Balao bajo el lodo | Represamiento del río inundó el 40% del cantón de Guayas y dejó a más de 1.500 familias afectadas
Un deslizamiento provocó un represamiento río arriba, lo que arrastró sedimentos con palizadas y rompió muros de contención en Balao, al sur de la provincia de Guayas. Alrededor de un centenar de personas permanecen en dos albergues temporales.

Las calles del cantón Balao, en Guayas, lucen llenas de lodo y un centenar de personas se encuentran en albergues, el 11 de marzo de 2026.
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Las calles del cantón Balao, en el extremo sur de la provincia de Guayas, amanecieron este miércoles 11 de marzo de 2026 cubiertas por una espesa capa de lodo y aguas turbias.
Los habitantes salieron descalzos o con botas de caucho a retirar sedimentos con palas o a baldazos, retirando los sedimentos incluso por las ventanas de sus casas, en lo que las autoridades ya calificaron como la peor inundación que ha registrado esta cabecera cantonal en al menos una década.
El evento, ocurrido en la madrugada del martes 11 de marzo, fue desencadenado por lluvias directas sobre el cantón, pero sobre todo por un deslizamiento de tierra ocurrido río arriba en el sector Chaucha, provincia de Azuay.
Según la alcaldesa Sandy Gómez y el subdirector de Gestión de Riesgos de la Prefectura del Guayas, Andrés Viteri, el deslizamiento formó una represa natural en el cauce del río, aguas arriba.
Cuando esa barrera cedió -aproximadamente a la 01:00-, liberó de golpe un volumen masivo de agua cargada de sedimentos, troncos y material vegetal. La corriente resultante desbordó el río Balao, derribó al menos dos tramos de muros de contención en la cabecera cantonal y arrasó barrios completos.
"Fue algo anormal. Hubo una montaña que se deslizó, ocasionó una represa y, al momento de soltar esa represa, vino con toda la fuerza de muchos sedimentos y mucha palizada hacia nuestra cabecera cantonal, afectando aproximadamente el 40%".
Sandy Gómez, alcaldesa de Balao.
Los barrios más afectados en la zona urbana fueron Barrio Nuevo, Santa Teresita, Brisas del Río y Las Madres. El nivel del lodo alcanzó hasta la rodilla de los adultos en las calles aledañas al mercado municipal en Barrio Nuevo.
Según las estimaciones preliminares del municipio y de la Prefectura del Guayas, más de 1.500 familias -en un cantón de entre 40.000 y 50.000 habitantes- sufrieron inundación o daños en sus viviendas. El agua dentro de algunas casas llegó al pecho de los residentes, contó Lorena Enriquez, una de las damnificadas. La fuerza del caudal fue tal que terminaron flotando de forma abrupta enseres domésticos, incluidas neveras y cocinas, en medio de un ingreso incontenible de lodo, dijo.

“Fue tan rápido que no dio tiempo de salvar casi nada. Se rompió una pared en Barrio Nuevo y el agua entró con fuerza. Las cosas flotaban y no pudimos salvar ni siquiera ropa”, contó Enriquez.
Se habilitaron dos alojamientos temporales donde pernoctaron cerca de un centenar de damnificados. En uno de estos refugios, ubicado en el Centro de Catequesis Juan Pablo II, familias compartieron habitaciones improvisadas durante la noche.
Enríquez explicó que su familia de cinco integrantes -tres niños- perdió prácticamente todo.
“El agua nos dio hasta el pecho dentro de la casa. Ahora el lodo está hasta la rodilla. Vamos a tener que quedarnos aquí al menos una semana hasta poder limpiar”.
Lorena Enriquez, damnificada en Balao.
En el albergue, ubicado a un lado de la iglesia de la población, donde 34 personas pasaron la noche, los habitantes han organizado una olla común con alimentos donados por la ciudadanía y apoyo del municipio. También se distribuyen ropa, agua, víveres y pañales.
El cantón en emergencia y con problemas de agua potable
Además del lodo, la inundación provocó el corte temporal del suministro eléctrico y dejó a barrios enteros sin agua potable. La infraestructura hidráulica que conecta Barrio Nuevo, Santa Teresita, Brisas del Río y Las Madres resultó dañada por la palizada.
"Ayer no tuvimos agua porque palizada dañó la tubería que conecta hacia esos barrios. Ahorita estamos tratando de estabilizar el servicio con cambios de tuberías nuevas".
Sandy Gómez, alcaldesa de Balao.
Aguas arriba, en la zona alta del límite entre Guayas y Azuay, la crecida también derrumbó dos puentes vehiculares de hormigón, interrumpiendo la conectividad vial de las comunidades, dijo.
El puente de acceso a la cabecera cantonal de Balao sufrió un socavón en su plataforma, lo que obligó a restringir el paso a un vehículo a la vez mientras la Comisión de Tránsito del Ecuador coordina la evaluación estructural del viaducto.

