Municipio de Quito fija un plazo de hasta 12 años para revivir a La Mariscal y rescatarla del abandono e inseguridad
Edificios de hasta 24 pisos, el fin de los permisos indefinidos para el funcionamiento de discotecas y un hub de innovación son las apuestas del Municipio de Quito para transformar un sector donde vecinos y comerciantes resisten a la inseguridad.

Plaza El Quinde, más conocida como Plaza Foch, en el barrio La Mariscal, en el centro norte de Quito, 26 de febrero de 2026.
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La Mariscal, alguna vez el epicentro vibrante del turismo y la vida nocturna de Quito, hoy es el reflejo de una profunda crisis urbana. Con un 40 % de su parque inmobiliario subutilizado y, al menos, 130 predios abandonados que sirven de guarida para la delincuencia, caminar por calles icónicas, como la avenida Amazonas, pasadas las 20:00 es transitar por un paisaje desolador.
Entre los letreros de 'Se vende' y las persianas bajadas, hay quienes se resisten a dejar morir al barrio, ubicado en el centro norte de Quito. Manuel Samueza, de 35 años, alista todos los detalles para abrir 'El Refugio Gourmet', un restaurante ubicado en plena Plaza Foch (Plaza del Quinde), que ya atiende a clientes pero que iniciará oficialmente operaciones el sábado 28 de febrero de 2026.
Manuel dice que analizó la zona y decidió apostar por el sector atraído por los rumores de reactivación. "Es algo bonito volver a ver cómo era antes (...) yo he venido acá a darme la vuelta y era más bonito, más gente, más discotecas", dice, con la esperanza de que su emprendimiento sea un imán para nuevos visitantes.
Las voces de resistencia también se escuchan entre quienes llevan décadas recorriendo las calles de La Mariscal. Napoleón Tonato, quien trabaja desde el año 2000 en las inmediaciones del parque Julio Andrade, convive a diario con el riesgo.
"A mí me han robado hasta los candados, no hay cómo descuidarse ni diez minutos. Yo tengo que traer el almuerzo y comer pegado a mi sillón por el peligro", cuenta el experimentado betunero. Tonato también hace énfasis en la urgencia de vigilancia permanente y la instalación de servicios básicos, como baños públicos que, afirma, no existen pese a ser uno de los reclamos recurrentes de los turistas.
A unas cuadras de ahí, Enma, residente del sector desde hace 25 años, coincide en que el quiebre definitivo del barrio llegó con la pandemia de Covid 19, en 2020. Aunque ella camina con la tranquilidad de ser "conocida" por todos, sabe que hacia la avenida Amazonas los arranches de celulares son el 'pan de cada día'.
Para ella, el desorden se agrava con el comercio informal de comidas en las veredas, por lo que sugiere una reubicación justa pero ordenada.
La nueva apuesta del municipio tras años de intentos
La alcaldía de Pabel Muñoz —como ya lo hicieron antes otras administraciones— ya han ensayado salvavidas parciales. Desde cambios estratégicos en la dirección de la Administración Zonal, para impulsar la gastronomía, hasta el apoyo a iniciativas ciudadanas, promovidas por arquitectos, para crear un "polígono de innovación". Sin embargo, faltaba la base legal para intentar consolidar estos esfuerzos.
Ese candado, al parecer, se abrió el 10 de febrero de 2026, cuando el Concejo Metropolitano aprobó por unanimidad la ordenanza que contiene Plan Urbanístico Complementario Parcial La Mariscal. Se trata de una hoja de ruta —que tendrá una vigencia de 12 años— que promete una inyección de entre USD 25 y USD 40 millones en inversión urbana.
A continuación, desglosamos la normativa en puntos clave:
Separar la fiesta del descanso. El plan reconoce que la convivencia desordenada ahuyentó a los vecinos. Ahora, el territorio se dividirá estratégicamente:
- Múltiple Entretenimiento: Exclusivo para el entorno de la Plaza del Quinde. Aquí se concentrarán bares, restaurantes y discotecas.
- Múltiple Mariscal / Residencial: En el resto del polígono habrá fuertes restricciones. Las licorerías, bares y discotecas nuevas no podrán operar cerca de universidades, colegios o centros de salud.
Fin de las "preexistencias". Uno de los mayores logros de la ordenanza, según las autoridades, es la eliminación de la figura de "preexistencia".
- Locales como night clubs, discotecas y licorerías que funcionaban amparados en normativas antiguas y que hoy son incompatibles con el uso de suelo, no podrán renovar indefinidamente sus permisos.
- Tendrán como plazo máximo para operar o reubicarse el 31 de diciembre de 2026.
Cupos limitados para la diversión Incluso dentro de la zona permitida (Plaza Foch), habrá límites. El Municipio otorgará un máximo de 100 licencias Únicas de Actividades Económicas (LUAE) para centros de diversión y discotecas, permitiendo un límite de dos licencias por lote.
Edificios de hasta 24 pisos Para contrarrestar el abandono, la ordenanza busca repoblar el área atrayendo proyectos inmobiliarios.
- Se permitirá la construcción de torres de hasta 24 pisos.
- El objetivo es generar 12.000 nuevas unidades residenciales.
- Habrá exoneración del 100 % en el pago por concesión onerosa de derechos por cambio de uso de suelo en zonas especiales turísticas, incentivando la inversión.
Orden en las calles: Se plantea una moratoria al comercio informal y un nuevo plan de seguridad:
- Se decreta una moratoria de 10 años en los que no se emitirá nuevos Permisos Únicos de Comercio Autónomo (PUCA) para vendedores ambulantes en el sector.
- Se ordena la implementación inmediata del plan de seguridad interinstitucional "0 Tolerancia La Mariscal".
El Polígono de Innovación: Se declara oficialmente a La Mariscal como un Distrito de Innovación. Esto permitirá que la zona funcione como un "laboratorio urbano" para que el sector privado y la academia prueben proyectos piloto de tecnología, seguridad inteligente y movilidad.
Analía Ledesma, concejala y vicepresidenta de la Comisión de Uso de Suelo, asegura que La Mariscal concentra más de 2.500 actividades económicas y 300 bienes patrimoniales, pero actualmente existe una subutilización cercana al 40 % de su parque inmobiliario.
Ledesma explica que el plan busca "repoblar La Mariscal y recuperar su vocación residencial, sin dejar de reconocer la importancia de la actividad económica local y el entretenimiento".
El Municipio de Quito fija un plazo máximo de 12 años para la implementación de esta ordenanza. La ejecución de estos lineamientos, así como los controles operativos del plan 'Cero Tolerancia', que iniciarían en estas semanas, determinarán el avance de la zona hacia el modelo de desarrollo y repoblación planteado.
Mientras corren los plazos, los habitantes como Enma y Napoleón, así como los inversores como Manuel Samueza, se mantienen a la expectativa de que estas disposiciones se traduzcan en el orden, la seguridad y la reactivación comercial que se espera para el sector.
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