Patrimonio en riesgo: Entre colapsos y nuevos incentivos, la 'cruzada' por salvar el Centro Histórico de Quito
Mientras el Municipio exhibe casos de éxito en la rehabilitación de casas patrimoniales, decenas de propietarios enfrentan trabas económicas y burocráticas con predios que amenazan con venirse abajo.

Bien patrimonial en el centro de Quito, 4 de febrero de 2026.
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Andrés Salazar / Primicias
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El polvo y el estruendo que sacudieron al barrio de La Tola, en el centro de Quito, la tarde del 14 de enero de 2026, cuando una vivienda colapsó en las calles Chile y Pedro Calixto dejando cuatro personas heridas, aún resuenan como una advertencia. Aquel incidente, donde el 70 % de la estructura cedió tras las lluvias, expuso la fragilidad de la memoria arquitectónica de la capital.
Apenas tres semanas después de ese suceso, este miércoles 4 de febrero, las autoridades del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) convocaron a la prensa para mostrar la otra cara de la moneda: dos predios privados cuyos propietarios se acogieron a los nuevos incentivos municipales y han logrado frenar el deterioro.
Sin embargo, más allá de la visita oficial, la realidad del Centro Histórico de Quito —el mejor conservado de Latinoamérica y también uno de los más habitados y complejos— se debate entre la recuperación técnica y el abandono financiero.
La cara amable: "Tu Casa Patrimonial"
En medio de las calles estrechas y la belleza colonial que caracteriza al casco antiguo, existen historias de recuperación. El recorrido oficial llegó a la propiedad de César Salazar, ubicada en la esquina de las calles Olmedo y Guayaquil. La casa, herencia familiar que data de inicios del siglo XX, hoy luce una cubierta renovada financiada con los programas de inversión del IMP.
"El proyecto tuvo un costo original de USD 65.000. A mí me toca cubrir USD 45.000, financiados por el Municipio a 10 años sin intereses a través del impuesto predial", explicó Salazar durante la visita.
Este tipo de intervenciones se hace tras la emisión de la Ordenanza Metropolitana 081-2024, aprobada en diciembre de 2024. La normativa, según el Municipio, busca romper la inercia del deterioro mediante beneficios reembolsables y no reembolsables. Según Tamara López, directora de Proyectos Especiales del IMP, el Municipio puede subsidiar el 50 % de obras en cubiertas (hasta USD 25.000) y fachadas, mientras el propietario paga la diferencia a largo plazo.
"Hemos intervenido 16 inmuebles patrimoniales entre 2024 y 2025, con una inversión de alrededor de USD 900.000", dijo López, destacando que el interés ciudadano ha crecido con la nueva normativa.
Mapa del daño en bienes patrimoniales de Quito
Haga clic en los puntos celestes (+) para explorar las causas del deterioro del patrimonio en riesgo en el Centro Histórico de Quito.
La otra realidad: Cuando el dinero no alcanza
Mientras la comitiva oficial celebraba los avances, un equipo de PRIMICIAS recorrió el sector de la calle José de Antepara y Los Ríos para visitar el Hostal La Guayunga. Allí, la situación dista mucho del optimismo oficial.
Carlos Becerra, propietario del inmueble, enfrenta un escenario crítico. En la parte posterior de su hostal, hay un edificio de tres pisos con paredes de adobe cuarteadas y techos destruidos por las palomas y el tiempo se mantiene en pie de milagro. A diferencia del caso de Salazar, Becerra no ha logrado concretar la ayuda municipal.
"Hace años me ofrecieron mantenimiento, pero a cambio debía entregar el lugar en comodato por 10 años. Eso es una locura, ¿cómo iba a dejar entrar a desconocidos?", relató Becerra.
Recientemente, funcionarios municipales inspeccionaron el lugar y sugirieron el derrocamiento debido al estado crítico. Sin embargo, la solución se topa con un muro económico: "El funcionario mismo me dijo que el costo que me daría el Municipio es tres veces más alto. Estoy esperando ahorrar para sacar el permiso y hacerlo de manera privada, porque no tengo el dinero", confesó el propietario.
Un problema de cifras y burocracia
El desafío es monumental. De los 7.000 inmuebles patrimoniales que tiene el Distrito, 5.000 están en el Centro Histórico. Hasta 2022, más o menos el 3 % de los inmuebles (cerca de 200) presentaba deterioro grave; actualmente, las cifras que maneja el IMP muestran menos bienes con problemas, pero cada caso es diferente.
Milton Chávez, director ejecutivo del IMP, confirmó que existen aproximadamente 113 bienes en mal estado en el Centro Histórico, de los cuales unos 80 son de propiedad privada.
El problema no es solo la falta de dinero, sino la complejidad legal. Muchos de estos bienes, como la casa colapsada en La Tola, arrastran problemas de herencias, dueños que no aparecen o que ignoran las notificaciones, según las autoridades municipales.
"No hay cómo declarar un bien abandonado fácilmente; es un proceso que puede tomar más de 20 años", admitió Chávez al referirse a las limitaciones legales para intervenir en propiedad privada sin autorización.
Entre la sanción y el incentivo
La Ordenanza 081-2024 no solo crea posibles beneficios económicos, también tiene reglas. La normativa establece la obligación de mantenimiento periódico (cada dos años para fachadas) y define sanciones para quienes descuiden el patrimonio. De hecho, el IMP ha remitido cerca de 20 casos a la Fiscalía por incumplimiento en el cuidado de bienes.
Sin embargo, para propietarios como Becerra, la normativa a veces se siente como una camisa de fuerza. Aunque la ordenanza permite intervenciones modernas y “refuncionalizaciones” siempre que no se altere la fachada o la tipología estructural, la percepción de costos elevados y trámites engorrosos persiste.
El colapso del 14 de enero fue un recordatorio de que el tiempo no perdona a las estructuras de adobe y madera. Mientras el IMP intenta acelerar los convenios y "poner a punto" las casas con nuevos fondos, cerca de un centenar de edificios históricos aguardan en una lista de espera donde la lluvia y el abandono juegan en contra.
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