en la segunda vuelta de diciembre (UDI, Renovación Nacional y Evópoli), cuando arrasó con el 58% de los votos.
Padre de nueve hijos, antiabortista y miembro del movimiento católico Schoenstatt, el futuro presidente ha prometido mano dura contra la migración irregular y la delincuencia, en uno de los países más seguros de la región, y ha asegurado que no dará la "batalla cultural".
Su objetivo es "recuperar la grandeza de Chile" y entre sus promesas estrella se encuentran la construcción de un muro en la frontera norte con Perú y Bolivia; la expulsión masiva de migrantes; rebajas de impuestos; un crecimiento económico del 4%, y un megarrecorte de USD 6.000 millones en 18 meses "sin tocar el gasto social", algo cuestionado de manera transversal por economistas.
"Uno de sus principales retos es gestionar las enormes expectativas que creó, a la vez que ordenar a sus adherentes", dijo el sociólogo Rodrigo Pérez de Arce, de la Universidad del Desarrollo, quien considera que "es muy probable que el Gobierno tenga presión por la derecha".
Esa presión vendría fundamentalmente del Partido Nacional Libertario, más radical que Kast, que tiene una importante presencia parlamentaria y que, pese a darle su apoyo en segunda vuelta, decidió no formar parte del Ejecutivo.
Claudio Fuentes, de la Universidad Diego Portales, coincide en el diagnóstico: "Creo que hay bastante incertidumbre del rumbo que va a tener este Gobierno", dijo.
Tensiones con Boric

Kast sucederá en el cargo al progresista Boric, el mismo que hace cuatro años le ganó en las urnas y que el miércoles dejará La Moneda con 40 años recién cumplidos y tras haber llevado al poder a una nueva izquierda.
Pese a la distancia ideológica que les separa, el traspaso de mando transcurría con normalidad hasta que la cordialidad saltó por los aires cuando Kast acusó a Boric de esconderle información sobre un proyecto en etapa preliminar para construir un cable digital submarino entre Hong Kong y Chile, algo que el exlíder estudiantil negó.
El proyecto desató el enfado de la Administración de Donald Trump, que sancionó a tres funcionarios por "socavar la seguridad regional".
En una decisión inédita en democracia, Kast suspendió la semana pasada las reuniones con la Administración saliente y, en plena tensión diplomática con Estados Unidos, viajó a Miami para participar el sábado en la cumbre organizada por Trump contra el crimen organizado y la influencia de China en la región.
"La decisión de golpear la mesa y suspender el traspaso de mando es reflejo precisamente de la presión que ejerce en Kast ese grupo más radical y confrontacional", apuntó Fuentes.
Kast tendrá que lidiar con un Parlamento dividido, donde el bloque de derecha y ultraderecha está a dos diputados de la mayoría en el Congreso (78) y donde serán fundamentales los votos del populista Partido de la Gente (PDG).
Compartir: