Efecto Kast: residentes de Chile y Perú divididos por las zanjas que cortarán una frontera dinámica
El histórico flujo comercial entre las ciudades de Arica, en Chile, y Tacna, en Perú, se enfrenta a nuevas barreras físicas y vigilancia militar que podría restarle dinamismo económico.

El presidente de Chile, José Antonio Kast, saluda a militares en un punto de observación fronteriza cerca de Perú, en la región chilena de Arica, el 16 de marzo de 2026.
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Presidencia de Chile / EFE
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La implementación del plan "Escudo fronterizo" del nuevo presidente chileno José Antonio Kast ha fracturado la opinión en el límite entre Chile y Perú, donde el histórico flujo comercial entre las ciudades de Arica y Tacna se enfrenta a nuevas barreras físicas y vigilancia militar.
Mientras algunos residentes locales exigen mano dura ante la crisis migratoria, que en realidad afecta a ambos países, comerciantes y trabajadores transfronterizos temen que la rigidez de las zanjas y drones previstos para la zona asfixie el intercambio económico bilateral, en un contexto donde los ingresos irregulares ya registraban una caída sostenida antes de las nuevas medidas.
¿"Irá a dar resultados"?

"¿Irá a dar resultados?", se pregunta Manuel Pérez, un turista chileno de 50 años en la limítrofe ciudad peruana de Tacna. "Son muchos kilómetros de límite y siento que una zanja no soluciona de base el problema de la inmigración", dice.
El "Escudo fronterizo" de Kast, quien asumió la presidencia chilena hace una semana, contempla la construcción de "barreras físicas" a lo largo de casi 500 kilómetros en las regiones norteñas de Arica, Tarapacá y Antofagasta, en sus límites con Perú y Bolivia, según el gobierno.
Entre las barreras físicas planeadas destaca una zanja en el límite con Perú, que tendrá una extensión de 30 kilómetros, una anchura de 3 metros y una profundidad de otros 3 metros, y se prevé que esté lista en 90 días, según información oficial.
"Este es solo el comienzo. Serán muchos kilómetros los que se bloquearán", indicó Kast, el primer líder de la ultraderecha en llegar al poder en democracia, declarado admirador de las políticas contra la migración del estadounidense Donald Trump, defensor también de los muros entre países vecinos.
Frenar la inmigración irregular fue una de las principales promesas de campaña de Kast, que asocia a los indocumentados, sobre todo a los ciudadanos venezolanos, con un incremento de la delincuencia.
Chile es uno de los países más seguros de Latinoamérica

En Chile, de 20 millones de habitantes, hay unos 337.000 migrantes sin papeles, la mayoría venezolanos que llegaron por esas fronteras.
El país sigue siendo uno de los más seguros de Latinoamérica: La tasa de homicidios en 2025 fue de 5,4 por cada 100.000 habitantes, una de las más bajas en la región.
En la frontera de Chile y Perú, el comercio bilateral es una de las actividades centrales.
Muchos peruanos llegan a la chilena Arica para trabajar y comerciar productos, mientras que muchos chilenos ingresan a la peruana Tacna para hacer compras o acudir a consultas médicas más económicas.
La comerciante Irene Flores, peruana de 50 años, llega al paso fronterizo de Chacalluta con unas bolsas de mercadería. Teme la posibilidad de que otras medidas más rígidas afecten ese intercambio fluido. El gobierno chileno "debería ser un poquito más flexible", dice.
Además de las zanjas en el límite con Perú y con Bolivia, el gobierno de Kast anunció que ampliará el contingente militar en las fronteras y mejorará sus tecnologías de vigilancia con drones, cámaras, sensores y equipamiento especializado.
La zanja es "muy drástica", comenta el jubilado peruano Pedro Rosales, de 79 años, en una plaza de Tacna. Al otro lado, la ariqueña Angélica Ramírez, de 54, dice que las medidas son necesarias "porque la delincuencia en Chile es muy alta".
Los ingresos irregulares, sin embargo, muestran una "disminución sostenida" desde 2021, según el Servicio Nacional de Migraciones. En 2025 se registró una caída del 10,2% respecto del año previo.
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