Drama en La Habana: Cardiólogos seleccionan a qué niños salvar ante falta de recursos por bloqueo de Trump
Los hospitales cubanos han lidiado durante años con carencia de insumos y equipos, pero la situación se ha agravado desde que la administración Trump impuso un bloqueo petrolero a la isla.

Una madre con su hijo en el hospital cardiopediátrico William Soler, en La Habana, Cuba, el 24 de marzo de 2026.
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AFP
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Los médicos del principal hospital cardiopediátrico de Cuba enfrentan disyuntivas desgarradoras derivadas del bloqueo de combustible que Estados Unidos ha impuesto a la isla y que tiene bajo fuerte presión al ya frágil sistema de salud nacional: Deben seleccionar a qué niños salvar primero y el resto debe esperar por recursos que no se sabe si llegarán.
En el cardiocentro pediátrico William Soler de La Habana, el escenario es de claroscuros: madres con mascarillas velan a sus hijos en habitaciones en penumbra, iluminadas únicamente por la luz natural que entra por los ventanales.
Los hospitales cubanos han lidiado durante años con la carencia de insumos y el deterioro de sus equipos, pero la situación se ha agravado desde que la administración de Donald Trump impuso en enero un bloqueo petrolero a la isla para obligar al Gobierno a negociar por cambios y reformas económicas estructurales.
Decisiones "dificilísimas"

Herminia Palenzuela, una cardióloga de 79 años, dijo que el hospital, único de su tipo en el país, debe tomar ahora decisiones "dificilísimas".
Los niños con los casos menos graves quedan "al final de la lista, simplemente a esperar" por los recursos, comentó Palenzuela.
El hospital atiende a recién nacidos, niños y embarazadas cuyos hijos han sido diagnosticados con cardiopatías críticas.
"Siempre se guardan los recursos para ese tipo de pacientes porque son los que se van a morir en cualquier momento", agrega la especialista, con la angustia reflejada en el rostro.
El cardiocentro dispone de 100 camas, pero no todas se utilizan porque, según explican los médicos, deben racionar los equipos y suministros médicos para los pacientes con riesgo vital inminente.
"Quisiéramos operar más, quisiéramos hacer más cosas, pero los recursos no lo permiten", añade Palenzuela, fundadora del hospital inaugurado en 1986.
Con apagones diarios afectando a los cubanos en toda la isla -incluidos dos cortes nacionales solo la semana pasada—, el Gobierno ha priorizado los hospitales, equipados con generadores para evitar que queden completamente a oscuras.
Palenzuela explica que los médicos solo puede acudir al cardiocentro tres veces por semana porque aunque hay un sistema de transporte destinado al personal de salud, el mismo no cubre la demandas. Algunos colegas suyos caminan varios kilómetros cada día para llegar al trabajo.
Lo mismo de hace décadas, pero más dramático

El director del centro, Eugenio Selmam, lleva décadas lidiando con las carencias de medicamentos y equipos para tratar las cardiopatías infantiles, en el marco del embargo de Estados Unidos vigente desde 1962.
"Es lo que estamos viviendo nosotros desde hace décadas", dijo Selman. Pero "ahora, con esta nueva situación, alcanza niveles dramáticos".
La crisis se agudizó con la suspensión de abastecimiento de crudo desde Venezuela tras el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro en una operación de fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026.
Yaima Sánchez, madre de un niño de nueve años que padece de taquicardia tuvo suerte esta vez. El hospital disponía del Holter (dispositivo portátil que registra la actividad del corazón) que necesita el pequeño para el seguimiento de su afección.
"Vengo con la fe de que los médicos me atiendan con lo que tengan", porque "a veces el aparato no está, o está descargado porque no hay pilas (baterías)", dice esta madre, mientras espera ser atendida.
"Hasta ahora hemos tenido suerte, pero uno nunca sabe", apunta.
Asedio nunca antes vivido

El miércoles 25 de marzo de 2026 el cardiocentro recibió un cargamento de medicinas, alimentos y productos de higiene procedente de un convoy internacional de ayuda humanitaria que trajo 50 toneladas de suministros a Cuba por vía marítima y aérea.
"La situación claramente es difícil" y "por eso hacemos lo que es justo: traer ayuda", afirmó la activista italiana Martina Steinwurzel (41), quien participó en la entrega de los donativos.
Mientras sus colegas y los trabajadores del hospital acomodan la carga solidaria en un salón, Steinwurzel mira a su alrededor y dice: "Es un pueblo que resiste hace muchos años y ahora vive un asedio que nunca había vivido en su historia".
El coordinador de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, anunció el mismo día que Naciones Unidas propuso un plan de emergencia de USD 94,1 millones para Cuba que busca permitir la importación de combustible y mantener operativos los servicios esenciales que protegen a la población más vulnerable.
"Si la situación actual continúa y se agotan las reservas de combustible del país, tememos un rápido deterioro, con la posible pérdida de vidas", alertó Pichón.
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