De portavoz de los Latin King a jefe de seguridad en Barcelona; la otra vida de César Andrade, el King Manaba
Su vida, como exlíder de los Latin King, estuvo ligada a encierros y conflictos en Cataluña, España. Junto a un académico escribió el libro 'El Rey. Diario de un Latin King'. Hoy, este ecuatoriano vive una nueva etapa. Su vida dio un giro y cree que justo eso muestra su historia: que se puede cambiar.

El ecuatoriano César Andrade, exportavoz y líder de los Latin King en Cataluña y Carles Feixa, profesor de la Universidad Pompeu Fabra, con quien escribió el libro El Rey. Diario de un Latin King, en una zona del centro de estudios en Barcelona, España.
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Soraya Constante
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BARCELONA, ESPAÑA. En el cuello lleva tatuada una cruz a cada lado. En la mano izquierda, la marca de camisetas que desarrolló. Entre los dedos de la mano derecha, una fecha que quiere olvidar y que no revela cuál es. César Andrade carga muchos más tatuajes e historias debajo del rompevientos amarillo de Tommy Hilfiger que viste, pero hoy es, ante todo, un padre y un guardia de seguridad que intenta recuperar el tiempo perdido con su hijo, que desde hace unos meses vive con él en Barcelona. La vida de este ecuatoriano de 50 años está muy lejos del rey que fue, King Manaba, uno de los líderes más visibles de los Latin King en Cataluña.
Esa vida pasada quedó registrada en el libro que escribió a cuatro manos con el antropólogo Carles Feixa, profesor de la Universidad Pompeu Fabra y una de las figuras clave en los procesos de pacificación de las bandas latinas en Cataluña. El Rey. Diario de un Latin King, publicado en 2020, reúne doce conversaciones sostenidas durante quince años entre ambos. El resultado es una biografía dialogada organizada en momentos vitales que responden a los colores simbólicos de la Nación Latin King, una de las pandillas latinas más grandes y estructuradas surgidas en Chicago, conocida por su jerarquía interna, sus colores dorado y negro y símbolos como la corona de cinco puntas.

La primera etapa: el rey primitivo
La primera etapa es la dorada, el llamado rey primitivo, que abarca de 1996 a 2006. Allí aparecen sus orígenes en Manabí, Ecuador, la coronación como rey de la mano de un grupo de guayaquileños, la huida a España por el acoso policial y el proceso de formación y legalización de la asociación en Barcelona, en el que intervino Carles Feixa. César recuerda que cuando todo empezó era un veinteañero con ganas de pertenecer a algo. “Me preguntaron si yo me merecía ser un rey y yo dije que aún no”, recuerda que respondió a los pandilleros que le reclutaron y pidió tiempo para informarse mejor sobre la Nación. Tiempo después le nombraron rey y le dejaron una advertencia. “Una vez rey, tienes que ser rey para toda la vida”.
La etapa negra, la angustia migrante en España
La siguiente parte del libro es la etapa negra, que recoge los años de declive en España, es decir, el desempleo, la separación de su mujer, las tensiones internas en la pandilla y, finalmente, la primera detención. Ocurrió en 2009, en Canarias, y marcó un punto de quiebre. César no esquiva la responsabilidad y sitúa el error en un contexto de urgencia económica. “Fue en un momento en que yo me encontraba con una necesidad económica muy grande. No tenía trabajo, no tenía oportunidades”. La propuesta llegó como una salida inmediata a su precariedad. “Surgió la posibilidad de que yo podía transportar droga de una ciudad a otra y me cogieron”.
Insiste en que fue una decisión individual, ajena a la organización. “Fue a título personal. Yo tenía necesidades económicas y tenía que pagar facturas, arriendo, tantas cosas, y por no quedarme en la calle, pues mira, surgió esa posibilidad”. A diferencia de los procesos judiciales que llegaron después, en esta ocasión no negó los hechos. César era consciente de lo que había hecho. “Le dije a mi abogado que yo me declaraba culpable porque yo era culpable. Yo sabía en lo que estaba metido”.
La Fiscalía pedía ocho años, pero fue condenado a cinco por un delito contra la salud pública. César carga ese episodio como una mancha que no intenta borrar. “Me avergüenzo de haber cometido ese tipo de acto, pero pagué. Pagué ante la sociedad”.
La etapa negra incluye también su segundo encierro debido a su perfil de liderazgo dentro de los Latin King. En 2015 fue detenido en una macro-redada en la que la Fiscalía llegó a pedirle 28 años de prisión. Pasó dos meses en prisión preventiva antes de salir en libertad provisional y esperar durante años un juicio que se convirtió en una condena anticipada en el plano mediático. “Me sentí muy mal, porque realmente me estaban acusando de muchas cosas que yo no había hecho”, recuerda.
El 27 de enero de 2020, la Audiencia Provincial de Barcelona lo absolvió de todos los cargos. La sentencia llegó mientras César y Carles asistían a una clase de criminología, porque el ecuatoriano fue asistente de investigación de un proyecto sobre bandas transnacionales. Para Feixa fue “una gran alegría” poder escribir ese final tras años de incertidumbre, tal y como lo expresa en la última hoja del libro. “¡No podíamos imaginar mejor final para este libro!”.
Para César, fue una reivindicación personal y pública. “Nunca agacho la cabeza, siempre con la frente bien en alto y orgulloso de lo que soy”, dice. La absolución confirmó, para él, que su camino no era el del delito. “Lo que queremos hacer es el bien nada más, demostrar con actos, con hechos”, expresa. Ese momento marca lo que define como el rey renacido, un Ave Fénix capaz de sobrevivir a la que describe como una muerte en vida provocada por la persecución judicial.
La última etapa: la del nuevo rey
La última fase del libro es la etapa marrón o café, la vida del nuevo rey que se extiende desde 2018 hasta la actualidad. Representa el mestizaje, la resistencia y la reconstrucción. Para César, el color no es casual. Es “la fuerza de nuestra piel, de nosotros los latinos y por la cual nosotros debemos luchar”, explica su protagonista.

