Tasa de recolección de basura en Quito: El fin del 'subsidio' y el origen de la crisis del Municipio
La ciudad pasó de recaudar USD 6 millones a sincerar el costo del servicio en USD 8 millones mensuales. Conozca cómo nació el problema, por qué el valor de la planilla se disparó para algunos usuarios y cuáles son las cuatro soluciones anunciadas este 3 de marzo.

Recolección de basura en el norte de Quito, 12 de enero de 2026.
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El malestar ciudadano por el incremento en el valor que se paga por la tasa de recolección de basura no se explica solo por el cambio del cobro de la planilla de luz a la de agua potable. Detrás de los reclamos que inundaron las oficinas municipales en febrero existe una razón matemática y financiera: el Municipio de Quito eliminó un millonario subsidio que asumió durante años para cubrir el costo real del servicio.
Este martes 3 de marzo de 2026, las autoridades locales transparentaron las cifras y anunciaron nuevas medidas para intentar frenar el descontento social. A continuación, presentamos una guía práctica para comprender, paso a paso, el origen de la crisis, por qué el servicio ahora es más caro para un sector de la población y qué está haciendo el municipio.
1. El fin del subsidio municipal
Durante años, los quiteños pagaron la Tasa de Gestión Integral de Residuos Sólidos (conocida como tasa de recolección de basura) a través de la factura de la Empresa Eléctrica Quito (EEQ). Bajo ese esquema, la recaudación mensual alcanzaba, aproximadamente, USD 6 millones.
Sin embargo, el alcalde Pabel Muñoz confesó este 3 de marzo que el tratamiento de la basura cuesta realmente unos USD 96 millones al año, es decir, alrededor de USD 8 millones mensuales. ¿Quién pagaba la diferencia? El Municipio de Quito "estaba subsidiando prácticamente" esos USD 2 millones faltantes a través de su planta central, entregando estos recursos principalmente a la Empresa Pública Metropolitana de Gestión Integral de Residuos Sólidos (Emgirs) para la disposición final de los desechos.
Con el cambio de la metodología de cobro a la planilla de agua, el municipio decidió actualizar y "sincerar" la tarifa. Según el alcalde Muñoz, un dictamen de la Corte Constitucional prohíbe subsidiar este tipo de servicios, obligando a recaudar el valor real de la tasa. Por lo tanto, la meta actual de facturación municipal subió a los USD 8 millones mensuales.
2. ¿Quién paga esos USD 2 millones extra?
La administración de Pabel Muñoz asegura que seis de cada 10 usuarios (el 60%) han resultado beneficiados con el nuevo modelo, pagando un valor igual o menor al que cancelaban cuando el valor de la tasa venía en la planilla de luz.
Entonces si el 60% de los quiteños pagan lo mismo o menos, el peso de los USD 2 millones adicionales recae, exclusivamente, sobre el 40% restante de usuarios. Este segmento es el que consume mayor cantidad de metros cúbicos de agua y el que se ha llevado la amarga sorpresa de ver incrementos de hasta un 2.300% en el valor de sus facturas.
Esta distorsión se agravó por la diferencia de medidores: mientras la Empresa Eléctrica tiene registrados a unos 1,2 millones de usuarios en Quito, la Empresa de Agua Potable (Epmaps) apenas cuenta con 700.000.
Al haber menos medidores para dividir un costo operativo que ahora es más alto (USD 8 millones), la tarifa se disparó para quienes comparten medidores.
3. Cronología: Así llegamos a la crisis actual
Para quienes recién intentan comprender el laberinto administrativo y político del cobro de la basura, este es el resumen de los hechos:
- 9 de octubre de 2025: El Ministerio de Ambiente y Energía, liderado por Inés Manzano, dispuso que 41 municipios (incluido Quito) dejen de cobrar la tasa de basura en las planillas eléctricas, argumentando que la ley prohíbe vincular ese valor al consumo de luz.
- 16 de octubre de 2025: La EEQ notifica la terminación unilateral del convenio de recaudación con Emaseo, cortando el flujo de ingresos de la empresa de aseo.
- 22 de diciembre de 2025: Para evitar la quiebra del servicio, el Concejo Metropolitano aprobó una ordenanza trasladando el cobro a las planillas de agua potable (Epmaps), calculando el valor en función del consumo de agua.
- Febrero de 2026: Los ciudadanos reciben sus primeras facturas con el nuevo modelo. Estalla la indignación pública por los cobros exorbitantes, especialmente en condominios y urbanizaciones con un solo medidor general.
- Febrero de 2026 (Reacciones legales): Ante el reclamo masivo, concejales de oposición presentan demandas de inconstitucionalidad contra la ordenanza municipal.
4. Las cuatro medidas de auxilio anunciadas
Al verse acorralado por los reclamos ciudadanos que abarrotaron las agencias de la Epmaps, el alcalde Pabel Muñoz anunció la mañana de este martes 3 de marzo, un paquete de cuatro medidas urgentes para corregir las distorsiones:
Reducción en medidores compartidos
- Se modificará la fórmula para las viviendas y condominios que comparten un mismo medidor de agua. Ahora, el consumo total se dividirá para el número de predios (departamentos o casas) conectados a ese medidor, evitando que el cálculo los penalice como si fueran un solo "gran consumidor".
Compensación automática
- A partir de abril de 2026, el Municipio empezará a restituir y compensar automáticamente los valores cobrados en exceso a los usuarios afectados (que representan cerca del 44% de los casos de medidores compartidos) que no alcanzaron a ser modulados a tiempo en la facturación de febrero.
Comisión para volver a la planilla de luz
- El Municipio y el Concejo Metropolitano activaron una comisión especial que intentará negociar con la Empresa Eléctrica Quito (EEQ) para que retome su papel como agente de recaudación, pues contar con 1,2 millones de usuarios facilitaría reducir el impacto individual.
Más canales de atención
- Para frenar el caos en las oficinas físicas, destinarán 28 oficinas móviles, las siete agencias presenciales y se habilitaron dos líneas de call center gratuito: 1800-Emaseo (263726) y 1800-Epmaps (242424).
Mientras estas medidas entran en vigor, el municipio ratificó que las zonas rurales y parroquias que históricamente reciben un servicio deficiente mantendrán su descuento del 50% en la tarifa de agua y, por ende, en el cálculo de la recolección de basura. Las industrias y juntas administradoras de agua, por su parte, se encuentran en una etapa de evaluación que cuenta con seis meses (según la ordenanza) para fijar su tarifa definitiva.
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