Así queda el mapa de la Junta de Paz de Trump en su día de lanzamiento en Davos
Donald Trump ha dicho que la Junta de Paz surge tras considerar que la ONU "no ha sido de mucha ayuda". ¿Qué países la conforman, cuáles han sido invitados y cuáles rechazan a este organismo?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene la carta fundacional de la Junta de la Paz en el Foro de Davos, el 22 de enero de 2026.
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Gian Ehrenzeller / EPA / EFE
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La Junta de Paz de Donald Trump, fundada en el Foro de Davos apunta a un orden internacional más crudo y transaccional, en el que la legitimidad multilateral cede ante la fuerza y los juegos de poder, lo que, de imponerse sobre la ONU, dejaría al organismo aún más debilitado y relegado a un papel casi simbólico, según expertos.
Trump firmó en Davos (Suiza) el acta de constitución de la Junta, concebida inicialmente para supervisar el alto el fuego en Gaza y que el mandatario pretende ampliar a otros conflictos globales.
Al menos 35 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los de Israel, Argentina, Arabia Saudí y Egipto, han aceptado formar parte, mientras que otras naciones, como Francia, Noruega y Suecia, la han rechazado.
Membresía permanente por USD 1.000 millones
El estatuto otorga amplios poderes a su presidente -es decir, Trump-, como el derecho de veto o de fijar la agenda, y prevé mandatos permanentes para los mayores contribuyentes financieros.
Los países que quieran acceder a un puesto permanente deben pagar USD 1.000 millones en efectivo.
"La Junta de Paz que EE.UU. ha esbozado no representa una alternativa seria a la ONU en términos de derecho internacional. Más bien parece un club de países de alto poder", argumenta a EFE el analista Richard Gowan, del International Crisis Group.
Para el experto, que Washington promueva este organismo "evidencia que no se toma muy en serio el ecosistema de la ONU", a la que perjudica restándole credibilidad y autoridad.

¿Qué dice la ONU?
Desde Naciones Unidas, la reacción es prudente pero distante: diplomáticos consultados por EFE reconocen dudas sobre la propuesta y temen que funcione como un "coto privado" de países afines a la voluntad de Washington.
En público, el secretario general, António Guterres, ha aseverado que la Junta es por ahora "amorfa" y que la ONU solo la respalda "de forma estrictamente limitada a su labor en Gaza".
Más allá de ese marco, la organización insiste en que seguirá ciñéndose a su mandato, a la Carta de las Naciones Unidas y a sus mecanismos propios.
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