El libro no pretende adoctrinar ni ofrecer recetas. “Se hizo con la intención de hacerle ver a los demás que se puede cambiar, se puede ser mejor persona, a partir de muchas cosas que hayas vivido en el pasado”, dice César. Marca distancia con otros relatos sobre la organización. “Hay muchos libros de los Latin King que siempre se criminaliza a la agrupación. Lo que hicimos con Carles fue una vivencia mía”. La publicación está dedicada a su madre. “Yo quería dedicárselo a ella. Un día le dije que haría algo que se sienta orgullosa de mí”.
A lo largo del relato escrito, César define la identidad King desde un lugar que se aleja del imaginario criminal. “Es ser parte de una familia, ser parte de un sentimiento, ser parte de una religión que es mi doctrina”. Reconoce también una transformación profunda en su forma de entender el respeto.
“Antes para mí ser un Latin King era hacer respetar el barrio. Ahora el respeto no me lo ganaría de esa manera. El respeto ahora se lo tiene que ganar uno siendo alguien en la vida”.
César Andrade, ecuatoriano, exlíder de los Latin King en Cataluña, autor del libro El Rey. Diario de un Latin King
Ese cambio de mentalidad se debe también a la cercanía con su padrino, King Mission, otro miembro de la Nación que vive en Estados Unidos, que se ha convertido en un líder espiritual. “Él nos abrió los ojos, porque en un principio nosotros estábamos cegados en una cultura que no era la correcta. Él nos dio lo que es la Constitución, lo que es ser un rey latino”. Aunque el ecuatoriano ya no esté activo dentro de la organización, el sentimiento de pertenencia permanece. “Yo nunca voy a dejar de ser de la Nación. Que no esté practicando no quiere decir que lo vaya a dejar de sentir”. Su vida también ha tomado otro rumbo. “Lo que practico ahora es la santería, la afrocubana”.
Sobre la Nación en España, dice que está sumida en un proceso de repliegue, al menos de los antiguos miembros. “Los miembros que casi prácticamente fundamos lo que es la Nación acá en España ya algunos tienen familia, ya tienen trabajo, entonces ya no están cien por cien activos”. La visibilidad dejó de ser una prioridad para los latinos. “Ya no hace falta estar siendo visibles. Ya lo fuimos y ya dimos la cara”. Ecuador, en cambio, aparece como un territorio atravesado por otra lógica.
“El problema es que en Ecuador gobierna la mafia y eso engulló a todo lo que es la organización”.
César Andrade, sobre la realidad de los Latin King en Ecuador
Hoy su presente se sostiene en el trabajo. Con medio siglo encima encontró una vocación que no había tenido antes. “Soy el que lleva el tema de seguridad en la discoteca con los artistas y me lo tomo muy en serio”, cuenta y menciona que ha dado seguridad a artistas como Ventura. Se formó para ello y obtuvo los diplomas de vigilante, escolta privado y explosivos. Mientras tanto, su hijo Saïd empieza a construir su propio camino en Barcelona: “Estudié una tecnología en electricidad, pero a mí me gusta la música. Las mezclas. Ser DJ”.
El libro El Rey, que será traducido al inglés por la editorial Brill, no intenta absolver ni condenar. Propone algo más incómodo y más raro. Mirar una vida completa, con sus errores, sus lealtades y sus cambios, y preguntarse si detrás del estigma todavía es posible escuchar a la persona. Y si, a veces, la verdadera transformación no consiste en dejar de ser quien fuiste, sino en aprender a vivir con ello sin repetirlo.
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