Crisis en el IESS: Agendamiento colapsado, esperas de siete meses y el polémico plan de citas de 10 minutos
Pacientes del Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM) relatan su calvario para conseguir un turno médico o una cirugía, mientras los profesionales de la salud rechazan el nuevo sistema del IESS que reduce el tiempo de atención y centraliza las agendas médicas.

Paciente del hospital Carlos Andrade Marín, en el centro de Quito, febrero de 2026.
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Marcela, de 48 años, sobrevivió a una cirugía de 12 horas para extirpar un tumor en la vesícula, en abril de 2025, en el Hospital Carlos Andrade Marín (HCAM), en el centro de Quito. Sin embargo, su verdadero calvario médico comenzó meses después sin lograr una cita en el IESS. Con las vías biliares taponadas, tuvo que recurrir a clínicas privadas, pagar miles de dólares y pasar cuatro días en terapia intensiva
En febrero de 2026, con mangueras pegadas al cuerpo, por las que drena bilis, Marcela acudió nuevamente al HCAM por una recaída, pero le dijeron que ya tenía una cita agendada en dos meses... no le atendieron en emergencia. Desesperada ante el riesgo vital y sin posibilidad de pagar los USD 8.000 que costaba el procedimiento particular, cuenta a PRIMICIAS que contactó a alguien en la Asamblea Nacional para presionar por su caso. Dice que dolo así logró que le adelantaran la cirugía para marzo de 2026.
"Si no fuera por esa ayuda, estaría en lista de espera como más de mil personas"
Marcela, paciente del IESS
Las historias se repiten en los abarrotados pasillos del HCAM. María, otra afiliada, esperó desde octubre de 2025 para una cita en endocrinología. Mientras familiares de pacientes con glaucoma relatan que, tras la licencia de maternidad de su doctora, la agenda estuvo cerrada cuatro meses, poniendo en riesgo la visión del pacientes.
Estas vivencias retratan el colapso del sistema del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), una crisis que conjuga un represamiento quirúrgico histórico, plataformas tecnológicas cuestionadas y normativas administrativas que, según el personal médico, atentan contra la calidad y seguridad de los afiliados.
"Hasta que el paciente se sienta, pasan tres minutos"
Frente a la presión ciudadana, el IESS anunció el viernes 20 de febrero de 2026 un "plan de optimización". La medida estrella es reducir el tiempo de atención a 10 minutos para citas de seguimiento y trámites médicos, y a 20 minutos para especialidades no quirúrgicas. El objetivo es habilitar 4.000 nuevos turnos diarios a escala nacional.
Sin embargo, en el HCAM, el anuncio ha encendido las alarmas. La Asociación de Profesionales de la Salud de este hospital de tercer nivel emitió un comunicado manifestando su "total desacuerdo con la medida", calificándola de inoperante y de violar el principio constitucional de una atención de calidad.
Hugo Miranda, médico internista y presidente de la Asociación, explica el impacto de esta política. "Tenemos más del 70 % de pacientes mayores de 65 años. Desde que le llamo en la puerta hasta que se acerca y se sienta, pueden pasar tres minutos por su movilidad", detalla. "Me cuenta sus cinco enfermedades y los 10 fármacos que toma, son cinco minutos más. Luego los dolores, y tengo que revisarle... ¿Cómo hago un diagnóstico en ese tiempo?".
Los médicos denuncian que se los está obligando a actuar como una "cadena de producción en la que la eficiencia se mide por volumen de piezas elaboradas". Según Miranda, esta prisa forzada genera una "mala práctica" inevitable: el médico, al no tener tiempo de examinar bien, termina pidiendo más exámenes de sangre y de imagen innecesarios para cubrirse, colapsando aún más el sistema de diagnóstico.
Según el HCAM, en 2025 tuvieron 575.852 atenciones a 110.075 pacientes. El IESS afirmó que destinan 50.000 citas diarias, quiere decir que al hospital de Quito (que es uno de los más grandes de la seguridad social) destinaron un promedio de 2.303 agendamientos diarios, que equivale al 4,6% de todas las citas del IESS.
