Escopolamina y robos de oportunidad cercan a tres universidades de Quito: el Municipio y el Gobierno anuncian acciones
Estudiantes de las universidades Politécnica, Católica y Salesiana denuncian asaltos con cuchillos y el accionar de bandas juveniles, mientras la Policía Nacional alerta sobre un incremento de casos de escopolamina en La Mariscal.

Estudiantes caminan por la avenida Ladrón de Guevara, en el flanco sur de la Pontificia Universidad Católica, norte de Quito, 22 de julio de 2026.
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Andrés Salazar / Primicias
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El ingreso y salida de las aulas en el norte de Quito transcurre bajo un temor colectivo. Estudiantes de la Escuela Politécnica Nacional (EPN), la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y la Universidad Politécnica Salesiana (UPS) denuncian que son víctimas constantes de robos con armas blancas y del uso de sustancias químicas en las inmediaciones de sus campus universitarios.
El 21 de julio de 2026, los tres rectores de estas universidades emitieron un comunicado conjunto para exigir a la Policía Nacional y el Municipio de Quito mayor seguridad en su entorno, ante un presunto aumento de casos delictivos.
Y horas después, la ministra de Educación, Deporte y Cultura, Gilda Alcívar, anunció el próximo lanzamiento de la estrategia "Instituciones de Educación Superior Seguras". Se trata de un plan coordinado con el Ministerio del Interior, la Policía Nacional y el ECU 911 para blindar los campus universitarios del país ante situaciones de peligro.
Robos y zonas oscuras
Testimonios de la comunidad estudiantil revelan que la delincuencia opera "a toda hora", aprovechando la falta de patrullajes preventivos en puntos específicos del sector, lo que ha llevado a los alumnos a evitar transitar por zonas oscuras o desoladas.
Jennifer Villarreal, estudiante de la PUCE, señala que el pasaje España, vía de acceso directo por el lado sur de su universidad, es considerado "full peligroso" debido a la recurrencia de asaltos con cuchillo a los alumnos.
Edwin Andrade, estudiante de la UPS, relata que bandas integradas por jóvenes simulan solicitar información en la calle para abordar y asaltar a transeúntes solitarios a cualquier hora del día, especialmente en la bajada de la avenida Veintimilla, en la intersección con las calles Robles y Roca.
Por su parte, Karoline Flores, estudiante de la EPN, enfatiza que toda la fachada de la Universidad Católica y la avenida Ladrón de Guevara representan zonas de alto riesgo por su extrema oscuridad en horario nocturno.
Si bien la Policía Nacional registra una reducción del 20% en las denuncias formales por robos a personas en el circuito La Mariscal —de 249 casos el año anterior a 199 en el mismo período de este año—, las autoridades reconocen un grave incremento en otra modalidad delictiva en esta zona de Quito.
La Policía y el Municipio piden corresponsabilidad
Byron Flores, jefe de operaciones del distrito Eugenio Espejo, reveló que se ha reportado un incremento de aproximadamente 40 casos de escopolamina en comparación con el año pasado en los sectores de La Mariscal, la Universidad Central e Iñaquito (zonas del norte de la ciudad que pertenecen a este distrito).
El jefe policial explicó que el perfil de las víctimas de escopolamina corresponde mayoritariamente a hombres captados los días viernes en discotecas y bares, donde se les suministra el alcaloide en las bebidas alcohólicas para cometer los denominados "robos por aturdimiento", amparados en que muchas víctimas no formalizan la denuncia por vergüenza.

Tanto la policía como el Municipio identifican al consumo de alcohol en las calles como el principal catalizador de la delincuencia en la zona.
Según datos del Municipio de Quito, el 85% de los incidentes que se registran alrededor de los centros universitarios corresponde a problemas en el espacio público, desglosándose en un 41% de riñas o escándalos callejeros derivados del estado de ebriedad, un 39% por la presencia de libadores y solo un 7,4% a robos directos.
Aunque los estudiantes dicen que no ven agentes de Policía en el sector, los oficiales aseguran que realizan patrullajes permanentes.
Además, piden corresponsabilidad de las universidades y de los padres de familia, y advierten que se ha detectado a estudiantes que consumen bebidas alcohólicas en la vía pública desde las 14:00, convirtiéndose en blancos fáciles para la delincuencia de oportunidad.
Puestos de mando del Municipio
La secretaria de Seguridad de Quito, Carolina Andrade, anunció la instalación de tres Puestos de Mando Operativo (PMO) destinados a garantizar el orden público y apoyar el control de la Policía Nacional, los cuales estarán completamente operativos a mediados o finales de agosto para coincidir con el retorno a clases de estudiantes.
Estos puntos de control estarán distribuidos de la siguiente manera: el primero en la plaza Indoamérica (Universidad Central), el segundo en el parque Gabriela Mistral (La Mariscal) —que ya se encuentra operativo— y el tercero en el corredor compartido entre la UPS y la PUCE.
Andrade agregó que durante el primer semestre de 2026, más de 500 estudiantes han sido sancionados por consumir alcohol en los alrededores de los campus, de los cuales el 80% optó por realizar trabajo comunitario como pintar fachadas, limpiar aceras y colaborar con el control municipal.
A partir del 1 de enero de 2027, el Municipio aplicará la ordenanza del nuevo plan urbanístico de La Mariscal, que eliminará las preexistencias y prohibirá el funcionamiento de licorerías y locales comerciales sobre las avenidas Veintimilla y 12 de Octubre debido al cambio de uso de suelo.
La idea del Campus Quito
Como solución de infraestructura definitiva, las universidades han exigido reactivar el proyecto urbano integral "Campus Quito". Esta propuesta, surgida en octubre de 2021 durante la alcaldía de Santiago Guarderas en alianza con las autoridades de la PUCE, la UPS y la EPN, plantea la intervención urbano-arquitectónica de un cuadrilátero delimitado por la avenida 12 de Octubre, la calle Madrid, la calle Toledo y la avenida Ladrón de Guevara.
El plan original busca recuperar el espacio para el peatón, construir ciclovías, soterrar cables de energía y habilitar bulevares como Mena Caamaño e Isabel La Católica, lo que beneficiaría a más de 40.000 estudiantes y unas 250.000 personas que transitan diariamente por este sector de influencia de 30 hectáreas, aproximadamente.
Este reclamo de seguridad conjunta cobró fuerza tras la desaparición y muerte de Nathaly Mafla, estudiante de 20 años de la EPN. La joven fue vista por última vez en su campus el 4 de junio de 2026 y encontrada sin vida el 9 de junio a 20 metros de profundidad en una quebrada de La Vicentina.
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