Venezolanos en Guayaquil | “Mi familia me decía 'por aquí pasan los aviones, están bombardeando'”
Horas de zozobra vivieron los venezolanos residentes en Guayaquil mientras seguían de cerca los ataques de Estados Unidos en Caracas, Venezuela, y la caída del régimen de Nicolás Maduro.

Imagen del incendio en Fuerte Tiuna, el mayor complejo militar de Venezuela, tras una serie de explosiones en Caracas el 3 de enero de 2026.
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AFP
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Los bombardeos de Estados Unidos en sitios estratégicos de Caracas, Venezuela, mantuvieron despierta, la madrugada del sábado 3 de enero de 2025, a la comunidad de venezolanos en Ecuador, que seguía de cerca la situación de sus familiares y la caída del régimen de Nicolás Maduro.
En el suroeste de Guayaquil, la familia de Carmen Lucía, una venezolana de 57 años, que lleva ocho viviendo en Ecuador, despertó con la llamada telefónica de sus parientes, que llenos de zozobra les narraban cronológicamente los ataques norteamericanos y les compartían con temor las imágenes de lo que vivían sus compatriotas.
Este es el testimonio de Carmen Lucía contado a PRIMICIAS:
“A mi hermano que está en Colombia lo llamaron desde Venezuela y él me llamó a mí, en Guayaquil, a la 1 de la mañana del sábado (3 de enero). Yo respondí rápido, porque tengo mucha familia en otros países, en Estados Unidos, en España, yo nunca apago mi teléfono.
Ahí me contó que estaban bombardeando algunos lugares de Caracas. Mi hijo vive allá con su familia, y mi suegro también, viven cerca de la Casona Presidencial, por la estación del metro La California, a dos paradas de la Casona, pasando la parada Dos Caminos y la parada La Carlota.
Ellos estaban muy asustados, nos pasaban mensajes:
- Están bombardeando Caracas.
- Por aquí pasan los aviones.
- Mira, marico, qué locura, mosca ahí, mosca ahí.
- Explotaron allá toda esa m…, que locura.
- Llegamos a tiempo a la casa, oyó.
Desde ese momento, ya nadie durmió en mi casa en Guayaquil. Estábamos siguiendo por teléfono todo lo que pasaba allá, mi suegro me enviaba videos, mensajes, hacíamos videollamada mientras se podía.
Acá estábamos en zozobra. Yo le decía a mi suegro “cierren las ventanas”, “no salgan”. Mi hijo mayor vive abajo de la casa de mi suegro, y justo había salido un día antes de los bombardeos, se había ido con su esposa a Trujillo, es un estado que está a 10 horas de Caracas, como decir la Sierra.
‘Los aviones están volando bajo, escuchen como suenan los helicópteros’, me decía mi suegro. Me mandaba fotos donde se veía columnas de fuego. En los grupos de Whatsapp que ellos tenían decían que la estación La Carlota había sido bombardeada, que estaba inhabilitada.
Carmen Lucía, venezolana en Guayaquil
“Todo el sur de Caracas sin suministro eléctrico”, “Ataques en el casco central”, “Base militar de helicópteros de Higuerote inhabilitado y bombardeado”. Había gente que iba transmitiendo por sus redes y nos enviaban (en tiempo real) para ver lo que pasaba.
Ya eran como las 03:00 y ya comenzaron a pasar noticias por la CNN, nosotros estábamos pendientes en Guayaquil, mi esposo, mi mamá, mi sobrina, un hermano que también vive aquí, todos estábamos nerviosos.

Mi familia vino a Ecuador hace ocho años, vivimos en Guayaquil (suroeste), yo vine solo con una maleta, todas mis cosas están allá en Caracas, todo, mi casa quedó bajo el cuidado de una amiga y vecina. Ella también me contaba lo que pasaba.
Nadie quería salir de sus casas, todos estaban asustados por los bombardeos, recién hoy día me cuentan que ya están permitiendo algunos pasos de transporte y permitiendo hacer mercado, pero no hay una movilidad normal.

Acá estamos a la expectativa, esto es un arma de doble filo, yo creo que la solución en Venezuela no será inmediata, porque la gran mayoría de los causantes del problema están ahí y ejercen un poder y dominación.
Además, yo pienso que hay intereses de por medio, es un tratamiento de agua tibia lo que se ha dado, y puede traer consecuencias, conflictos internos. La solución real para Venezuela no viene de Estados Unidos. No creemos que haya llegado la solución, pasará algún tiempo.
No hay que hacerse ilusiones, no es por arte de magia que las cosas van a cambiar y ya todos los venezolanos vamos a volver. Aunque el venezolano que salió siempre quiere volver, si no se arreglan las cosas, eso no pasará.
Carmen Lucía, venezolana en Guayaquil
En mi caso, mi esposo se chequea en Solca, este mes de enero tiene que empezar todos sus exámenes, si él estuviera en Venezuela ya se hubiera muerto. Lo que se puede decir es que hay una pequeña luz".
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