Así fue cómo la hacienda La Clementina pasó de pugnas de poder internas a ser el escondite del crimen organizado
Una pista de aterrizaje, avaluada en USD 118.183, se convirtió en el atractivo de La Clementina para grupos delictivos. Exadministradores aseguran que “es riesgoso entrar y salir” de la que fuera la bananera más grande de Ecuador.

En diciembre del 2014, en un operativo policial, una avioneta fue capturada con cocaína en una pista de aterrizaje de la hacienda La Clementina.
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Víctima de las pugnas de poder desde que pasó a manos de los trabajadores, la hacienda La Clementina agoniza por la invasión de grupos delictivos que la usaron para ocultarse y que se quedaron por sus atractivos, como una pista de aterrizaje ‘ideal’ para actividades ilícitas.
Así resumen dos exadministradores que lamentan el abandono de la que fuera la hacienda bananera más grande de Ecuador, con una extensión de 9.938 hectáreas, y que en enero de 2022 estaba valorada, según un peritaje de avalúo de la propiedad, en USD 113,8 millones.
“Siempre hubo pugnas internas entre los mismos trabajadores, no hablemos aún de los GDO (Grupos de Delincuencia Organizada). Las pugnas que había eran por tener el control de la administración de La Clementina, por manejar los contratos, había grupos distintos que querían tomarse la hacienda, eran 800 trabajadores”.
Exadministrador de La Clementina
La Clementina perteneció por más de 30 años al holding empresarial de Álvaro Noboa, padre del presidente Daniel Noboa, pero fue embargada en 2013 por el Servicio de Rentas Internas (SRI), ante una deuda tributaria de USD 99,2 millones, y rematada en 2014.

En el remate, durante el gobierno de Rafael Correa, la Corporación Financiera Nacional (CFN) otorgó un crédito por USD 78,9 millones a los trabajadores que pasaron a ser sus propietarios, entonces unos 1.800 agricultores organizados en la Cooperativa de Producción y Comercialización La Clementina (Cooproclem).
“Ahí comenzaron los conflictos, se crearon grupos que querían dirigir el comité de trabajadores, algunos no estaban de acuerdo con que se contrate a una empresa rusa (Koval Management) como administradora, hicieron protestas porque Koval no les pagaba los sueldos ni el crédito a la CFN”.
Exdirigente de La Clementina
Bajo la reserva de su nombre, este exdirigente asegura que recibió amenazas durante los años que formó parte de la directiva y que se alejó de la hacienda, de Babahoyo y de la provincia, por temor a ser perseguido, como asegura que les pasó a otros trabajadores.
“Los trabajadores no pueden hacer nada, los GDO son los que están metidos en La Clementina, es una pena, pero se perdió todo lo que había, todo. No están ni siquiera produciendo, eso está abandonado, es peligroso entrar y salir”, comentó el exdirigente.

'Había muchos conflictos internos'
La firma Koval Managment administró La Clementina desde 2014 hasta septiembre de 2021, cuando fue cesada por un grupo de trabajadores que, luego de un mes de paralizaciones y de destituir a la dirigencia anterior, creó una nueva asociación sindical y se proclamó como la nueva propietaria de la hacienda, aunque no duró mucho.
En diciembre de 2021, ante el incumplimiento de las cuotas trimestrales a la CFN, esta financiera embargó la propiedad y nombró a uno de sus funcionarios como administrador de la hacienda, con el propósito de darle mantenimiento y venderla.
“Al principio se comenzó a producir, pero había muchos conflictos internos, los trabajadores pensaron que eran los dueños, no dejaban que se venda, llegaron a decir: ‘ya pues, que vengan a sacarnos’, era gente armada, era peligroso, ahí no entra la Policía”.
Exadministrador
Entre 2022 y 2023, cuenta, La Clementina no había sido invadida todavía por los GDO: “Había grupos de poder que querían imponerse, con machete en mano, aliados a los guardias de seguridad que tenían armas, pero no se habían metido aún los GDO”.
Los grupos delictivos llegaron a la bananera repelidos por operativos policiales o huyendo de las represalias de bandas contrarias desde 2024. Así, contaron los exadministradores, con la venia de los guardias de seguridad entraron a la propiedad con el principal objetivo de ocultarse.

Fuentes policiales han denunciado la presencia de integrantes de la organización criminal Los Choneros. Se trataría de la facción de esta banda conocida como AK47, cuyos miembros se instalaron en las tierras de La Clementina en los últimos dos años.
Lo hicieron tras conocer las ventajas de seguridad que les brindaba el extenso predio, comparable con la superficie de dos veces la ciudad de Manta, caracterizado por vegetación irregular, con zonas que cuentan con redes de energía eléctrica, vías lastradas y con nula presencia de los agentes de seguridad policial o militar.
A esto se suma una pista de aterrizaje que en la época de bonanza de La Clementina era utilizada para la llegada de avionetas cargadas con material de fumigación para aplicar a las plantaciones de banano. El peritaje del avalúo, de enero del 2022, fijó en USD 118.183 el valor de la pista, considerada uno de los activos de la hacienda.

La pista de aterrizaje tenía poco uso en los últimos años debido a la escasa producción de banano y otros productos frutales. El costo del combustible y la operación de la avioneta limitaban su utilización, lo que incluso provocó la presencia de plagas como la sigatoka negra.
Para los grupos delictivos, en cambio, la pista de aterrizaje representa un atractivo para sus operaciones ilícitas relacionadas con el narcotráfico, mientras que su extensa área facilita la creación de caletas o zonas de almacenamiento de sustancias sujetas a fiscalización.
“A raíz de que vieron que era un bien que estaba prácticamente abandonado, los GDO entraron ahí, se escondieron, se infiltraron. La propiedad está destruida por completo, se perdieron las hectáreas de banano, lo que hacían para sobrevivir los trabajadores era alquilar la tierra para que cultiven maíz otros grupos agrícolas, no sé si lo sigan haciendo”.
Exdirigente
La Clementina, desde 2021 en manos de la CFN, no se vendió. Media docena de propuestas, incluso ofertas internacionales, no se concretaron ante la imposibilidad de desalojar a los 800 trabajadores que habitan la propiedad. “Hoy en día es más difícil venderla, porque no hay empresarios que quieran entrar en ese sector, no hay garantías”, lamentan los exadministradores.

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