Tablilla de cera
El ataque de Estados Unidos a Venezuela, no por esperado menos ilegal
Escritor, periodista y editor; académico de la Lengua y de la Historia; politico y profesor universitario. Fue vicealcalde de Quito y embajador en Colombia.
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Y finalmente sucedió. El Gobierno de Estados Unidos ha atacado Venezuela y anuncia que ha capturado a Maduro y lo ha sacado de Venezuela, en la primera acción real de guerra de EE. UU. en suelo sudamericano de la historia.
Sin embargo, a pocas horas del ataque es muy temprano para decir lo que pretende Estados Unidos, pues no parece que ha capturado a otros capitostes del régimen dictatorial.
Diosdado Cabello ha salido a la calle rodeado de policías y dice que están “desplegados” para resistir y que confíen en ellos, llamando a la calma a la población.
A su vez, la vicepresidenta Delcy Rodríguez habló por radio y, aunque aseguró que desconoce el paradero de Maduro y de su esposa, el mero hecho de que pueda dar entrevistas implica que ella no está en poder de EE. UU.
El ataque, sin embargo, parece haber sido a múltiples objetivos tanto en Caracas, como en el aeropuerto de Maiquetía y en la costa del Caribe.
Según las redes sociales venezolanas estos eran los ataques al amanecer de hoy:
- La Carlota inhabilitado y bombardeado.
- Cuartel de la montaña en Catia La Mar inhabilitado y bombardeado.
- Palacio Federal Legislativo en Caracas bombardeado.
- Fuerte Tiuna bombardeado.
- Aeropuerto en el Hatillo atacado.
- Base n3 de F16 en Barquisimeto bombardeada.
- Aeropuerto privado Caracas en Charallave bombardeado e inhabilitado.
- Activado el Plan de defensa en Miraflores.
- Zonas de Caracas, Santa Mónica, Fuerte Tiuna, Los Teques, 23 de Enero, todo el sur de Caracas sin suministro eléctrico.
- Ataques en el Casco Central de Caracas.
- Base Militar de helicópteros de Higuerote inhabilitado y bombardeado.
Como lo sospechábamos desde un principio, y esta columna lo dijo en septiembre, el mayor despliegue naval de los EE. UU. en Sudamérica en 80 años , aunque haya sido presentado como una operación antidrogas, buscaba otros objetivos en Venezuela.
Es curiosa la coincidencia con lo sucedido hace 35 años: el general Manuel Noriega, dictador panameño, eludió la captura durante varios días tras la invasión de EE. UU. a ese país, el 20 de diciembre de 1989, antes de buscar refugio en la misión diplomática de la Santa Sede en la Ciudad de Panamá y fue precisamente el 3 de enero de 1990 cuando se entregó. Luego fue trasladado a EE. UU., donde fue juzgado, declarado culpable y sentenciado a 40 años de prisión. Murió en 2017.
Seguramente a Maduro le espera algo parecido.
Pero ¿qué va a pasar en Venezuela?
El inicio de ataques militares de EE. UU. en territorio de Venezuela marca cuatro hitos preocupantes:
1. Es la primera intervención armada de la historia de EE. UU. en Sudamérica (aunque lo haya hecho decenas de veces en Centroamérica y el Caribe).
2. Es un acto de desprecio al derecho internacional: la identificación del régimen chavista con el narcotráfico no se basa en elemento contundente alguno, pero además destroza las normas que rigen las relaciones internacionales para estos conflictos. No hubo una resolución del Consejo de Seguridad que legitime el ataque.
3. Hunde al multilateralismo. Los actores multilaterales (OEA, ONU, CELAC, CARICOM) no han jugado papel alguno, y ni siquiera se conoce si hubo intentos fallidos de mediación. En su última reunión, la CELAC sacó un comunicado tibio en que declaró al Caribe como un mar de paz, párrafo que se excusaron de firmar algunos países, entre ellos el Ecuador, por si acaso moleste a EE. UU.
4. Muestra la debilidad de América Latina, pues ni sueltos ni reunidos los países pueden hacer algo efectivo para contrarrestar el ataque estadounidense, y se limitarán a expresiones verbales.
La profunda preocupación de los latinoamericanos y no se diga de los venezolanos es que no sabemos cómo va terminar el asunto. Tratando de echarle cabeza, pueden preverse al menos tres escenarios generales:
- Escalada rápida, con bombardeos y destrucción, en medio de una fuerte condena internacional.
- Intervención limitada pero con un gran aumento de la presión contra lo que queda del régimen de Maduro, que se vería forzado a negociar.
- Estancamiento prolongado con alto costo humanitario, sin que EE. UU. logre desalojar de inmediato a la cúpula chavista.
Todo esto va a depender, por supuesto, del nivel al que Trump quiera comprometer la fuerza aérea y naval que ha acumulado en el Caribe, y si va a desplegar, cosa casi imposible por el riesgo político, tropas en tierra.
Las otras variantes provienen del escenario interno en Venezuela, donde se identifican al menos tres componentes:
1. Lo que hagan Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y los mandos. La retórica guerrerista, la preparación de milicias, el estado de excepción, el aumento del control político a la población… ¿será utilizado por la cúpula para resistir el ataque? ¿O van a huir?
2. ¿Habrá cohesión o habrá fractura dentro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas?
3. ¿Cómo reaccionará la oposición? No es fácil aceptar un cambio de régimen por un ataque externo, pero a eso parece que estaba dispuesta María Corina Machado. Así que el punto es si el régimen legítimamente ganador de las elecciones puede posesionarse.
De los tres factores surgirá un cuarto: ¿cómo va a reaccionar la población? Dado el deterioro y el fracaso brutal de Maduro, se hace difícil pensar que la mayoría reaccione priorizando la defensa de la soberanía nacional, y que haya movilización y apoyo al gobierno chavista. Pero ¿hasta dónde puede contarse con la pasividad de la sociedad civil? ¿Hasta dónde considerará a EE. UU. como un salvador?
Pero esos serán factores a considerar una vez se aclare el panorama inicial.