Un centenar de personas albergada
El municipio de Balao habilitó dos alojamientos temporales en coordinación con la Prefectura del Guayas y personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social. Según Viteri, aproximadamente 100 personas -unas 20 familias- permanecían en los refugios: al menos siete familias en la Escuela José de la Cuadra y seis en el centro de catequesis de la Iglesia San Antonio de Padua.
Sin embargo, funcionarios y residentes señalaron que decenas de evacuados optaron por regresar de los albergues a sus hogares inundados por temor a robos, reduciendo el conteo en los centros de acogida.
"Esta vez fue más rápido, no dio tiempo de nada. Hay personas que literalmente se les fue todo", contaron afectados en los centros de acogida, quienes describieron cómo la inundación fue distinta a la ocurrida hace cuatro años en los mismos barrios: "La inundación llegó con más lodo, más fuerza y no dio tiempo de salvar nada. Dentro de la casa nos llegó el agua al pecho", relató otro damnificado.
La Prefectura del Guayas activó kits de alojamiento temporal -dotado con lo necesario para veinte familias- para equipar el refugio de la Escuela José de la Cuadra.
La entidad desplegó excavadoras, gallinetas y volquetes para retirar el lodo del centro poblado y reforzar de manera emergente los cuatro puntos donde los muros de contención cedieron. Según Viteri, alrededor de 80 personas del gobierno provincial trabajan sobre el terreno en labores de infraestructura, logística de alojamiento, atención médica y entrega de asistencia humanitaria.
"Tenemos maquinaria ubicada en sectores estratégicos a lo largo de la provincia. Esto responde a una planificación. Desde junio, en época seca, ejecutamos obras de prevención: limpieza de canales, reforzamiento de muros, desasolve de canales y reconformación de vías", dijo Viteri.

Una brigada médica de emergencia atendió a 270 personas y distribuyó medicamentos de forma gratuita. En los barrios Santa Teresita y Buena Vista, equipos de la prefectura y de los cuerpos de bomberos de los cantones vecinos -Naranjal, El Triunfo, Naranjito, Balzar- realizaron la entrega casa por casa de 350 kits de respuesta humanitaria, cada uno con raciones alimenticias para una familia de cuatro integrantes por tres días.
Las obras de reforzamiento de muros realizadas con la prefectura en 2023 amortiguaron parte del impacto, según las autoridades: sin esas estructuras, el agua hubiera ingresado con mayor extensión al área urbana.
El cantón Balao declaró la emergencia oficial tras constatar la magnitud de los daños. A diferencia de inundaciones anteriores -atribuidas al fenómeno de El Niño y caracterizadas por el lento ascenso del nivel del río-, este evento se distinguió por su velocidad y por el volumen de sedimentos transportado. "Hemos tenido crecientes del niño, pero esto sí fue algo anormal", afirmó la alcaldesa.
No se reportan víctimas fatales ni viviendas colapsadas
Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas lluvias en la parte alta de la cuenca del río Balao, que podrían volver a comprometer los puntos de muro actualmente en proceso de reforzamiento.
La Prefectura del Guayas también atendió este miércoles emergencias en Pedro Carbo, Palestina e Isidro Ayora, afectadas por el desbordamiento de ríos. Los cantones Salitre, Daule, Bucay y Naranjal registraron inundaciones en la jornada previa.
El Gobierno Provincial del Guayas informó que mantiene al Comité de Operaciones de Emergencia COE en sesión permanente frente a la temporada lluviosa de 2026, que hasta el momento ha dejado 82 emergencias atendidas en distintos puntos de la provincia.

Entre los incidentes reportados se incluyen socavones, roturas de muros de contención, crecientes de ríos, colapso de alcantarillas y daños estructurales en puentes, lo que ha obligado a desplegar operativos técnicos y de asistencia en territorio.
Las emergencias se han concentrado desde el 1 de enero en 20 cantones con puntos críticos, entre ellos Balao, Balzar, Bucay, Daule, Durán, Naranjal, Naranjito, Pedro Carbo, Salitre, Yaguachi, Guayaquil, Milagro y Santa Lucía, donde se ejecutan labores de limpieza, reforzamiento de muros y atención a comunidades afectadas. En Guayas se registran más de 51.500 personas afectadas y 54.000 hectáreas de cultivos han quedado bajo el agua desde el inicio de la temporada de lluvias.
El Proceso Desconcentrado de la Cuenca del Río Guayas del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) mantiene vigente una alerta con prácticamente toda la provincia de Guayas y de Los Rios en alerta roja, por precipitaciones de muy alto nivel hasta el viernes 13 de marzo de 2026.
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