Militares rastrean la nueva conexión Choneros - Tiguerones - Los 'R’ en la provincia de Los Ríos
Tras allanar La Favela, en Buena Fe, el Ejército apunta sus investigaciones a una nueva ruta del narcotráfico operada por Choneros, Tiguerones y Los 'R'. La ofensiva militar busca frenar la violencia en Los Ríos que, en 2025, fue la provincia más violenta del país con una tasa de 130 homicidios por cada 100.000 habitantes.
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A las 02:00 del martes 3 de febrero de 2025, la actividad en el patio del Grupo de Fuerzas Especiales (GFE26 Cenepa), en Quevedo, era frenética.
En medio de una densa humedad de la madrugada, el personal militar se equipaba con chalecos y cascos balísticos con linternas, mientras verificaba la carga de sus armas de dotación: pistolas y fusiles; la tropa se aprovisionó de municiones y radios de comunicación. Inmediatamente se formó una columna de camiones tácticos, camionetas y buses, listos para movilizarse hacia un objetivo que, por protocolos de seguridad, se mantuvo bajo reserva hasta el último minuto.
El objetivo estaba marcado en los mapas del personal de inteligencia bajo el nombre clave de "Casas del terror". Se trataba de un conjunto habitacional en la parroquia Patricia Pilar, cantón Buena Fe, levantado paradójicamente con fondos estatales pero convertido, por parte de sus habitantes, en una estación del crimen organizado.
Ya en los camiones tácticos —bajo una lluvia fina— pocos sabían el destino exacto: una medida de seguridad vital en una provincia donde la violencia y la filtración de información son dos constantes.
A las 04:30, tras pasar decenas de kilómetros de asfalto en la oscuridad, el convoy se detuvo y el silencio de la madrugada en esas casas se rompió con el sonido de las botas de los militares que se acercaron corriendo y los golpes en las puertas.
Los militares entraron en casa por casa, revisando hasta la mampostería fresca de las paredes, buscando caletas en habitaciones hacinadas, convertidas en una especie de micro-bodegas donde se apilaban motocicletas, ropa vieja y repuestos.

El operativo, meticulosamente planeado desde mediados de enero, no tardó en arrojar sus primeros resultados entre nerviosismo de mujeres que, en bata de dormir, veían cómo sus armarios eran desarmados por la incursión táctica.
En el segundo bloque habitacional fue detenido un joven, identificado por los agentes como un miembro de Los Choneros. Además una mujer fue interrogada; en su teléfono, la evidencia apareció en los últimos mensajes de alerta dirigidos a alguien no identificado, advirtiendo que "se había alcanzado a ir antes de que lleguen los militares".
La búsqueda se intensificó en una vivienda distinta a las demás, fortificada con plantas y una puerta de metal que parecía la entrada a un búnker. Tras una hora de asedio y golpes secos, una mujer apareció y abrió el paso.
Las agentes femeninas —indispensables en estos operativos donde el crimen usa mujeres y niños para mover la mercancía— tomaron el control y, tras revisar una cómoda, extrajeron un bloque compacto de cocaína.
'Negro Rojas' y la nueva ruta en Los Ríos
Sin embargo, el verdadero objetivo que motivó el despliegue de cientos de hombres no estaba allí: alias 'Negro Rojas', cabecilla de Los Choneros en la zona, se había esfumado.
La cacería de 'Negro Rojas' tiene un motivo de fondo. Los informes de inteligencia dibujan una posible alianza que ha empezado a funcionar en esa zona del país y que busca nuevas rutas de narcotráfico.
Los Tiguerones, desplazados de su otrora base en Esmeraldas tras la caída de alias "Negro Willy", se han replegado hacia Quinindé y han pactado con los remanentes de los R7 —ahora autodenominados Los R—, que dominan Santo Domingo.
Esta trilogía se completa con la facción chonera de Rojas y ha abierto un corredor ilegal que transporta cocaína desde la frontera norte, bajando por las arterias rurales de Los Ríos para acopiarse en lugares como La Favela, antes de seguir su curso hacia los puertos de Manabí con destino a Europa.
Los Ríos, la capital del crimen
Esta operación trae consigo luchas territoriales con otras bandas como Los Lobos, lo que ha generado violencia alarmante en Los Ríos. Basta mirar la frialdad de los números para entender lo que pasa.
En enero de 2021, Los Ríos registraba apenas tres muertes violentas, una cifra que hoy parece muy lejana; para agosto de 2023, la curva ascendente tocó un techo de 146 asesinatos en un solo mes, y aunque hubo un descenso a 74 en enero de 2024, la tregua fue un espejismo.
La violencia volvió a escalar, cerrando 2025 con picos de 118 y 122 muertes en septiembre y noviembre, respectivamente, y aunque enero de 2026 marca un descenso a 91 homicidios, todavía no se puede hablar de una tendencia.
Esta radiografía se confirma al caminar por las calles de cantones como Puebloviejo, que cerró 2025 con una tasa de homicidios de 360 por cada 100.000 habitantes, una cifra que supera cualquier estándar internacional de violencia.
La provincia entera, con una tasa consolidada de 130,4, ha desplazado a Guayas y El Oro como el territorio más letal de Ecuador. Mientras los militares se retiraban de Patricia Pilar cerca del mediodía, bajo un sol fuerte, la sensación era agridulce: se golpeó la logística, se incautó droga y se detuvo a los eslabones operativos, pero la estructura sigue viva.

Los comercios en Quevedo y Buena Fe intentan recuperar una normalidad frágil, abriendo hasta más tarde, confiando en que el aumento de tropas desde noviembre y el cambio de mando militar mantengan a raya a los sicarios de Los Lobos y Los Choneros, que siguen disputando el territorio a sangre y fuego.
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