Campesinos ecuatorianos y colombianos tienen temor por los bombardeos
En el cantón de Lago Agrio, en la provincia de Sucumbíos, campesinos sostienen que bombardeos cerca de la frontera con Colombia destruyeron una finca.

Un campesino observa el daño presuntamente causado por una bomba del ejército ecuatoriano en el cantón de Lago Agrio, provincia de Sucumbíos, cerca de la frontera con Colombia, el 18 de marzo de 2026.
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Luis Acosta
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Las operaciones militares de Ecuador cerca de la frontera con Colombia, que provocaron un momento de tensión entre Quito y Bogotá después de que una bomba presuntamente ecuatoriana fue encontrada en un poblado colombiano, también han generado temor entre los campesinos de ambos lados del río San Miguel, que separa a los dos países en esa zona de la provincia de Sucumbíos.
Testimonios recogidos por la agencia AFP, como los de José Peña, un campesino colombiano que vive en Ecuador, exponen cómo se habrían vivido desde el lado ecuatoriano los incidentes de inicios de marzo de 2026, que también generaron preocupación en Colombia.
El Gobierno de Ecuador sostiene que estas operaciones se dieron exclusivamente en territorio ecuatoriano, en el marco de una lucha contra el crimen organizado en la que fuerzas militares estadounidenses brindan inteligencia.

Finca destruida y un "cráter gigantésco"
El campesino contó a la AFP que fue el 6 de marzo que escuchó dos helicópteros sobrevolar cerca de la parcela en la que afirma tenía una finca ganadera, antes de escuchar un estallido que "sonó durísimo y estremeció todo".
La finca quedó destruida. De las tres casas, pocas paredes quedaron en pie, las tejas de zinc fueron calcinadas y animales murieron.
Los campesinos aseguran que tres días antes militares llegaron al lugar y prendieron fuego a las casas, supuestamente para que no estuvieran habitadas en el momento del bombardeo. También afirmaron haber visto el 3 de marzo una aeronave que lanzaba bombas, y que después de eso apareció un "cráter gigantesco", recoge la AFP.

En esa fecha el Comando Conjunto del Ejército de Estados Unidos anunció el inicio de operaciones conjuntas con Ecuador. El presidente Daniel Noboa afirmó que estas estarían enfocadas a combatir el narcotráfico, y que tenían como objetivo la destrucción de un campamento del grupo armado Comandos de la Frontera, una guerrilla que surgió como disidencia de las Farc colombianas.
Pero Peña y otros habitantes de la zona rechazan esa versión.
"Son viviendas de campesinos"
Vicente Garrido, un líder comunitario de 54, contradice las declaraciones del ministro del Interior, John Reimberg, quien aseguro que los ataques no fueron dirigidos a civiles y fueron resultado de "meses" de investigación.
"Son viviendas de campesinos que vivimos aquí", dice en medio de los escombros malolientes de la finca bombardeada.
Debajo todavía hay cadáveres de gallinas y de dos perros. Un limonero está quemado y un aguacatero perdió sus frutos.

Los campesinos aseguran que perdieron todo en los bombardeos. "Quedé sin nada"; tendré que "empezar de cero", lamenta Gilson Vargas, un campesino del sector que asegura haber sido arrestado por militares junto a cuatro trabajadores más.
Vargas y los otros hombres fueron acusados de ser colaboradores de la guerrilla, señala la AFP
Denuncias desde el lado ecuatoriano
Las denuncias en la provincia de Lago Agrio, en el norte de Ecuador, primero fueron recogidas por la ONG Alianza por los Derechos Humanos Ecuador, que el 13 de marzo denunció "bombardeos contra población civil y tortura a campesinos a manos de militares".
La ONG también señaló presuntas "detenciones arbitrarias, torturas contra trabajadores campesinos y amenazas contra habitantes de una comunidad ribereña ubicada en la parroquia Jambelí".
Vargas afirmó a la AFP que fue llevado en helicóptero a una base militar junto al resto de los trabajadores, después de que les habrían vendado los ojos y apuntado con armas.

La agencia informa haber visto videos en los que se observa como, ante el reclamo de los pobladores del lugar, soldados disparan contra el suelo para dispersar a la gente.
Estas denuncias salieron nuevamente a la luz después de que el presidente colombiano Gustavo Petro informara el 16 de marzo del hallazgo de una bomba sin estallar, supuestamente del ejército ecuatoriano, en territorio de Colombia.
El gobierno y la fiscalía de Ecuador no respondieron a llamados de la AFP para comentar estas denuncias.
Operaciones contra el narcotráfico
No es la primera vez que la frontera vive momentos de tensión.
En 2008 el presidente colombiano Álvaro Uribe bombardeó Ecuador para matar a Raúl Reyes, el número dos de la guerrilla FARC. El enojo de su homólogo Rafael Correa por ese operativo estuvo a punto de desatar un conflicto.
Esta vez, delegados de los gobiernos de Petro y Noboa acordaron crear un comité binacional para entender cómo llegó del lado colombiano la presunta bomba ecuatoriana de 250 kilogramos, ya destruida por militares de Colombia.

El bombardeo cerca de la frontera norte es parte de una operación denominada "Exterminio Total", con al que el gobierno de Noboa espera atacar a las mafias que convirtieron a Ecuador en uno de los países más violentos de América Latina.
La cooperación con Estados Unidos, dirigida contra "organizaciones terroristas" criminales, fue anunciada pocos días antes de que el presidente Noboa viajara a la cumbre de la iniciativa Escudo de las Américas, impulsada por Donald Trump, en donde el mandatario norteamericano anunció una "coalición militar" continental contra los carteles.
Brasil, Colombia y Venezuela no fueron invitados a la cumbre a la que sí asistieron los mandatarios de Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guyana, Panamá, Paraguay, y Trinidad y Tobago.
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