¿Por qué la operación militar de Estados Unidos en Venezuela es también una victoria para Israel?
Con la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, Irán pierde a uno de sus principales aliados en la guerra contra Israel.

Fotografía que muestra los daños en el Complejo Militar Fuerte Tiuna tras el ataque de Estados Unidos este sábado 3 de enero de 2026, en Caracas (Venezuela).
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EFE
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Redacción Primicias/EFE
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La caída del presidente venezolano, Nicolás Maduro, tras la inédita operación militar lanzada por Estados Unidos, es también una victoria para el Gobierno de Benjamín Netanyahu al quedarse ahora Irán, principal enemigo de Israel, sin el apoyo del que era uno de sus importantes aliados, Venezuela.
"Es una pérdida estratégica muy dura para Irán y una victoria para Israel en dos principales aspectos. El primero, al eliminar la presencia iraní en Venezuela, y el segundo, es que intentará recuperar las relaciones diplomáticas", explica a EFE Danny Citrinowicz, investigador del programa iraní del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por sus siglas en inglés).
Ante este nuevo escenario que se abre en Oriente Próximo, que viene arrastrando inestabilidad especialmente en estos dos últimos años, desgranamos aquí algunas de las principales claves a tener en cuenta.
Caos interno en Irán
El golpe estadounidense contra Venezuela llegó mientras el régimen iraní pasa por un momento crítico interno tras el estallido de protestas, la más prolongadas desde 2022, en las que los iraníes exigen el fin del régimen de los ayatolás por la complicada situación económica que atraviesa el país.
De acuerdo con datos de la ONG opositora iraní Hrana, con sede en Estados Unidos, unas 60 ciudades de 25 provincias de Irán han sido escenario de protestas desde el domingo pasado, en las que al menos 16 personas han perdido la vida, entre ellas un agente, y al menos 582 han sido detenidas.
En este sentido, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un día antes de su ataque en Venezuela, amenazó con intervenir en Irán si el régimen de los ayatolás continúa con su represión contra los manifestantes.
Las declaraciones de Trump se produjeron después de la reunión que mantuvo con Netanyahu a finales de año, cuando afirmó que apoyaría un nuevo ataque de Israel al programa de misiles iraní.
Amenazas a Jameneí
La captura de Maduro por parte de Estados Unidos también ha vuelto a poner en la diana israelí al líder supremo de Irán, Ali Jameneí, al que el Gobierno de Israel ya amenazó el pasado mes de junio durante la conocida como 'guerra de los doce días' entre Israel e Irán.
"La captura de Nicolás Maduro no es solo una buena noticia para el pueblo que reside en Caracas, sino también un golpe mortal al eje del mal global y un mensaje claro a Jamení", dijo ayer el ministro israelí de la Diáspora, Amichai Chikli.
Y, en términos similares, se expresó el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, quien afirmó que Jamení debe tomar nota de lo ocurrido en Venezuela.
"Nos identificamos con la lucha del pueblo iraní, con sus aspiraciones de libertad y justicia. Y es muy posible que estemos en un momento en que el pueblo iraní esté tomando las riendas de su destino", aseguró por su parte este domingo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.
Hizbulá, también perjudicado
La milicia proiraní de Líbano Hizbulá ya había quedado debilitada en estos dos últimos años por los ataques de Israel contra sus principales líderes y posiciones dentro del país árabe, y la actuación de Estados Unidos en Venezuela le perjudica todavía más.
"Hizbulá ha cooperado estrechamente con Irán y ahora van a tener más problemas porque su presencia en Venezuela era importante para poder financiarse", detalla el analista.
De hecho, en estos últimos meses Israel ha intensificado sus ataques contra el sur del Líbano, donde mantiene posiciones, asegurando que la milicia está intentando rearmarse.
Un Netanyahu más fuerte
Tener a Hizbulá y a Irán desgastados y frágiles no solo compensa al Gobierno israelí que busca imponerse en la región, sino también a un Netanyahu que busca recuperar la confianza y la popularidad entre la sociedad israelí, mientras prosigue su juicio por corrupción y ha acumulado desgaste por la gestión de la ofensiva en la Franja de Gaza.
"Mientras se hable de un posible nuevo ataque contra Irán, es bueno para Netanyahu. Además, es un tema en el que hay unanimidad dentro de la sociedad de Israel. La mayoría de los israelíes tiene miedo de Irán y aprobará que Netanyahu los vuelva a bombardear", concluye el analista.
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