Río Monjas: entre gritos y protestas, Concejo de Quito evita tratar riesgo que corren casas por erosión de quebrada
El correísmo y sus aliados dejaron sin quorum la sesión de Concejo Metropolitano en la que se trataba el peligro de desaparecer que corren casas de Pomasqui por la erosión del río Monjas, en el norte de Quito.

Imagen de la erosión que deja el río Monjas en el sector de Pomasqui, en el norte de Quito, el 30 de enero de 2026.
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Francisco Moreno / Primicias
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"Vergüenza, traidores, mamarrachos". "Solo nos buscan cuando necesitan votos". "No nos pueden tratar así". Estos fueron los gritos y reclamos de los moradores de Pomasqui la tarde del 3 de febrero de 2025, luego de que el Concejo Metropolitano de Quito se quedara sin quórum durante la sesión en la que se tenía previsto analizar el riesgo de desaparecer que corren las casas ubicadas a lo largo del río Monjas, específicamente en la quebrada El Común.
Luego de esperar cuatro horas en sala principal de sesiones del Concejo, dos representantes de los moradores de Pomasqui se dirigieron a los concejales. El primero en hacerlo fue Jose Dulbecco, coordinador de la Veeduría del río Monjas.
En los 10 minutos que duró su intervención, criticó la falta de obras del Municipio, pese a que en 2022 la Corte Constitucional emitió un dictamen en el que lo obligó a ejecutar obras de mitigación a lo largo de la cuenca del río Monjas, que inicia en el sector de El Condado y termina en la parroquia Guayllabamba, sumando unos 24 kilómetros de extensión.
Alrededor de 10 casas se encuentran al borde del abismo por la erosión del río Monjas, que amenaza con llevarse todo lo que encuentre a su paso. Estas familias fueron evacuadas en abril de 2025, pero se vieron obligadas a regresar, después de que el Municipio incumpliera su ofrecimiento de entregarles ayudas económicas por un año.

"Hemos lidiado más de 30 años con el río Monjas y con administraciones municipales que nos han tratado mal", dijo.
"El río Monjas es una cloaca que, junto a la inoperancia de las autoridades, ha afectado a quienes viven en su cuenca".
Jose Dulbecco, coordinador de la Veeduría del río Monjas.
Para entonces, apenas 12 concejales permanecían en la sala de sesiones. Este es el número mínimo que se necesita para que una sesión pueda continuar. Al percatarse de esto, la vicealcaldesa Fernanda Racines, quien dirigía la reunión ante la ausencia del alcalde Pabel Muñoz, pidió que nadie salga del lugar.
El siguiente en dirigirse al Concejo fue Héctor Tejada, habitante de Pomasqui. Reclamó a las autoridades el "abandono al que estamos expuestos por parte de los funcionarios".
Recordó que en 2024 pidieron ayuda a la Empresa de Agua Potable para evitar el colapso de uno de los colectores que se ubica en la quebrada El Común. "No nos escucharon y las casas se perdieron tras el incidente", dijo.
Finalmente, calificó como una "afrenta" los USD 3.500 con los que el Municipio pretende indemnizar a los propietarios de las viviendas que corren el riesgo de desaparecer. Y pidió que las autoridades "regresen a ver a Pomasqui con humanidad".
Cuando terminó su discurso, Racines pidió constatar si había el quorum reglamentario, pero solo hubo 10 concejales. Ninguno del bloque correísta y sus aliados. Fue entonces que los moradores de Pomasqui reclamaron y salieron molestos de la sala.
Racines apenas atinó a decir: "Se clausura la presente sesión, lamentamos lo ocurrido".
No hubo cambio del orden del día
La molestia de los moradores de Pomasqui empezó minutos antes de que empiece la sesión del Concejo Metropolitano.
10 concejales negaron el cambio del orden del día, propuesta por la concejala Cristina López, para que el problema de la erosión del río Monjas sea uno de los primeros puntos a tratar y no el último, como finalmente ocurrió.
Los 10 concejales que se abstuvieron fueron los correístas Adrián Ibarra, Blanca Paucar, Diana Cruz y la vicealcaldesa Fernanda Racines. A ellos se sumaron Ángel Vega, Diego Garrido, Gabriel Noroña, Juan Báez, Gabriela Quiroga y Darío Cahueñas, segundo vicealcalde. Todos ellos afines al alcalde Pabel Muñoz.
Tras negarse el cambio del orden del día, continuó la sesión y los habitantes de Pomasqui tuvieron que esperar cuatro horas sin que su situación fuera resuelta.
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