El sistema Phuyu: Centralización y pérdida de autonomía
A la reducción de tiempos se suma la plataforma. El IESS utiliza el sistema informático "Phuyu" para centralizar su agendamiento, según dijo la misma entidad. Esta plataforma ingresó al sector de la salud pública en 2018 mediante acuerdos gestionados por la Corporación Nacional de Telecomunicaciones (CNT). No obstante, se desconoce el contrato vigente, el monto destinado y el tiempo que se mantendrá operando este sistema..
Desde el punto de vista clínico, Phuyu le quitó al HCAM y a otros hospitales de especialidades su capacidad de gestión. Miranda explica que, antes, un médico general enviaba una historia clínica (epicrisis) y el especialista del HCAM evaluaba si el paciente ameritaba atención de tercer nivel urgente. Con el sistema actual, cualquier médico de menor nivel, e incluso personal administrativo sin criterio médico, puede saturar la agenda de un subespecialista.
"Vemos a un paciente con deficiencia de hierro que puede ser tratado en un centro de salud, y por atenderlo, el hematólogo pierde la oportunidad de diagnosticar a tiempo una leucemia para salvarle la vida a otro afiliado".
Hugo Miranda
La cadena de retrasos desemboca en un colapso del diagnóstico por imagen y un represamiento quirúrgico. Según el dirigente de los médicos, el HCAM, un hospital de tercer nivel con tecnología de punta, el desequilibrio entre la demanda masiva y los recursos es total. Cuentan con apenas un resonador magnético, dos tomógrafos y cuatro radiólogos enfocados en esta área. El resultado: un paciente puede esperar entre seis y ocho meses solo para realizarse una tomografía o un eco.
Cuando el paciente logra el diagnóstico y requiere operación, se estrella contra una pared administrativa. Documentos oficiales de rendición de cuentas del IESS, revelados en una declaratoria de emergencia en septiembre de 2025, sostienen que 13.354 pacientes permanecían en lista de espera para cirugías por más de 90 días a escala nacional.
El HCAM es el epicentro de esta parálisis, concentrando 3.582 intervenciones represadas, equivalente a casi el 27% del déficit nacional.
Esta parálisis no ocurre por falta de dinero gastado. Entre 2016 y el primer trimestre de 2025, el HCAM ejecutó USD 558,9 millones solo en medicinas, dispositivos y equipos. Pese a esa cifra, en febrero de 2026 los médicos reportaron no tener siquiera gasas, sueros fisiológicos ni paracetamol, amenazando con una paralización masiva de cirugías selectivas para evitar juicios por mala práctica.
El problema de fondo es la filtración de recursos, irregularidades crónicas en bodegas y mafias de proveedores que inducen escasez; de hecho, en abril de 2025, el Bloque de Seguridad (Fueras Armadas y Policía Nacional) tuvo que intervenir el hospital por amenazas de muerte a los encargados de compras públicas.
Un abismo financiero de USD 568 millones
La realidad de los pasillos del Andrade Marín es el reflejo de una entidad fracturada financieramente. Según las proyecciones del ejercicio fiscal 2026, el Fondo de Salud del IESS cuenta con ingresos por USD 1.617,2 millones, pero proyecta gastos por USD 2.185,4 millones, arrojando un déficit de caja de USD 568,2 millones para este año.
A esto se suma la deuda histórica del Estado Central, que ronda los USD 27.000 millones. Ante la falta de asignaciones completas por parte del Ministerio de Economía, el IESS se vio forzado a aprobar la desinversión de USD 1.407 millones de sus ahorros técnicos administrados por el Biess para lograr tapar los huecos del sistema de salud y de pensiones durante el 2026.
En medio de estas cifras macroeconómicas que vaticinan la insostenibilidad del modelo solidario, los médicos exigen volver a la racionalidad técnica. Su primer pedido, puntual y urgente, es que el IESS devuelva la autonomía de agendamiento a las jefaturas de servicio de los hospitales. Dicen que solo así podrán asegurar que los 20 minutos de una cita médica sirvan para tratar a quien realmente corre riesgo de perder la vida, y no solo para inflar las estadísticas diarias del Gobierno.
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