Exreina de Puerto López cumple dos meses desaparecida | "Yo no siento que mi hija esté muerta", dice su madre
La familia de Alina Pihuave Narváez cumplió 60 días buscando a la joven de 19 años, desaparecida en medio de la ola de violencia criminal que sacudió Puerto López (Manabí). Sus padres reconstruyen la última tarde que la vieron, el 27 de diciembre, y denuncian que las investigaciones no avanzan.
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Redacción primicias
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A Byron Pihuave, el padre de la desaparecida exreina de belleza del cantón Puerto López (Manabí), se le corta la voz al recordar la última conversación que tuvo con su hija Alina Micaela Pihuave Narváez, de 19 años. Ella le pidió que la acompañara al velorio de su novio, hasta la vecina parroquia rural de Salango, pero él le prometió acompañarla al día siguiente, al entierro.
La joven tomó un taxi en las afueras de su casa en Puerto López, la tarde del 27 de diciembre de 2025, y fue la última vez que sus padres la vieron. A dos meses de la desaparición, su familia insiste en que la búsqueda no se detenga.
“Yo no siento que esté muerta”, dice su madre Mayra Narváez, aferrada a la última conversación que tuvo por Whatsapp con su hija la noche de ese 27 de diciembre, en medio de una jornada que marcó el inicio de una ola de violencia criminal sin precedentes en el cantón manabita.
“A mi hija, yo no la siento que ella está muerta; no, no la siento (...) Mantengo la fe y sigo en oración".
Mayra Narváez, madre de Alina.
La familia Pihuave Nárvaez tiene en la sala de su casa una pancarta con una foto de la exreina, el Salmo 23 y la frase: "Aún te esperamos, Alina". En una mesa con flores y una vela tienen fotos de la joven, una de ellas con la banda y corona de cuando fue reina del cantón.

El último día que la vieron
Los padres de la exreina reconstruyen las horas previas a la desaparición y piden avances en las investigaciones sobre su paradero.
Alina, estudiante de fisioterapia y reina de belleza del cantón en 2024, se encontraba en su casa cuando recibió una llamada con la noticia del asesinato de su novio Erwin Véliz, conocido con el alias de “Gallero”. En la misma jornada también fue asesinado el hermano de Erwin, Angelo Véliz.
Según el testimonio de la madre de la exreina de belleza, la joven estaba durmiendo en casa y salió “corriendo” tras la llamada, sobre las 11:00. Acompañada por su padre, acudió primero a un subcentro de salud y luego regresó al domicilio.
Luego viajó con un amigo hasta la parroquia rural de Salango, donde se realizaron los actos fúnebres. Pero regresó a casa a almorzar y a vestirse, cuenta su madre. “Volvió con una amiga, la otra chica, novia del otro joven asesinado”.

"Como familia solo pedimos que nuestro caso no sea olvidado, que no quede como un expediente más en un escritorio, seguimos confiando en Dios para que nos devuelva a nuestra Alina, que nos hace mucha falta".
Melanie Pihuave, hermana de Alina.
Byron Pihuave, el padre de la joven desaparecida, cuenta que comenzaron a llamarla de forma insistente para que lleve la ropa del fallecido, por lo que volvió a salir de su casa en un taxi, cerca de las 16:00. Ella se puso una camiseta del novio asesinado.
“Me dice, papi, consígueme un taxi porque tengo que ir rápido, me están llamando, le doy USD 10 y me queda mirando. Me dice: ¿papá, no me vas a acompañar? Y le digo, no hija mañana la acompañó”
Una noche de desesperación y búsqueda
A las 21:12, Alina envió un mensaje por WhatsApp: “Mamita, ya voy para la casa, ya le cuento lo que me pasó acá”. Pero nunca llegó.
El celular de la joven dejó de recibir llamadas y mensajes. Al no tener respuesta, la familia activó una alerta al sistema de atención de emergencias ECU-911. Tres policías en un patrullero acudieron al llamado y acompañaron a los padres hasta Salango.
Los policías se negaron a llegar hasta la casa donde se realizaba el velorio, “porque está peligroso”. Así que los padres se bajaron solos a preguntar.
“Estaba inseguro el pueblo esa noche y al día siguiente. La Policía no se daba abasto porque hubo otras desapariciones, chicos y personas desaparecidas, que no se denunciaron por temor (...) Siento temor, pero debo sobrepasarlo, quiero llegar al fin de esto”.
Byron Pihuave, padre de Alina.
La amiga de Alina dijo que no se percató con quien salió la joven, porque estaba velando también a su propio novio, cuenta Narváez. Y en la casa les dijeron a los padres que incluso le ofrecieron llevarla en una camioneta, pero que Alina había preferido volver a casa en un taxi.
Los padres recorrieron el malecón, cabañas y sectores cercanos. Nadie volvió a verla. “Desde ahí, no sabemos nada de nuestra hija”, sostiene la madre.

Un hallazgo, nuevas búsquedas y muchas dudas
Cuatro días después, el 31 de diciembre, agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida y Muertes Violentas (Dinased) hallaron un reloj que, según la familia, pertenecía a Alina, en una cabaña abandonada en Salango. Para los padres, el hallazgo abre más preguntas que respuestas.
El padre de la joven, técnico en telecomunicaciones, cuestiona la gestión de evidencia clave. Asegura que en la vivienda del velorio existían cámaras de seguridad que no fueron aprovechadas a tiempo.
“Las allanaron al siguiente día y dijeron que no servían las cámaras. Una cámara puede dañarse, pero la memoria sigue funcionando”, afirmó, señalando lo que considera una oportunidad perdida para esclarecer el caso.
La Policía ha señalado que la joven pudo haber sido interceptada y retenida contra su voluntad en el contexto de la violencia registrada esos días. Existen versiones no confirmadas que hablan de un posible asesinato y de la disposición del cuerpo en el mar, hipótesis que no se ha verificado. “Es un secreto a voces, la gente comienza a decir que la sacaron de ahí dos tipos en moto”, dice el padre.
El pasado 18 de febrero, personal de la Dinased realizó una nueva búsqueda en lugares cercanos a la desaparición, pero aún sin resultados favorables.
“Yo desde un principio solicité perros de rastreo, porque quiero hacer todo lo posible por encontrarla. Ya no sé qué puertas tocar… quiero saber qué pasó con mi hija”.
Byron Pihuave, padre de Alina.

Un contexto de terror en Puerto López
- La desaparición de Alina ocurrió durante un fin de semana que dejó al menos nueve muertos en el cantón Puerto López, incluyendo una masacre de seis personas en el malecón.
- En enero de 2026, la violencia escaló con hechos como el hallazgo de cinco cabezas humanas frente a la playa del cantón, en crímenes atribuidos a pugnas entre facciones criminales, principalmente de Los Choneros.
- Tras esos hechos, el Gobierno desplegó una intervención militar-policial permanente, con patrullajes terrestres y marítimos. Aunque las autoridades reportan una reducción de incidentes visibles en el cantón, la familia de Alina sostiene que la calma no puede traducirse en olvido.
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