Ruta Viva, la vía olvidada de Quito, entre parches y un alza mortal de accidentes
En lo que va de 2026, la Ruta Viva, una de las principales arterias viales de Quito, registra 24 accidentes de tránsito y tres fallecidos. Aunque la mayoría de siniestros ocurre por exceso de velocidad, esta vía no ha tenido mantenimiento desde que fue inaugurada en 2014.
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La Ruta Viva, una vía clave de la ciudad, que conduce al aeropuerto Mariscal Sucre de Quito, lleva años acumulando fisuras y "parches".
La mañana del jueves 19 de marzo de 2026, a la altura del kilómetro 8, exactamente en el mismo tramo donde hace apenas dos días una mujer de 30 años perdió la vida atrapada entre los hierros retorcidos de su vehículo, dos cuadrillas de trabajadores municipales trabajaban apurados rellenando fisuras y huecos.
Pero el mal estado de esta perimetral es visible en todo el recorrido de unos 13 kilómetros desde la avenida Simón Bolívar hasta el redonde de Puembo, nororiente de la capital. Un buen tramo de la vía está trizado, las grietas han sido rellenadas con brea, situación que dificulta visualizar la escasa señalética. Todo esto acompañado de decenas de baches parchados con abultados desniveles.
Para los aproximadamente 90.000 conductores que circulan diariamente hacia el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre y a las parroquias del valle de Tumbaco, transitar por aquí es un auténtico peligro.
Las cifras de la letalidad
El fatal siniestro del martes 17 de marzo obligó al cierre total de la vía por las labores de rescate de una de las víctimas que quedó atrapada en uno de los carros accidentados. Pero este no es el primer siniestro que ocurre en 2026.
Entre enero y febrero de 2026 hubo 17 accidentes, 11 heridos y 2 fallecidos, según la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT). Las cifras reflejan un incremento frente a los mismos meses del año pasado, como observa en el gráfico:
Y hasta el 19 de marzo de 2026, la Ruta Viva ya acumula 24 accidentes de tránsito, con 16 heridos y tres personas fallecidas.
Para William Heredia, jefe del Sistema de Investigaciones de Accidentes de Tránsito (SIAT) Norte, la principal causa de accidentes en Quito sigue siendo el exceso de velocidad, resultando en pérdidas de carril y estrellamientos.
No obstante, Andrés Castillo, decano de la Facultad de Ingenierías Aplicadas de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), que el problema se origina en una combinación de factores que resulta letal: "Una vía en mal estado más el exceso de velocidad e impericia del conductor, obviamente van a resultar en problemas graves".
Castillo señala que la capa asfáltica se ha desgastado severamente, falta mantenimiento real y existe una deficiencia crítica en la señalética visual de restricción de velocidad.
“La vía en realidad en diferentes tramos está deteriorada, una capa asfáltica debería tener aproximadamente tres pulgadas, una capa normal, pero actualmente no tiene la Ruta Viva”, añade.
Según el portal de cifras de la AMT, el histórico de fallecidos a causa de siniestros de tránsito en Quito ha ido en aumento. De hecho, la entidad estima que este año podría terminar con un aproximado de 307 muertes en las vías, 11 más que el año pasado.
El efecto "montaña rusa" y la desidia estructural
La Ruta Viva fue diseñada originalmente para soportar un flujo de 50.000 vehículos diarios, pero la realidad sobrepasó esas estimaciones hasta casi duplicarse y llegar a 90.000 automotores. A esto se suma un incesante tráfico de transporte de carga pesada que somete al pavimento a un estrés mecánico extremo.
La respuesta de la Empresa de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) se ha limitado al bacheo emergente. Y esto ocurre desde la inauguración. “En lo que va del año se han realizado más de 30 jornadas de bacheo preventivo y correctivo en la Ruta Viva”, respondieron ante un pedido de información.

Lo anterior se agrava porque usualmente estos arreglos emergentes o bacheos provocan un efecto de "montaña rusa" en el asfalto; al circular a los 90 km/h permitidos, los vehículos sufren una oscilación constante que genera una pérdida de tracción y adherencia de los neumáticos, desestabilizando la dirección.
Los registros del Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop) revelan que el Municipio sabe del estado crítico de la vía desde hace años.
En 2021, la Epmmop adjudicó una consultoría por USD 269.861,90 para la evaluación estructural del pavimento, obteniendo una radiografía exacta del colapso prematuro de las bases.
El documento técnico confirmó la existencia de "graves fallas estructurales y funcionales en la base del pavimento". Las conclusiones demostraron que tanto la carpeta asfáltica como los cimientos de la vía estaban sufriendo un "colapso prematuro y acelerado", dejando en evidencia que el deterioro sobrepasaba la simple fricción del tráfico.
Pese a contar con este diagnóstico, desde su inauguración en 2014 no se ha adjudicado ni un solo contrato de mantenimiento estructural integral. Paradójicamente, en el Plan Anual de Contratación de 2025, la Epmmop planificó destinar USD 192.500 para "servicios comunicacionales a través de vallas iluminadas" en la misma Ruta Viva.
Además, la misma empresa municipal destinó USD 931.970 para la construcción de aceras y ciclovías en el tramo de la parroquia de Tumbaco, priorizando el embellecimiento perimetral sobre una rehabilitación estructural de urgencia vital.
Una deuda ciudadana y el espejismo de los micropeajes
Mientras la vía sigue deteriorándose, la ciudadanía quiteña sigue pagando su construcción. A través de la Contribución Especial de Mejoras (CEM), los habitantes del Distrito Metropolitano están atados a un cronograma coactivo de pagos por una obra colapsada, un plazo que recientemente se amplió hasta por 20 años.
Ahora la actual administración del alcalde Pabel Muñoz habla de una concesión integral de la vía al sector privado. El proyecto, que incluiría la construcción de la Fase III hacia el aeropuerto, traería consigo la implementación de "micropeajes" automatizados.

Sin embargo, propuestas preliminares presentadas por la empresa privada sugieren tarifas de hasta USD 0,10 por kilómetro recorrido, lo que amenaza con convertir a la Ruta Viva en el corredor vial más caro del país (pudiendo costar más de USD 1,60 por trayecto).
Por ahora, el alcalde Muñoz ha dicho que no cabe adelantarse sobre el costo de los peajes, que es más responsable esperar a que el proceso de adjudicación avance, aunque actual administración está a puertas de su último año de gestión.
Hoy, entre parches asfálticos que intentan ocultar grietas profundas y radares educativos que no logran frenar la inercia de la tragedia, la Ruta Viva se mantiene como un corredor estratégico, pero olvidado. Una vía que cobra impuestos a sus ciudadanos y, trágicamente, también cobra vidas.
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