El hambre en Latinoamérica podría empeorar por el cambio climático, asegura experto en alimentos
Entre 2020 y 2025 hubo 6,2 millones de personas menos en situación de hambre en Latinoamérica, aunque Ecuador está entre los países que presenta los peores índices.

El representante para Latinoamérica de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), René Orellana.
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EFE
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El cambio climático amenaza con frenar los avances en el combate al hambre registrados en los últimos años en Latinoamérica, dijo el representante para Latinoamérica de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), René Orellana.
Orellana destacó este martes 2 de marzo de 2026 la caída por cuarto año consecutivo en el índice de subalimentación de la región, que pasó de afectar al 6,1% de la población latinoamericana en 2020 al 5,1% en 2024, con 6,2 millones de personas menos en esa situación, de acuerdo con datos presentados recientemente.
La FAO define la subalimentación como la condición en la cual el consumo habitual de alimentos de un individuo es "insuficiente para proporcionarle la cantidad de energía alimentaria necesaria a fin de llevar una vida normal, activa y sana".

Según el responsable regional de la FAO, esta mejora se debe a, entre otros factores, políticas orientadas a niños y jóvenes como los programas de alimentación escolar, los apoyos a pequeños productores para que aumenten su productividad y el fortalecimiento de los mercados locales.
"Estas son tendencias que están marcando varios países de la región y que, si continúan, van a definitivamente contribuir a que otros países puedan ir saliendo de una situación de hambre", afirmó.
Precisamente con el objetivo de discutir las prioridades para los próximos dos años en materia de combate a la inseguridad alimentaria, representantes de la FAO y de los gobiernos de la región se reúnen esta semana en Brasilia, la capital brasileña.
Ecuador, entre los países con más hambre en Latinoamérica
Brasil, el gigante latinoamericano, abandonó el año pasado el mapa del hambre, después de que la prevalencia de la subalimentación cayera por debajo del 2,5%.
Orellana señaló que México y Chile también están "prácticamente fuera", con niveles muy cercanos a ese umbral, y que otras naciones como Argentina, Barbados y Colombia se encuentran por debajo del 5% y "están avanzando claramente hacia la erradicación del hambre".
Ecuador, sin embargo, se mantiene como el país con el cuarto índice de subalimentación más alto de la región, de 12,1%, y solo le superan Haití (54,2%), Bolivia (21,8%) y Honduras (14,8%).
Creciente presión climática

Pese a esta tendencia a la baja en la región en general, apuntó a desafíos como el alto costo de una dieta saludable, la inflación y, sobre todo, una "creciente presión climática", que afecta particularmente al Caribe y Centroamérica.
Esto explica, en parte, el hecho de que la inseguridad alimentaria moderada o grave sea más alta en el Caribe, con un 52% de la población en esa condición, que en Suramérica, donde apenas el 22% se encuentra en esta situación.
En ese sentido, Orellana puso como ejemplo el "impacto significativo" del último huracán que golpeó Jamaica y Haití, y que afectó "severamente" los costos de producción y ha obligado a "reconstruir" la infraestructura.
Según el último informe de la FAO sobre la región, la agricultura absorbió el 23% del daño económico causado por eventos climáticos extremos.
Por ello, Orellana dijo que es fundamental que los gobiernos inviertan más en adaptación al cambio climático para que los sectores agropecuarios sean más "resilientes".
"Hay varios países, incluso en el Caribe, que no tienen sistemas adecuados de alerta temprana que puedan identificar eventos meteorológicos que estén en vísperas de suceder", afirmó.
Además, apuntó a la necesidad de usar la inteligencia artificial para mejorar la digitalización y el control de las plagas y las enfermedades animales, un problema agravado por el cambio climático y sobre el cual la FAO trabaja.
"Muchos de estos eventos climáticos de larga duración están cambiando los ecosistemas, por lo que están apareciendo enfermedades nuevas", advirtió.
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